NOÉ, de Darren Aronofsky y Ari Handel

 


Título original
:

Noah HC

Sello: Image Comics
Guionistas: Darren Aronofsky y Ari Handel
Artista: Niko Henrichon
Contenido: Noé #1-4 (Oct. 2011 – Mar. 2014)
Publicación USA: Marzo 2014
Public. España: Mar. – Abr. 2014 (DeBolsillo)
Valoración: 8/10

 


Hoy, 4 de abril, se estrena en nuestros cines una historia de malos augurios, visiones apocalípticas, cadáveres flotantes en cada rincón, agua, agua, agua… Sueños terribles de muerte y destrucción pueblan la mente de nuestro protagonista. Ésta es la historia de… Antonio Resines

NOÉ
de Darren Aronofsky y Ari Handel

“The long drought. Man had nearly forgotten that water once fell from the sky.”

Antes de empezar, me gustaría puntualizar que, aun siendo yo ateo, no voy a entrar en cuestiones religiosas ni a juzgar las creencias de nadie. Sin embargo, sí que voy a referirme a esta historia como el mito de Noé. Espero que nadie lo tome como una ofensa dado que, afortunadamente, a lo largo de mi (corta) vida no me he encontrado nunca a un cristiano con fe suficiente como para aceptar el Antiguo Testamento como realidad. Las historias allí recogidas pueden rastrearse hasta varios siglos antes de la creación de las religiones monoteístas y conforman un collage variadísimo de relatos mitológicos africanos y asiáticos, desde más allá de Egipto hasta lo más profundo de la India.

Pero centrándonos en el texto adaptado, el director Darren Aronofsky y el guionista (y neurocientífico) Ari Handel nos presentan la historia apocalíptica de proporciones bíblicas que todos conocemos, rellenando los “huecos” que el texto del Antiguo Testamento dejaba abiertos y añadiendo otros matices de su cosecha propia.

“I think peace was all he wanted. But it was not to be.”

Una de las principales peculiaridades que muestra la reinvención del mito es que los guionistas practican un doble juego en torno a la contextualización del relato: todos sabemos que el texto original se refiere a un pasado remoto, prácticamente ligado a los orígenes de la Civilización, pero esta adaptación deja abierta, muy sutilmente, la posibilidad de que estemos presenciando un futuro apocalíptico en el que la Humanidad, habiendo provocado prácticamente su autodestrucción, se haya visto relegada a abandonar la tecnología y todo lo que se aleje de energías más avanzadas que el calor del sol.

Como digo, las referencias son sutiles y podrían pasarse por alto si partiéramos de la premisa de que este mundo pasado es un mundo que no conocimos porque se lo llevó el Diluvio. Pero tanto ciertas construcciones con matices steampunk, como el hecho de que hablemos de un mundo en el que hace ya tiempo que dejó de llover (ver pie de foto de la primera imagen), invitan a pensar en un planeta Tierra post-nuclear. Así, podríamos estar hablando de un subtexto de denuncia de las guerras y el calentamiento global por parte de sus autores, aunque, repito, muy sutil.

“We saw their frailty and their love. And then we saw their fall.”

Otro de los matices respecto al mito original que introducen Aronofsky y Handel, y que entraría dentro de lo que he calificado como “rellenar los huecos” del relato bíblico, se produce en torno al cómo pudieron realizar Noé y su familia la titánica labor de construir un arca en la que cupieran todas las especies existentes de animales. Y como la respuesta no es “con paciencia”, recomiendo saltar hasta después de la siguiente imagen si no queréis leer un spoiler: fue con la ayuda de los ángeles caídos que, en su descenso de los cielos, perdieron sus alas, quemadas al entrar en la atmósfera terrestre, y convertidos en una especie de gólems de seis brazos.

Por supuesto, estos personajes ofrecen múltiples mecanismos para profundizar en el mundo que se nos presenta, así como para ayudar a explicar, además, qué fue del resto de los seres humanos mientras veían cómo Noé construía su arca. El motivo inicial para el descenso de los ángeles fue ayudar a los hombres a ser mejores, a evolucionar (a entregarles el fuego, si hablásemos del mito griego de Prometeo), pero aplicaron sus enseñanzas para la caza y la guerra, y acabaron enfrentándose a ellos. De hecho, más allá de la familia de Noé, se representa al ser humano en constantes conflictos y actos de violencia, estallando el Diluvio precisamente durante una gran guerra. Este enfoque acentúa la idea de una intencionalidad por parte de los guionistas para establecer un paralelismo con el mundo actual.

“We have destroyed this world. So we ourselves will be destroyed. Justice.”

La segunda parte del cómic, correspondiente al tercer y cuarto tomo originales, plantea un cambio de escenario, en tanto que el Diluvio ya se ha producido y tenemos a la familia cuidando de los animales mientras flotan a la deriva en un mar infinito. Aquí es donde, por la propia reducción de su espacio vital, el relato se presta más a la reflexión y a la resolución de conflictos familiares y morales que ya habían sido sembrados en los episodios anteriores. Las fronteras entre fe y locura se diluyen en la mente de Noé; se nos plantea la extinción de la especie humana desde un punto de vista cuestionable; se da un giro en torno a la importancia y el papel de la familia del protagonista… Todo ello mientras la tensión no deja de aumentar en el arca.

Y si este guión, como habéis podido apreciar, está bien trabajado y posee múltiples capas, el trabajo de Niko Henrichon en el apartado artístico resulta igual de brillante. A un lado debemos dejar pequeños detalles como la dificultad para diferenciar a algunos personajes por sus rostros (aunque sean padre e hijo), sobre todo en la recta final. Todo lo demás resulta espectacular y apropiadísimo al tono planteado por Aronofsky y Handel: las visiones, los pasajes oníricos, los paisajes, la expresividad de los personajes, el nivel de detalle en ciertos escenarios que así lo requerían, el diseño de construcciones, vestuario y elementos contextualizadores… Absolutamente todo es exquisito en el arte de Henrichon y él solo ya justifica la lectura de esta obra.

“I have failed Him. All this. I was too weak to save it.”

Una revisitación del mito de Noé que, a priori, no me atraía nada en su adaptación fílmica pero que, gracias a una labor creativa interesantísima de sus guionistas, me ha terminado por convencer para pasar por taquilla. El apartado visual probablemente palidezca frente a los lápices y colores de Niko Henrichon, pero todo el subtexto planteado por Darren Aronofsky y Ari Handel resulta enormemente atractivo si han conseguido llevarlo al producto cinematográfico final que se estrena hoy en nuestras salas.

Sea a través de las páginas de Henrichon o de los fotogramas de Aronofsky, Noah es una obra que no os va a dejar indiferentes.

Tanto si leéis el cómic como si veis la película, sois libres de comentar vuestras opiniones por aquí. Si os quedan fuerzas tras la Fiesta del Cine, claro. (A mí no; soy acomodador). Hasta entonces…

¡Nos vemos en la Zona!

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3 Respuestas

  1. Joe Runner dice:

    Gran reseña Ander. Voy a leerla en inglés que seguro que gana más (aunque si falta el chiste de Resines…). En resumen, muchas ganas de leer el cómic y de ver la peli. Espero que sobrevivas a la Fiesta del Cine xD.

  1. 25 Abril, 2014

    […] Polémico film el último de Darren Aronofsky, Noé, estrenado recientemente en España y en el que escenifica cinematográficamente su particular revisionismo bíblico en torno al patriarca Noé y el Diluvio Universal, aunque no con tanta libertad como previamente lo hizo en el cómic Noah, publicado inicialmente por Le Lombard  en dos tomos (2011, 2012), basado en el primer borrador del guión realizado por Aronofsky y Ari Handel, que publicó en marzo de este año en España Random House Mondadori  en su colección Debolsillo. […]

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