NO LO ABRAS JAMÁS, de J. M. Ken Niimura

 

 


Título original:

Never Open It, part 1-3 
Sello:
Webcómic
Artista: J. M. Ken Niimura
Publicación España: Enero 2021 (Astiberri)
Valoración: La curiosidad mató al gato

 

 


Todo lector tiene una serie de obras que le marcaron de algún modo. Esto hace que reverenciemos a los autores que nos han concedido dichos momentos de conexión con las viñetas. Buscamos más libros y cómics de dichos escritores y dibujantes con la esperanza de volver a revivir esas experiencias tan satisfactorias. Este es el motivo por el cual, cuando vi que Astiberri Ediciones publicaba un cómic del dibujante de Soy una matagigantes, me aventuré a comprarlo. Me estoy refiriendo a…

NO LO ABRAS JAMÁS
de J. M. Ken Niimura

En esta ocasión, el autor español de ascendencia japonesa, ha decidido sumergirse en el folklore nipón para traernos una obra compuesta por distintos cuentos populares. El tomo se divide en tres capítulos llamados No lo abras jamás, Nada y La promesa basados en las leyendas tradicionales Urashima Taro, Ikkyu-san y La gratitud de la grulla, respectivamente. Ken Niimura no se limita a narrar las fábulas, sino que las modifica para intensificar su mensaje.

Siempre he sentido fascinación por los cuentos infantiles, las fábulas y las leyendas que tienen como objetivo transmitir una enseñanza esencial. Gran parte de mi interés por ellos es por cómo han ido traspasándose a lo largo de los años, de boca a boca, sin que nadie recuerde el autor de la mayoría de ellos. Hay algo mágico en algo que se considera banal como un cuento infantil pero que padres de cada generación sienten la necesidad de contar a sus hijos, no solo por entretenimiento sino para asegurarse de que un mensaje importante se introduce en la mente de sus pequeños. Son historias que por mucho tiempo que pase seguiremos contando esperando que nuestra dulce Caperucita no se fie del lobo y que nuestros adorables Hansel y Gretel no acepten caramelos de un extraño.

Run to the hills!

Otro motivo por el cual adoro este tipo de historias es por su crudeza y su brutalidad. Tradicionalmente se ha empleado el miedo como medio de enseñanza. Si querías que tu niña no se acercase al bosque, le hablabas del lobo feroz y te asegurabas de mantenerla a salvo. Estos medios son cuestionables y más actualmente, que se ha censurado hasta la película de animación Dumbo. No entrare en analizar si estos son métodos de enseñanza correctos o incorrectos pero, sin duda, han sido utilizados y útiles. Como adulto amante del género de terror, he de confesar que estos cuentos con ambientación infantil que incluyen acontecimientos siniestros y hasta gores, me fascinan y perturban a partes iguales. Adoro las versiones tiernas de Disney pero a la vez disfruto de las versiones originales e increíblemente crueles de historias como La Sirenita, Peter Pan o La Cenicienta.

La moraleja en la que se centra la obra es compartida por muchas otras historias como La caja de Pandora, y se puede resumir con la siguiente frase hecha: “La curiosidad mató al gato”. Las tres leyendas que se encuentran en el tomo tienen en común que los protagonistas tienen un objeto o una puerta que no deben abrir. La naturaleza de los humanos es que si te dicen que no hagas algo, sientes la necesidad irrefrenable de hacerlo. Esta cualidad ha llevado a nuestra especie hasta la luna, pero también puede llegar a ser sinónimo de estupidez, ya que nos puede llevar a liberar todos los males del mundo. Obviamente, la incapacidad de contenernos y la falta de disciplina tiene sus consecuencias. Son estos resultados los que Niimura ha decido destacar con rotundidad. Para ello, ha acompañado la narración con un dibujo tricromático, en el que predomina el blanco y el negro, pero que emplea el rojo para destacar ciertos objetos y determinados momentos críticos. No podía haber elegido mejor color para remarcar algo ya que es el color de lo prohibido y simboliza que no debemos seguir adelante. A pesar de ello, yo soy de esas personas que ve un botón rojo y necesita pulsarlo más que nada. Alguien debería revisitar la idea de poner un color tan llamativo para aquello que no debes tocar porque el rojo tiene el efecto contrario aunque puede que sea más su significado lo que resulta atrayente.

Nunca aceptes regalos de desconocidos, a no ser que sean caramelos con droja.

Además del tema central de la obra, cada una de las fábulas tiene una enseñanza secundaria que merece la pena destacar. La primera historia, No lo abras jamás, remarca que nunca valoramos lo que tenemos hasta que lo perdemos. Damos por hecho que las personas van a estar ahí siempre y se nos olvida parar a disfrutar de cada segundo con ellos ya que algún día no estarán. La segunda leyenda, Nada, habla sobre la enseñanza y la responsabilidad de ser un maestro. Es necesario conocer a los alumnos y emplear con cada uno de ellos las técnicas que más se adapten a ellos. Por último, La promesa se centra en lo importante que es cumplir tu palabra ya que no cumplir lo prometido es la forma más rápida de echar a la gente que te importa de tu vida.

Para concluir diré que es una obra disfrutable por todo el mundo, pero mi recomendación va para aquellos que pulsan todo botón rojo que ven. Tal vez estas tres historias os salven de leer esos libros encuadernados con piel humana y escritos con sangre humana, que se encuentran en algunas cabañas y ya sabemos todos como acaba la cosa y, si no, no entiendo como podéis vivir sin ver Evil Dead

¡Nos vemos en la Zona!

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