NO GUNS LIFE, de Tasuku Karasuma

 

 

Título original:
No Guns Life (ノー・ガンズ・ライフ)
Sello: Shueisha
Mangaka: Tasuku Karasuma
Publicación Japón: Septiembre 2014 – Actualidad
Publicación España: Abril 2017 – Actualidad (Norma)
Valoración: Armado hasta los dientes

 

 


Si hay algo que se les da tremendamente bien a los japoneses a la hora de crear historias es centrarse sobre temas en concreto. Cuales sean esto es lo de menos, ya que son capaces de crear un manga que hable sobre un arte marcial, un deporte random, una historia romántica o el día a día de un sexador de pollos. Eso sí, siempre con su estilo característico que tanto les gusta y que les hace tan fáciles de distinguir entre el resto de cómics mundiales. Pero cada cierto tiempo aparece una obra que bebe más de la cultura occidental que de la suya propia, mezclando estilos en pos de crear algo nuevo, fresco y adictivo. Dejemos los prejuicios de lado y el miedo hacia lo oriental fuera de este artículo, pues hoy toca hablar de…

NO GUNS LIFE
de Tasuku Karasuma

En un futuro cercano, una gran guerra en la que se vieron envueltos todos los países del globo fue el desencadenante de la creación de seres humanos con aptitudes armamentísticas, también conocidos como extended: unos híbridos que destacan de una población con partes cibernéticas por su completa transformación en máquinas de matar. Ahora, años después de que sucediese todo y en plena época de paz, estos pobres diablos vagan por un mundo que les teme y les recuerda a una época peor, intentando encontrar un hueco en la sociedad. Uno de ellos es nuestro protagonista Jûzô Inui, el cual es de los pocos afortunados que tienen una utilidad y se dedica a encargarse de los casos criminales perpetrados por gente como él, haciendo las veces de detective privado. Pero pese a trabajar para la ley, nadie escapa al control y manipulación de Berühren, la organización que gestiona toda la tecnología mundial. En una de estas se encuentra con un robot que está siendo perseguido por la Agencia de Seguridad por secuestrar a un chaval, el cual intenta contratarle para llevar a cabo el trabajo de proteger al niño a toda costa. Y las cosas no podrían ponerse más feas para el bueno de Jûzô…

Es curioso el poder que tiene una buena traducción. Recuerdo que la primera vez que leí este manga todavía no estaba publicado en nuestro país (ni siquiera se había anunciado) y me pareció demasiado confuso. Tanto que no me gustó nada lo poco que había leído. Un par de años más tarde aparece el primer tomo de No Guns Life en la tienda y me decido a echar un ojo al primer capítulo y ya me había ganado. No tenía nada que ver. Si llega a ser por la primera impresión que me había dado, jamás me hubiese acercado a esta obra que me tiene enganchado desde el primer tomo, esperando que se resuelvan todos los misterios y tramas que se van abriendo con el paso de los números. Pero no nos adelantemos a los acontecimientos. Antes de nada hay que dejar claro de qué tipo de obra se trata, ya que esto va más allá de la comparación fácil con Ghost in the Shell o GUNNM: Battle Angel Alita que he visto u oído en algún que otro lugar. Está claro que el cyberpunk es la fuente de la que más bebe nuestro manga, recordándonos a este tipo de historias, a las que me atrevería a añadir los mundos que suele crear Tsutomu Nihei, pero es en lo poco que se pueden parecer.

Cuando mi jefe de Akuma Comics me llama para ir a trabajar.

Porque más allá de la estética, el papel de nuestro protagonista dista mucho del que tenían Kusanagi o Gally, las cuáles son más unos referentes de lucha contra el sistema que el mismo Jûzô, el cual más que luchar se defiende de éste. De hecho me atrevería a decir que la trama de este manga está mucho más asentado, con un rumbo fijo y muy concreto, salpimentado con varias subtramas que enriquecen el avance lógico de la historia. Pero si algo bueno tiene ser comparado con obras cyberpunk de tal calibre es que estás a la altura de las expectativas y recuerdas a obras ya finalizadas que tanto nos han gustado. Sobra decir que No Guns Life sigue abierta, así que puede que todo esta presión juegue en su contra. Aunque juegan a su favor varios aspectos como un plantel de secundarios muy bien construidos y que evolucionan al ritmo del personaje, ese toque de hardboiled que recuerda tanto a las grandes superproducciones americanas, la acción sin censura que sabe ser brutal cuando toca y que su protagonista no evoluciona a base de power-ups. Desde el principio Jûzô es lo que es, sin necesidad de tener que ir subiendo el nivel cada vez que se encuentra con algún antagonista. Y eso le da un toque de seriedad que es de agradecer.

Pero no solo de un grandísimo guión vive este manga. El trabajo a los lápices de Tasuku Karasuma me encanta. Pertenece a esa hornada de mangakas actuales que se alejan del trazado limpio y clásico de los cómics nipones, buscando más su personalidad con trazos finos y sucios que saben ser ultra detallados en ciertas características de la viñeta y básicos cuando la historia así lo dictamina, teniendo una narración visual brutal. De otra manera sería imposible narrar esta trama policíaca llena de acción y movimiento. También se apoya mucho en los contrastes realizados con el negro, dándole todavía más empaque al rollo noir que desprende esta amalgama de estilos. Todo ello sin perder un ápice de su esencia japonesa, pese a todas las referencias externas que utiliza para plasmar su guión. Me alegro de haberle dado una segunda oportunidad a este manga porque, de lo contrario, me estaría perdiendo un pedazo de cómic que tiene todos los mimbres de convertirse en una obra de culto de aquí a unos años. Sino, tiempo al tiempo…

– Disculpe usted, ¿tiene fuego? – No. Lo siento, gentilhombre.

Algo nuevo, algo diferente creado a partir de varios estilos e ideas tan viejas como manidas. Un giro de tuerca a todas las novelas negras y al cyberpunk nipón al que estamos acostumbrados. Que bueno vivir en una época en la que podemos disfrutar de tantos clásicos del noveno arte y asistir a maravillas actuales como No Guns Life. Y que el ritmo no pare nunca.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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