NINJAK: EL PUÑO Y EL ACERO, de Matt Kindt, Khari Evans y Andrés Guinaldo

 


Título origina
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Ninjak: The Fist & The Steel TPB
Sello: Valiant
Guionista: Matt Kindt

Artistas: Khari Evans, Andrés Guinaldo y Eric Nguyen
Coloristas: Ulises Arreola y Chris Sotomayor
Contenido: Ninjak v3 #18-21 (Ago. – Nov. 2016)
Publicación USA: Febrero 2017
Publicación España: Marzo 2018 (Medusa)

Valoración: ¡Valiant mola! (Parte V)

 

 

¡Que me lo han matao! Valiant cierra el chiringuito definitivamente –al menos hasta el día de hoy– por estos lares vía Medusa/Hidra. Comprensible decisión por sus irrisorias ventas y, tras un regalo a los lectores en forma de saldos jugosos y de los que todavía quedan algunos disponibles, nos tendremos que conformar con leer las aventuras de este universo aún en expansión en el idioma de Shakespeare y del que tened por seguro os iré trayendo al planeta Z. Me nombre apóstol de Valiant y, como el mismísimo Noé, rescataré historias como si fueran parejas de animalicos ante la llegada del diluvio universal.

Colin King ha sufrido lo indecible y las consecuencias siguen muy patentes. Tanto que físicamente sigue padeciendo por ello y donde presente y futuro tienen una vital importancia, aunque no precisamente en ese orden. Afortunadamente contará tanto con su experiencia y entrenamiento como con la inestimable ayuda de Gilad Anni-Padda, Eternal Warrior y protector de la Tierra. Juntos recorrerán un camino inexplorado donde no sabrán qué hacer exactamente, o quizá Ninjak sí lo sepa. Vayamos de cabeza o huyamos de la Zona Muerta en…

NINJAK: EL PUÑO Y EL ACERO
de Matt Kindt y Khari Evans

“soy más viejo que Matusalén,
pero lo que nunca pasa de moda es daros una paliza”

En mi caso, fan de Valiant, ha sido un disfrute ver cómo ha ido creciendo su universo desde 2012 sin llegar a ser una madeja de hilo enorme con tropecientos gatos dentro intentando jugar con ella sabiendo enriquecerse de series no excesivamente largas junto a eventos, quizá no necesarios, pero tampoco residuales y, sobre todo, de miniseries que han ido asentado a todo tipo de personajes. Entiendo perfectamente el concepto que tiene mi compañero Javier Marquina sobre la editorial cuando la llama ‘Valiunt’ ya que no dejan de ser conceptos e ideas ya utilizadas por Marvel o DC hace años, pero que sigo considerando que se utilizan bien y merecen la pena. Pero, ¿qué sabré yo? (Spoiler: aquí sé más que Javi. Ale, ya lo he dicho).

Si hay algo que es superior a mí es poder leer una historia planteada en un futuro lejano (o no ten lejano) dónde partiendo de consecuencias nefastas, el personaje de turno está enclavado en un status diferente, inesperado e incluso deseado por este que os escribe. Un contexto que siempre suele gozar de una libertad superior a la dichosa continuidad y que, dentro de esa libertad, puede ubicarse dónde, cuándo y cómo le plazca. Si ya en el último arco de Lobezna, Tom Taylor se marcó una lectura muy amena con todos los elementos antes mencionados junto a su gran capacidad como guionista, aquí Matt Kindt hace algo parecido que aunque no es mejor que lo de Laura, me ha parecido una de esas lecturas de gozoso y simple disfrute que despiertan en mí tantas referencias del cine como los propios cómics.

¡Mira Javi, tentáculos!

“- ¿Estás bien?
– Soy inmortal.”

Tras la simplificada reinterpretación de una especie de Born Again más pirotécnico que psicológico (toma comparación para que leáis la serie. JA) por el que Colin King pasa en el tomo anterior y siendo la antesala del cierre definitivo de esta etapa, la idea de indagar (crear) un posible futuro de final catastrófico no tan al uso involucrando directamente al presente, era una buena idea que, afortunadamente, queda plasmada bastante bien. Una especie de rollo morrisoniano espacio-temporal-mental de fácil digestión pero centrada en la acción. Aquí no hay piloto automático ni inventos raros pero sí, una vez más, mucho trabajo bien hecho de un guionista que sabe moverse por el medio.

Con un título tan badass de cine de acción de los noventa que incluso funciona literalmente así en una pelea de bar con nuestros protagonistas justo en medio, Kindt elige los fuegos artificiales más ruidosos y coloridos para que la fiesta siga hasta altas horas de la madrugada. No os voy a engañar: trama simple, peleas a base de espada, hacha y estrellas ninja a las primeras de cambio que, por suerte, se nutre de un contexto personal estable que ayuda pero que, pese a ser lo que mueve todo el tinglado, no deja de estar casi en un segundo plano (pero siempre presente) para que la acción sea la principal protagonista.

Como invitados tenemos a Livewire y a… ¿Constantine?

¿Hablamos de una buddy movie con magia y villanos de diatriba exacerbada donde no he podido evitar imaginarme a Clint Eastwood o a Ed Harris en esos eternos papeles de héroes de la nación aunque con mallas y tecnología punta, pero de recursos, a veces, de dudosa integridad con algún que otro chiste malo? Soy así de imaginativo y cualquier detalle, por minúsculo que sea, se expande en mi mente creando circos enormes de acción. Nacer en los ochenta y crecer en los noventa solo tiene cosas buenas. Gracias, cultura de aquella época. Y recordad, niños, no existe nada mejor que Los Goonies.

Los dibujos, en su mayoría, de Khari Evans, son sencillamente certeros. Un dibujo más que correcto y claro. De esos de notable que podrían estar perfectamente en una cabecera fuerte en cualquiera de las grandes que si presume de algo es de trabajo bien hecho más que de espectacularidad, pero que no huye de ella cuando elementos mágicos y sobrenaturales entran en escena. Ahora sumadle que las últimas páginas de cada número están hechas por Andrés Guinaldo, más clásico y mucho menos digitalizado a la vista y ambos con los colores de Ulises Arreola y Chris Sotomayor, muy al palo del dibujo y con tendencia al neón, solo queda pensar en lo contento que quedó Matt Kindt, sin duda.

Todo funciona mejor con villanos que tienen alas de fuego.

Este cuarto tomo va directo al centro de la diana y aunque no consigue un tiro de diez, se queda cerca por la inventiva del guionista y por trasladar a un futuro muy posible y quizá probable las consecuencias de todo lo ocurrido a Ninjak en números anteriores y que aquí tendrán más peso de lo que parece. Si no has leído nada, me atrevo a animaros a empezar por aquí y quizá sea la chispa que necesitéis para ir hacia atrás o adelante, en el orden que queráis. Y si ya sois fans del personaje, sobran las palabras ¡Larga vida a Valiant!

¡Nos vemos en la Zona!

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