NIDOS, de Maite Gurrutxaga

 

 

Título original:
Nidos SC
Sello: Txalaparta Argitaletxea
Guionista: Maite Gurrutxaga
Artista: Maite Gurrutxaga
Publicación España: Noviembre 2013
Valoración: Roots, bloody roots

 

 

¿Habéis soñado alguna vez con volar? ¿Y si ese volar fuera forzado, lejos de los vuestros y con miedo a no saber como será el aterrizaje? Esta obra de la genial Maite Gurrutxaga nos abre los ojos ante una realidad que nos envuelve. La emigración y las raíces, que a través de nidos, construimos a lo largo de nuestras vidas.

NIDOS
de Maite Gurrutxaga

Sin que me etiquetéis de viejuno, voy a empezar esta reseña contando una batallita. Bien, no es una ‘batallita’ entendida como tal, pero sí una conversación que más adelante entenderéis su intríngulis.

El caso es que discutiendo tan (f)ricamente de cómics con unos colegas, uno puso una polémica sobre la mesa. La siguiente: ¿puede ser que el cómic como medio se esté quedando obsoleto y cada vez cueste más encontrar una obra que sorprenda por la originalidad en su temática?

Hay muchas formas de disfrutar el medio. Puedes leer sólo un tipo de cómics, pongamos por ejemplo Marvel o DC. Ahí tienes muchas probabilidades de que como a mi colega, te parezca que el medio no da más de sí después de 80 años contando historias de estructura similar. Pero, ¡hey!… y si abrimos el abanico de posibilidades de lectura, ¿qué sucede? Pues lo mismo que con cualquier tipo de arte. El infinito a nuestro alcance.

Cierto es que hablemos de pijameo, cómic europeo o el underground más ‘under’ de todos, vamos a encontrarnos unos cánones o cierto tipo de modas u arquetipos recurrentes, pero como me dijo un buen profesor en la universidad: «Niño, todos los ingredientes están ya en la mesa, pero la forma en como los combinemos, es lo que va a diferenciar a un chef mediocre de un estrella Michelín».

Bien pues, hecha la explicación y con el delantal de escribir reseñas puesto, hoy vamos a utilizar algunos de los ingredientes que más me gustan a la hora de degustar un cómic. Tenemos una pizca de drama y una pizca de historia cercana, ya que sucede en el País Vasco. Tenemos un dibujo artístico que huye de los cánones tradicionales del dibujo comiquero. Tenemos varios idiomas en el mismo texto (¡viva la riqueza lingüística!). Y tenemos quizás uno de esos ingredientes causantes de que este medio pueda ser infinito. La actualidad. Efectiviwonder amigos, hablar de temas candentes, que están en primera línea por lo que a importancia periodística o social se refiere, es un punto que en cualquier tipo de arte nos sirve para que más adelante podamos mirar atrás y hacer un esquema claro de cómo era nuestra sociedad y a los problemas a los que se enfrentaba en un determinado momento.

Nidos (o Habiak en euskera) es el exquisito plato que Maite Gurrutxaga nos sirve de la mano de la editorial vasca Txalaparta. Basado en la obra de teatro titulada El hombre no es un pájaro (Covec nije ptica / Gizona ez da txoria), del grupo Dejabu panpin laborategia.

Esta obra nos presenta a dos protagonistas. Por un lado tenemos a Simón, un anciano que se ha sido expropiado de su caserío porque por allí van a construir una vía de tren (primer tema de actualidad social), y por otro tenemos a  Selma, una joven bosnia que dejando a su espalda la guerra de los Balcanes, viaja desde su país al nuestro para cuidar de Simón. A través de la relación entre los dos protagonistas vamos a ver qué tan difícil puede ser ese éxodo hacia la soledad que conlleva viajar a un país nuevo, o el dejar la casa donde se encuentran tu vida y tus recuerdos. Esa soledad que puede llevar a la desconfianza y que, sumada a la vejez, puede resultar un gran obstáculo para volver a empezar de nuevo. Veremos también como a priori dos vidas tan distintas, pueden llegar a tener un punto en común muy importante a través de la amistad, casi silenciosa que se va tejiendo entre ellos. La obligación de, cual pájaro desterrado, construirse un nuevo nido en el que vivir y no solo sobrevivir.

Simón, un pájaro que vive dentro de la jaula que supone su nuevo hogar, y Selma, una pajarita que ha tenido que volar un largo camino huyendo de la barbarie y que busca un nido en el que sentirse a salvo. Ahora os toca a vosotros descubrir qué cielo y qué nubes les deparan a estos dos humanos alados.

Nidos es uno de esos tebeos que se pueden leer rápido, pues el poco diálogo y la misma narrativa de la obra, que Maite consigue de forma magistral, nos hace avanzar a través de sus páginas de forma ágil. Pero no os confundáis, no os estoy hablando de un comic fast-food. Yo os recomiendo que lo hagáis detenidamente. Intentando llevar al paladar bocado a bocado, viñeta a viñeta. Y sobretodo disfrutad la digestión de este, que es cuando más se disfruta. Cerrar la última página y ponerse a pensar en todas esas metáforas llenas de realidad que la autora nos dibuja son su trazo delicado y sutil.

Entender el porqué Txalaparta decide apostar por esta historia y ver que, como os empezaba diciendo al principio de esta reseña, la infinidad del medio se sostiene por tebeos como este, que se nutren de la realidad y que gracias a ellos, en este caso, podemos darnos cuenta de los miles y miles de pájaros que se ven forzados a volar de sus nidos diariamente.

¿No es, pues, deber de cada uno y de la sociedad procurarles al menos un aterrizaje suave, o ayudar a generaciones futuras a que si se emprende ese vuelo sea al menos voluntario y no por motivos tan tristemente reales como los que conciernen a esta historia?

Pensemos en ello.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

También te podría gustar...

2 Respuestas

  1. Sin duda alguna. Esto ya es otra cosa. Es como ir por el bosque y tener una bifurcación: cómics por aquí y novela gráfica por allá. El entorno se parece pero las sensaciones pueden ser al final diferentes por completo. Lo siento, nunca me gustaron demasiado los/las super héroes/inas.
    Este libro es exquisito.
    Pero es que, hay muchísimos más. Buenos, regulares y malos dentro de la novela gráfica. Ahora están en mi mesa «Stitches, una infancia muda» de David Small (buenísimo). «No te olvides de recordar» de Peter Kuper, muy bueno. «Piruetas» de Tillie Walden. Y «Cuéntalo» de Laurie Halse Anderson, muy bueno también. Son formas de conocer historias. De reír, sin tratarse de Mortadelo.

    Novelas que cuentan experiencias de violación como ese «Cuéntalo» o enfermedades de la mente como «Desmesura» de Fernando Balius. De anorexia el «Lighter than my shadow» de Katie Green y «Lucille» de Ludovic Debeurme. O de epilepsia como «La ascensión del gran mal» de David B. y de abusos sexuales en la infancia, como «la muñequita de papá» de Debbie Drechsler.

    Y en el país vasco toda una artista, nuestra Maite Gurrutxaga. Tema social, tema de corazón.
    Lo único terrible es el precio de estos libros. Se consumen mucho más rápido que una novela de texto y cuestan más dinero. En fin. Para eso está la biblioteca.

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.