NEON GENESIS EVANGELION. Lo de los traumas

Título original: Shin Seiki Evangelion (新世紀エヴァンゲリオン)
Fecha 1ª emisión: 4 de octubre, 1995
Estudio: Gainax
Director: Hideaki Anno
Temporadas: 1
Episodios: 26
Género: Ciencia ficción/ Mechas
Valoración: Fly me to the Moon

Los clásicos nunca mueren. De eso se encarga la nostalgia y de un tiempo a esta parte, Netflix. Ya ha conseguido cubrir la nostalgia de los ochenta colmando de toneladas de referencias ochenteras y un desorbitado presupuesto una de sus series emblemáticas, y ahora se ha lanzado a revivir aquel despropósito de las pasarelas y las peluquerías que fueron los noventa emitiendo las series que marcaron un hito en la década. Ya lo hizo con Friends (serie que se bajará en breve de su catálogo), acaba de recibir al Príncipe de Bel-Air y poco a poco se está haciendo con una animoteca más que interesante.

¡Hu-ha!

Uno de los últimos títulos que se han sumado a ese catálogo animado es Neon Genesis Evangelion, Evangelion a secas para los amigos. Una serie que se emitió en Japón entre los años 1995 y 1996 y que, gracias a distribuidoras de todo el mundo (en España Selecta Visión mediante) se convirtió en referente para la ciencia-ficción, los futuros distópicos y el género mecha. Una de las grandes producciones de anime de todos los tiempos. Una obra que, más allá de las luchas entre robots y monstruos gigantes por las calles de distintas ciudades japonesas (reales o inventadas), esconde un guión hasta arriba de psicología, filosofía existencialista y religión y que se considera como uno de los mejores ejemplos de realismo épico en animación.

Hasta entonces hacer una serie de kaijus y mechas dirigida expresamente a un público adolescentes y adulto, dejando de lado la pátina infantil, no era algo usual, pero esa vuelta de tuerca al género mecha, que introducía todos estos elementos complejos, redefinió el género, aportó una nueva fórmula a las series japonesas, estableció los patrones básicos del moé y abrió el público objetivo al que se dirigía normalmente este tipo de producto. Ahora soñar con robots gigantes deja de ser cosa de niños (y de otakus) y se convierte en algo surrealista y cruel, que tuvo gran impacto en la cultura nipona, y a la que hacen referencia innumerables obras posteriores.

Full equipe.

La historia se desarrolla en un 2015 distópico, en el que el mundo se está recuperando del Segundo Impacto. La ciudad de Tokio-3 se encuentra en estado de emergencia y ante la necesidad de armas más potentes contra los kaijus responsables de esos Impactos, el comandante Ikari junto a su equipo de la agencia NERV han creado los Evangelion. A lo largo de 26 episodios veremos a estos robots gigantes enfrentarse en violentas peleas a la gran amenaza que suponen los llamados ángeles que están apareciendo sin motivo para destruir el tercio de humanidad que queda, mientras los niños elegidos van mejorando sus aptitudes para sincronizarse con ellos. El recién tercer elegido para pilotar un EVA es Shinji Ikari, el hijo del comandante, aunque no mantienen relación. A diferencia de sus otras compañeras pilotos, Rei Ayanami, que está ahí porque es su deber, y Asuka Langley, que está ahí por molar, Shinji parece que está predestinado a pilotar el EVA 01, mejorando día a día sus aptitudes.

¿He dicho 26 episodios de violentas peleas? He mentido. No todo son peleas, parte de la trama que afloja la tensión son las vidas como estudiantes de los tres niños piloto entre ellos y con el resto de sus compañeros, así como con la Capitán (luego ascendida a Mayor) Misato Katsuragi. En cada uno de ellos podemos ver el ejemplo de los tres grandes tópicos de adolescente: la silenciosa y aplicada que siempre hace los deberes; la escandalosa que necesita ser admirada por todos y el traumatizado con la autoestima por los suelos.

¡Selfiiiiiiiie!

Tampoco el anime es lineal a lo largo de los 26 episodios. A partir del 19, Evangelion entra en su fase “la de dios es cristo” y asistimos al derrumbe emocional de Shinji. Y cuando digo derrumbe digo que comienza un tercio de guión repleto de metáforas y referencias filosóficas, psicológicas y religioasas, hasta culminar en esos dos episodios finales, inafames para unos, gloriosos para otros, pero que no dejan indiferente a nadie, ya que se desarrollan desde dentro de la psique de Shinji. Una madeja psicológica que sólo puede desenmarañar el propio creador de la serie, Hideaki Anno. Porque hablar de Evangelion es hablar de Anno, y nada tiene que ver esto con los vicios de los curas.

El problema de Anno es que cuando se metió en esta producción ya traía una pesada carga de trabajo de éxito continuado catapultada por su enorme talento, con la correspondiente presión y depresión que eso conlleva. “Evangelion es mi vida” dice el autor, y lo cierto es que, además e ser una frase que los creadores dicen con orgullo de sus retoños, la depresión, la presión y la frustración del propio Anno cobran vida a través de Shinji Ikari.

Hola, somos Presión, Depresión, Frustación y Muerte.

Y no sólo como guionista. Como director de Evangelion la propia obra se ve marcada por esos episodios depresivos, entre los que apenas le daba tiempo a completar la parte de historia a entregar y que le obligaban a presentar partes de audio grabadas sobre planos fijos interminables. Y si, como se hace eco parte de la crítica, bien pudieran pasar por momentos de pausa dentro de un montaje dinámico y de contraste entre secuencias de peleas y secuencias de reflexión, nada más lejos. Una vez más, los tiempos de entrega y la forma de trabajo nipona han sido parte importante en el acabado final. Pero no los únicos implicados. Algunos de los mejores profesionales de la animación de hoy en día ya andaban haciendo sus primeros pinitos con Anno en Evangelion, como Hiroyuki Imaishi o Yō Yoshinari, así como Yoshiyuki Sadamoto, que se encargó del diseño de personajes y posteriormente fue el designado por Anno para encargarse de dibujar el manga, e Ikuto Yamashita quien, junto con el propio Anno, se encargó del diseño de los robots

Netflix ha dado en el clavo subiendo esta obra de culto a su catálogo. Es compleja, sí, con más capas que una cebolla, como bien le gusta a los estudios Gainax (recordemos FLCL, también de rabiosa actualidad gracias a CrunchyRoll), pero conecta todo de forma sutil y precisa. Y sí, para hacer que encaje tienes que ser experto en literatura clásica japonesa, en psicoanálisis freudiano, lacaniano y jungiano, ser amigo de Sartre y de algún mitólogo griego, postulante a tomar los votos de cinco religiones y haber tenido una adolescencia traumática, pero podrás seguir viendo esta serie veinte años y tres carreras después y seguir sacándole jugo.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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