NEGRA. LA VIDA DESCONOCIDA DE CLAUDETTE COLVIN, de Émile Plateau

 



Título original
:

Noire. La vie méconnue de Claudette Colvin HC
Sello: Éditions Dargaud
Artista: Émile Plateau
Publicación Francia: Enero 20219
Publicación España: Enero 2021 (Duomo Ediciones)

Valoración:
La historia no siempre es como la cuentan

 

 

Los cómics suponen un medio más para reivindicar la herstory, un vehículo desde el que reconocer y visibilizar la relevancia de la labor (silenciosa en ocasiones) y de la valía de montonadas de mujeres a lo largo y ancho del planeta, además de un espacio más desde el que contribuir a dotar de referentes y reclamar igualdad. Últimamente han pasado por mis manos tebeos con nombre de mujeres en el título que recogían semblanzas biográficas de diferentes féminas que he disfrutado no solo por tratarse de productos de entretenimiento que cumplían su misión cultural sino también porque me han permitido ahondar en la figura, descubrir perfiles y completar lagunas de mujeres destacadas por sus aportaciones y contribuciones. Así, la colección Biografías en Viñetas de la editorial Cascaborra se inaugura con Clara Campoamor, la mujer responsable de que se aprobara el voto femenino en España en la sesión del Congreso de los diputados del 1 de octubre de 1931 (podéis retroceder en el tiempo a ese momento leyendo el diario de sesiones de aquella jornada histórica). Rafael Jiménez y Meik se han encargado de plasmar en viñetas en Clara Campoamor su trayectoria y la importancia de su actuación y su discurso para la consecución del sufragio femenino. Lee Miller. Cinco retratos, de Eleonora Antonioni (Liana editorial) es otro estupendo ejemplo de cómo traer al presente y brindarle el lugar y el recuerdo que merece una mujer que dejó huella en la sociedad de su tiempo. La historietista italiana Antonioni recrea en cinco capítulos en un bitono amarillo, como si de fotografías se tratara, la sociedad de la Europa y Norteamérica de las décadas 20-40 y la vida de esta modelo, viajera, fotorreportera de guerra y, en sus últimos años, cocinera estadounidense.

Pero hay otro cómic sobre una mujer a la que no conocía y que me ha llamado especialmente la atención. Se trata de …

NEGRA. LA VIDA DESCONOCIDA DE CLAUDETTE COLVIN
de Émile Plateau

Para ser sincera, no tenía ni la más remota idea de quién era Claudette Colvin cuando cayó en mis manos Negra. La vida desconocida de Claudette Colvin, de Émile Plateau, un cómic que trae bajo el brazo el Premio Andersen 2020 en la categoría de Miglior libro a fumetti que concede la revista italiana Andersen. Il mensile di letteratura e ilustrazione per il mondo dell’infanzia y que había estado nominado a dos premios Eisner en 2020 (en las categorías de Best Lettering y Best Digital Comic).

Este cómic que Dargaud, editorial en la que vio la luz originalmente, etiqueta como un todos los públicos, que Duomo ha incluido en su colección infantil-juvenil y que en su edición estadounidense en Europe Comics se recomienda para mayores de 12 años, tiene como protagonista a una niña de 15 años que vive en Montgomery (Alabama) en los años 50. Su autora, la historietista e ilustradora francesa Émilie Plateau ha adaptado a viñetas la biografía de título homónimo que escribió en 2015 la periodista y escritora también francesa Tania de Montaigne. La tremenda repercusión de esa obra de De Montaigne no queda patente únicamente en una adaptación al noveno arte; Noire, la vie méconnue de Claudette Colvin recibió el Premio Simone Vail 2015 (un galardón literario francés para una obra escrita por una mujer que busca reconocer o descubrir el trabajo, la contribución o el compromiso de una mujer para con la sociedad, en la línea de cómo lo hizo quien da nombre a dicho premio) y fue llevada al teatro en 2019 bajo la adaptación y dirección de Stéphane Foenkinos, pieza que llegó a verse incluso en televisión.

Pongámonos en el tiempo y la piel de otros.

¿Quién fue, pues, Claudette Colvin y por qué la necesidad de sacar del olvido su nombre y su persona? Volvamos a la Alabama de mediados de los años 50 que, como he comentado, es el escenario del cómic, e incorporemos a la historia el factor segregación racial. Seguro que a muchos se os viene a la mente el nombre de la activista Rosa Parks como uno de los más reconocidos de lucha por los derechos civiles de la población de color en los Estados Unidos. Conocido es ese episodio que tiene lugar el 1 de diciembre de 1955 en el que Parks le niega el asiento a un blanco y no se levanta para ir a la parte trasera del autobús, tal y como se especificaba que debía hacer de acuerdo al ordenamiento vigente. Se trata de un momento de gran simbolismo por todo lo que supuso en el movimiento de los derechos civiles por la igualdad. Pero lo cierto es que, antes de ese conocido episodio protagonizado por Rosa Parks, ya se habían producido otros de similares características. De hecho, el 2 de marzo de ese 1955, una adolescente de color llamada Claudette Colvin que regresa de la escuela en autobús se niega a ceder su asiento a un pasajero blanco. Es arrestada, acusada, encarcelada y testificará en el juicio Browder contra Gayle, cuya sentencia acabaría poniendo fin a la segregación en los autobuses de Montgomery.

Pero, si fue un personaje que tuvo un papel relevante en un momento determinado de la historia, ¿por qué razón su nombre no ha empezado a sonar hasta estos últimos años? Esa es otra parte interesantísima de la historia que, por supuesto, se refleja en el cómic: pese a esa legitimidad para figurar en un movimiento de gran calado social, el recelo hacia una serie de cuestiones de índole personal por parte de otros individuos implicados en la causa y sus dudas sobre cómo esas cuestiones acabarían afectando al movimiento, la deja al margen.

Lo de la segregación racial.

Desde una interpelación inicial, la voz narrativa del cómic invita al lector a abandonar su identidad poniéndose en la piel de cualquier individuo de la población negra de Alabama en los años 50. Acompañados en todo momento de un narrador omnisciente que tan solo se ausenta para dejar avanzar la trama, asistimos no solo a ese ambiente de tensiones entre la población blanca y de color (una situación que, por desgracia, pervive a día de hoy) o a cómo se desarrollan cronológicamente los acontecimientos que llevarán al fin de esa segregación racial en los autobuses, sino también a los sucesos que conducirán al olvido más absoluto el nombre de la joven Claudette Colvin. La composición de las páginas y de las viñetas (sin marco que defina la escena) es de una gran sencillez y de una evocadora expresividad, predominando el aire y escenas de plano general casi bidimensionales, haciendo que el lector se sienta observador directo e imparcial de lo que sucede enfrente suyo. Puede decirse que el estilo tiene un aire infantil precisamente por esos aspectos compositivos y por el trazo esquemático. Los escenarios, construcciones arquitectónicas y recreaciones de exteriores, son personajes más en el relato y cumplen una función meramente narrativa, por lo que permanecen ausentes en buena parte del relato si no son necesarios. El bitono de marrones utilizados no hace sino reforzar la idea de la segregación existente. Esa economía de elementos, el buen hacer y la utilización de unos determinados elementos del lenguaje del cómic para potenciar según qué mensajes, no hace sino incidir en la efectividad de la transmisión de la historia y del propósito por el cual se está narrando. Puede decirse que tiene una puesta en escena de corte teatral.

El cómic contiene un interesante apéndice histórico que firma Tania de Montaigne en el que se incluyen, además, notas biográficas de algunos de los protagonistas de esos acontecimientos en el Montgomery de mediados de los años 50.

¿Puedo subir al autobús?

Émile Plateau ha hecho accesible a todos los lectores, jóvenes y adultos, un testimonio que debería haberse contado, haber figurado en los libros de texto y permanecido en la memoria colectiva. Narra con una excepcional sencillez no solo un relato cronológico sino también las razones que dejaron fuera de la Historia (sí, esa que se escribe con mayúsculas) a alguien que propició ese movimiento de lucha por los derechos legítimos de parte de la población norteamericana. Un tebeo que, sin duda, no solo esclarece hechos sino que también propicia interesantes reflexiones en torno a los prejuicios, la forma en la que se escogen a los abanderados de una causa, la existencia de sujetos que deciden el transcurso de unos hechos y la manera en que se escribe la historia.

¡Nos vemos en la Zona!

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