MUTAFUKAZ. Ciencia ficción franco-japonesa

Título original:
Mutafukaz
Año: 2017
Director: Guillaume Renard y Shojiro Nishimi
Guión Guillaume Renard
Fotografía: Animación

Reparto: Animación

Valoración: Calaveras y diablitos /10

Sinopsis: Tras un accidente de moto, Angelino comienza a experimentar violentos dolores de cabeza y extrañas alucinaciones. Al menos eso es lo que él cree, pues quizá sus imaginaciones tienen algo de verdad: unos hombres de negro le persiguen, y Angelino terminará descubriendo algo terrible sobre su propia esencia.

Nadie va a negar que el cine de animación está en auge y, concretamente, adaptar cómics a formato animado. Está más de moda que nunca y durante el pasado Festival de Sitges pudimos disfrutar de unas cuantas adaptaciones de manga a serie o peli de anime, algunas nuevas y otras ya con unos cuantos años a la espalda. Y de entre todas ellas os traigo una curiosa versión de bande desineé que resulta ser la adaptación de una de las BD’s francesas de más éxito de 2015.

Una distopía de ciencia ficción hiperviolenta que cuenta la historia de Angelino, un marginado más de los miles que habitan en Dark Meat City, abandonado por su madre en un contenedor mientras era perseguida por una banda de hombres trajeados. Él y su amigo Vinz viven en una sucia y desvencijada habitación de hotel en el barrio latino, junto a una legión de cucarachas y pasan los días viendo combates de lucha mexicana en la tele mientras mantienen extrañas discusiones metafísicas. Angelino es repartidor de pizzas y, un día, en un reparto, se cruza con una chica misteriosa a la que no puede dejar de mirar y tiene un accidente en el que se golpea la cabeza y comienza a desarrollar poderes especiales. Entre esos poderes que irá descubriendo poco a poco, se encuentra la habilidad de reconocer, entre los habitantes de Dark Meat City, a unos seres monstruosos que parecen estar preparándose para invadir el planeta. Angelino va a descubrir en sus propias carnes aquello de que todo poder conlleva una gran responsabilidad, porque los Hombres de Negro le siguen y persiguen allá donde va, y un supergrupo de luchadores mexicanos le ayuda a escapar de ellos. ¿Estará perdiendo la cabeza tras el golpe o es de verdad el único que puede salvar a la humanidad?

Mutafukaz supone una colaboración única entre la productora Ankama y el Studio 4°C de Japón, además de la fusión de dos genios del noveno arte. Por un lado la creatividad de RUN, pseudónimo de Guillaume Renard, que sólo tiene que poner en movimiento su cómic y dirigir los maravillosos diseños de sus personajes, así como reinventar algunas de sus propias técnicas narrativas al abrigo de la experiencia y éxito indiscutible del director de animación Shojiro Nishimi, responsable de Tekkonkinkreet, adaptación del manga del que nos hablaba hace poco Javier Marquina, pero también de la película de culto Akira, de Tiny Toons: Mis mejores vacaciones, además de varias series y pelis de Batman y Superman… casi mejor os dejo el enlace a IMDB, y acabo antes.

La evidente calidad de animación de unos estudios con solera al servicio de unos personajes que supuran la personalidad y el carácter de su autor en cada uno de sus trazos. Una animación que, hasta en el vuelo de un avión de papel encuentra la excusa perfecta para hacer alarde de su fuidez y buen hacer mostrando el entorno por donde se mueven, haciendo que los fondos y paisajes de las páginas de RUN exploten y formen parte directa de la historia.

Una vuelta de tuerca a los relatos de ciencia ficción de los años 50 con una buena dosis de gags cómicos, que aborda cuestiones más profundas como la búsqueda de la identidad, el lugar establecido para cada persona en la sociedad, la amistad y, por supuesto, el amor.

Pero hay una parte de denuncia social, protagonizada por la propia ciudad. La ciudad es también protagonista de la historia. Ella es la que nos muestra todas las vergüenzas de la sociedad, con apariencia jungla urbana americana. En palabras del propio autor “una exageración condensada de los variados puntos fuertes y débiles de Los Ángeles”. No hace falta que lo jure, la evidente influencia latina y, sobre todo, mexicana en cada rincón es evidente: desde los luchadores enmascarados que aparecen dentro y fuera del televisor al propio diseño de Vinz, una calavera con una llamita sobre el  cráneo.

Todo ello queda perfectamente envuelto por la banda sonora. Hip Hop francés con dejes de ritmos latinos para los terrícolas y música electrónica para los monstruos, que se mezclan entre sí de manera sublime en las secuencias de persecución. Magia pura es lo que resulta de una de estas escenas en la que se ve involucrado un carrito de helados, cuya inconfundible musiquita se funde con la base del tema que suena, mientras sube y baja por las cuestas de la ciudad, creando un memorable juego de tempos.

En Mutafukaz se ha encontrado el equilibrio perfecto entre las mejores técnicas y recursos de la industria de animación japonesa y un diseño salvaje y rompedor como el del cómic que adapta, con un ritmo de montaje adecuado a los gustos occidentales y que, para mí, ha supuesto una de las grandes sorpresas del Festival.

Ahora sólo me queda clamar desde aquí que alguna editorial lo traiga, por favor. Mientras tanto…

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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