MURDER FALCON, de Daniel Warren Johnson

 


Título original
:

Murder Falcon HC
Sello: Image Comics
Guionista: Daniel Warren Johnson
Artista
: Daniel Warren Johnson
Colorista:
Mike Spicer
Contenido:

Murder Falcon #1-8 (Oct. 2018 – May. 2019)
Publicación USA: Julio 2019

Publicación España: Junio 2020 (Planeta)
Valoración: Definición gráfica del desparrame

 

De vez en cuando, los titanes se recortan en el horizonte. Surgen. Se generan. Se alzan como referentes de un mundo cada vez más necesitado de ídolos. Lanzan luz y esperanza sobre campos agostados por años de mediocridad, especulación y la más pura mierda. Marcan el camino, señalan la senda, abren paso, separan las aguas del mar de lo malo como un Moisés armado con una tableta digital.

De vez en cuando, tienes la inmensa suerte de ver a los genios nacer, y lo haces con asombro, con respeto y con admiración. Es un hecho asombroso digno de ser recordado. Algo que no ocurre a menudo. Algo que debe ser considerado en su verdadera importancia. Es como la aparición de un mesías, de un salvador, de alguien que viene a mostrar lo que, aun estando siempre ahí, casi todos habían olvidado que estaba, cegados por la apatía, la rutina y el hastío que provoca la pesada maquinaria de los beneficios comerciales y el criterio nulificado por una autosuficiencia llena de ego. ¿Qué de quién hablo?

MURDER FALCON
de Daniel Warren Johnson

Daniel Warren Johnson. Ese es el nombre. Un artista que está marcando el ritmo de lo que merece la pena leer en el mercado americano. Olvídense de los viejos titanes. De las momias. De los cadáveres animados por la inercia de éxitos televisivos hipertrofiados y siglos de arte clónico que triunfaba en los peores años de la década de los noventa. Olvídense de los niños bonitos que no son más que fachada y fuegos artificiales. Daniel Warren Johnson es el futuro. Es la libertad. Es el puto metal. Y ha venido para quedarse.

Extremity, su anterior obra editada en España, fue un pelotazo de calidad superlativo que pasó muy desapercibido por una pobre planificación empresarial y una inexistente campaña de marketing. Es cierto que lo de dejar las obras abandonadas a su suerte una vez son publicadas es una práctica común en este mundo editorial saturado de títulos y falto de lectores, pero el milagro del boca a boca consiguió que la primera edición de la citada Extremity se evaporara de las tiendas en apenas unas semanas. Y nunca más se supo. Este falta de previsión, contra todo pronóstico, produjo un efecto rebote en la ansiosa mente del fan, y el nombre del autor comenzó a susurrarse con respeto entre los círculos de aficionados más duros. Cuando Murder Falcon llegó, el terreno estaba preparado. Las expectativas por todo lo alto. Y no defraudó.

A tomar por culo las previsiones.

Nos encontramos con un desfase argumental ligado por el hilo conductor de la música. Un rasgueo de guitarra libre, de una potencia brutal, que te golpea de forma física en cada una de las páginas, supeditando la lógica argumental al espectáculo, consciente de que cuando la realidad salta por los aires, intentar razonarlo todo con las leyes de la física conocida es una completa estupidez. Murder Falcon no tiene sentido porque no lo necesita. Es un Pacific Rim de manual. Y no porque el mero espectáculo visual justifique de sobras la obra, sino también porque va de otra cosa. Porque lo que quiere es hablarnos de temas muy serios camuflándolos bajo la bandera de los monstruos gigantes, los halcones cyborg antropomorfos y los iconos de una música atronadora tan reconocible como loca.

Este no es cómic sobre combates épicos dibujado con la mano de un dios. Este un tebeo sobre el cáncer y sobre la batalla siempre perdida contra la muerte. Bajo las páginas espectaculares paridas por un artista que ha venido a cambiar los cimientos del modelo, encontramos temas como la libertad, el rechazo y la fortaleza necesaria para asumir que has perdido, que vas a morir, que la guerra ha terminado y que los días que te quedan hay que vivirlos dándolo todo, porque son los últimos que vas a compartir con las personas que quieres. Y todo ello con abundantes homenajes a los videojuegos, a la fantasía y a todas esas cosas que transforman la vida en una locura maravillosa.

¡Contigo no, bicho!

Creo que, junto con James Harren, Daniel Warren Johnson personifica lo que está por venir en el cómic del otro lado del charco. Ellos son el futuro presente. Una nueva manera de entender el espectáculo más fresca, ajena a cualquier tipo de atadura y, a la vez, respetuosa con los clásicos. Tan deudores de Kirby como de Tezuka, esta nueva hornada de autores hace lo que quiere y, lo que es más increíble, triunfa haciéndolo. Por suerte, y a pesar de mi pesimismo congénito, la calidad se impone a ese criterio condicionado y dirigido que rige al rebaño aturdido de los que compran los mismos tebeos de siempre porque se conforman con lo mínimo. Lo bueno triunfa incluso ante los que desprecian lo antiguo porque sólo conocen lo nuevo. Todavía hay esperanza para el mundo.

Publicado en el DIARIO DEL ALTO ARAGÓN el 12 de Julio de 2020

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.