MORGAN, o la falta de identidad

Título original: Morgan
Año: 2016
Director: Luke Scott
Guión: Seth W. Owen, Luke Scott
Reparto: Kate Mara, Anya Taylor-Joy, Toby Jones, Rose Leslie, Boyd Holbrook, Michelle Yeoh, Jennifer Jason Leigh, Paul Giamatti, Sam Spruell, Chris Sullivan, Jonathan Aris, Vinette Robinson, et al.
Sinopsis: Una compañía tecnológica crea una inteligencia artificial, sin ser conscientes de su verdadero potencial. Cuando las cosas comienzan a salirse de su control, deciden contratar a una especialista para determinar si acabar con la criatura o mantenerla encendida.
Valoración: 5/10


Hace un año se estrenó Ex Machina, un fresco relato de ciencia ficción sobre la humanidad y la conciencia de una IA brillantemente interpretada por Alicia Vikander, un thriller que encandiló a crítica y público, el cual a día de hoy va camino de convertirse en un clásico moderno. Casualidad o no, un año después llega a nuestros cines Morgan, el debut como director de Luke Scott, el hijo de nada más y nada menos que Ridley Scott. Y siendo directos, digamos que aunque su debut no alcance las cotas de brillantez de la cinta de Alex Garland, supone un pasable relato que toca temas similares a la vez que bebe de otros géneros.

Como muchas otras de este subgénero, Morgan coge elementos de un montón de películas de ciencia ficción, desde Inteligencia Artificial pasando por la más reciente Splice o la propia Ex Machina. Pero a diferencia de estas otras, el mayor fallo de Morgan, irónicamente al igual que el de su propia protagonista, reside en su identidad, en su personalidad. Esto es porque, aunque a veces Morgan logra a la vez intrigar, entretener y hasta asustar, es una película que no sabe qué es, ni qué quiere ser en todo momento. En vez de aferrarse a su enfoque y centrarse enteramente en una trama sobre inteligencia artificial, decide tirar todas sus premisas e interesantes ideas iniciales por la borda en pos de convertirse en un rutinario thriller de ciencia ficción y terror más cercano a El Hombre sin Sombra, protagonizado por una IA que, cómo no, no funciona como debería.

Y resulta algo decepcionante que esta película se quede solo en eso, ya que posee y lanza al aire temas realmente interesantes, como la ambigüidad del género de Morgan, pero tristemente son ideas, incluso diálogos enteros, que se quedan en tierra de nadie. Cuanto el film más se centra en Morgan, más interesante se vuelve, lástima que haga esto en momentos puntuales y no lo convierta en su foco principal. Aun así, este cóctel de referencias y géneros es lo suficientemente entretenido como para enganchar al espectador durante sus escasos 85 minutos. Y si este batiburrillo funciona, aunque solo sea como puro entretenimiento, es gracias a tres cosas: atmósfera, tensión y reparto.

Luke Scott consigue crear una fría y cruda atmósfera en la que la sensación de terror y amenaza van aumentando poco a poco, gracias a una dirección muy cumplidora. Esto no quiere decir que “de tal palo, tal astilla”, ya que aún tiene que demostrar y aprender mucho más en futuros proyectos, pero cierto es que algún momento recuerda levemente a la tensión lograda en algunas de las mejores películas de su padre. También demuestra un efectivo manejo de la tensión, sobre todo en el tercer acto de la película, donde de repente toda la acción se desata. En cuanto al ritmo, su primer acto se puede hacer algo lento pero lo cierto es que se agradece que una película se tome su tiempo para presentar a los personajes y el conflicto de manera tranquila y ordenada, cosa que Morgan hace bien.

Pero sin lugar a dudas, lo que eleva el mediocre material de la película, es su potente y sólido reparto. El plantel de secundarios realmente cumple con creces su trabajo, con una intensa y fugaz la aparición de Paul Giamatti, pero quienes de verdad brillan en la película son Anya Taylor-Joy como Morgan y Kate Mara como Lee Weathers. La gran presencia que transmiten hacen que estos dos personajes, fríos y apáticos en principio, se conviertan en lo mejor de la película, Sobre todo Anya Taylor-Joy, quien ya nos sorprendió en La Bruja, aquí vuelve a demostrar que es una actriz realmente prometedora y muy versátil. Se come la pantalla como Morgan, sus expresiones y matadoras miradas hacen interesante a un personaje que en manos de otra actriz podría haber sido poco más que un robot inexpresivo.

BeYShIT

Se puede decir que Morgannostamal. Es entretenida, interesante y tiene un reparto potente, pero es una película cuyo problema reside en que no sabe lo que quiere ser en realidad. Dejando de lado conceptos e ideas que la podrían haber convertido en una mejor película se convierte en un intrigante pastiche tanto de géneros como de películas ya vistas. Tan atrayente como desaprovechada.

¡Nos vemos en la Zona!

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