MOON GIRL Y DINOSAURIO DIABÓLICO: GIRL-MOON, de Brandon Montclare y Natacha Bustos

 


Título original
:

Moon Girl and Devil Dinosaur: Girl-Moon TPB
Sello: Marvel Comics
Guionista: Brandon Montclare
Artista: Natacha Bustos
Colorista: Tamra Bonvillain
Contenido:
Moon Girl and Devil Dinosaur #19-24 (Jul. – Dic. 2017)

Publicación. USA: Diciembre 2017
Publicación España: Mayo 2018 (Panini)
Valoración: La cara oculta de las portadas de Marvel /10


Mi reseña sobre el tomo anterior de Moon Girl comenzaba diciendo que me daba un poco de pena que la idea que tengo de un cómic esté tan lejos inmensa continuidad de Marvel porque me estaba perdiendo un montón de referencias. Tras leer este cuarto volumen, que retoma la historia única y personal de la Chica Luna, me retracto, me trago mis palabras y me alegro de no ser testigo del pluriempleo superheroico al que se ha visto sometida desde entonces la pobre Lunella. Por suerte para mí y, creedme, para vosotros también, sólo voy a hablar de…

MOON GIRL Y DINOSAURIO DIABÓLICO: GIRL-MOON
de Brandon Montclare y Natacha Bustos

El auténtido dinosaurio astronauta.

No suelo empezar una reseña hablando de la portada, pero en esta ocasión lo veo necesario. Tampoco tengo ni idea de quien tiene la última palabra a la hora de cambiar una portada en según qué cómic y según qué número, pero ha conseguido, queriendo o sin querer, que nos encontremos ante la portada de Schrödinger: la portada que es cierta y no a la vez, pero no lo sabes hasta que te lees el cómic.

En la edición española aparecen, enfrentados, dos Moon Girls y dos Dinosaurios, antítesis unos de otros, algo que da lugar a una presentación tan engañosa como absurdamente ocurrente. Dado que el título de este tomo es Girl-Moon, puede parecer que se refiere a esta antagonista, dejando que nuestra imaginación corra en pos de mundos opuestos y villanos con poderes y fuerzas que suprimen los de los héroes. Pero nada más lejos. Estos dos aparecen, como una mera anécdota, en las aventuras espaciales de nuestros protagonistas. Exacto, porque nada tiene que ver el tocino con la velocidad.

Porque tú, porque yo.

En esta ocasión, Lunella anda trasteando con una radio y contacta con una niña que ha perdido a su padre. Pronto descubre que la niña perdida no está en la tierra sino en la luna y se construye el Moon-Móvil, un artefacto capaz de viajar a través del espacio y el tiempo gracias al proyector omni-onda. Mientras Moon Girl y Dinosaurio Diabólico viajan a una de las lunas de Ego, el Planeta Viviente, pues es ella la niña que ha perdido a su padre, una legión de MoonRobots la sustituyen para que nadie note su ausencia.  Por fin damos con la auténtica Girl-Moon que reza el título del volumen y quien da verdadero sentido a eso de Luna-Niña. Y en uno de los viajes espacio-temporales que hacen para ayudar a Girl-Moon acaban en un universo paralelo donde se encuentran con los falsos protas de la portada, que realmente se llaman Diabolic Girl y Dinosaurio Lunar y a pesar de que su escarceo es fugaz y extraño, espero que exploten la idea más adelante y regresen a la trama.

Lo verdaderamente mágico del tomo es, como siempre, el aprendizaje personal de Lunella. En esta ocasión, el guionista (recordemos que Amy Reader ya no forma parte del proyecto y Brandon Montclare ahora está solo ante el peligro) hace uso de la personalidad, y del desarrollo de la misma, de Girl-Moon para que Moon Girl pueda reflexionar y recapacitar sobre su propia evolución y cómo lo acontecido hasta ahora ha servido para que ella y, sobre todo, su jurásico acompañante, sean aceptados y aclamados por la sociedad, aunque Lunella siga sin encajar en su día a día. Este desarrollo lunar (de ambas niñas luna) se ve potenciado por el arte de  Natacha Bustos (quien con la partida de Reader pasa a encargarse también de las portadas) y Tamra Bonvillain, que ilustran el cambio progresivo de Girl-Moon y la evolución su paisaje conforme va pasando tiempo con Moon Girl y haciendo que, de nuevo, me retracte de mis palabras.

Las preguntas para el trivial, niña.

Acabo de decir que Montclare está solo ante el peligro, pero no se puede estar solo si cuentas con el dibujo y la narrativa de Natacha Bustos en tu equipo. El desarrollo de los acontecimientos y la introducción de personajes, tanto nuevos como clásicos (ya hemos visto pasar al dinosaurio, al Chico Luna y a Ego), del guionista son excelentes, pero es el arte de Bustos lo que contiene la verdadera esencia de este cómic. Montclare ya puede plantear lo que quiera que Bustos va a ensalzar cualquiera de sus ideas ejecutándolas con mano de hierro. ¿Qué quieres, a Dinosaurio Diabólico en la luna vestido de astronauta? Pues toma.

No puedo quedar más satisfecha tras la lectura de cada número de Moon Girl y Dinosaurio Diabólico. Exceptuando el tomo anterior que en palabras del propio autor “fue para lograr cosas desde el punto de vista editorial” o lo que viene a ser lo mismo hacer patente la pinta de carne de crossover continuista que ya se veía desde el primer número. Es normal que todos los autores quieran que esta pareja aparezca en sus series y yo no pueda ni esperar a que publiquen el siguiente volumen. Y mucho menos después de ese cliffhanger final que todavía me tiene con un nudo en la garganta.

¡Nos vemos en la Zona!

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Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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