MILES EN PARÍS, de Salva Rubio y Sagar

 


Título Original
:

Miles et Juliette HC
SelloÉditions Delcourt
GuionistaSalva Rubio
Artista: Sagar 
Publicación Francia: Septiembre 2019
Publicación España: Noviembre 2019 (Norma)
ValoraciónTócala otra vez…

 


Miles Davies
es un joven y prometedor músico que está buscando triunfar con su particular estilo en la Nueva York de finales de los ’40. Justo cuando todo parece venirle de cara le surge la oportunidad de viajar a París para una gira. Pese a sus reticencias iniciales Miles agarra su trompeta y parte rumbo a una ciudad que lo cambiará para siempre.

Escuchad pues, la increíble historia de…

MILES EN PARÍS
de Salva Rubio y Sagar

Para entender cómo un inepto musical como servidor acaba reseñando un cómic que es pura música hay que empezar hablando de La La Land, la película con peor anécdota en una gala de los Oscars que se recuerde. La cinta de Damien Chazelle me entusiasmó de principio a fin y, como sucede muchas veces, me empecé a obsesionar con todo lo que la rodeaba, empezando por su apasionante banda sonora que me escuché una y mil veces y que me acabó llevando de la mano para escuchar más Jazz.

Un género musical que, si bien siempre me había gustado, nunca me había acabado de atrapar hasta entonces. Y la verdad es que ahora escucho Jazz a todas horas, es ideal para acompañar las tareas cotidianas, para momentos más íntimos o, como es el caso que nos ocupa ahora, para escribir.

Parece Houdini con la camisa, el tío.

Así, cuando llegó a mis manos este álbum que narra la breve pero intensa estancia de Miles Davis en París, tuve la certeza que me iba a gustar, lo que no podía imaginar era que me fuera a gustar tanto y que me llevara, ya de un modo definitivo, a amar el Jazz como un estilo de vida.

Como sucede en los casos en los que un cómic está centrado en un género concreto, cabe la posibilidad de que la gente que no sea afín a dicho género piense que no va a disfrutar de la obra. Sería un craso error pensar que, al no ser un aficionado al Jazz ,se podría dejar pasar esta lectura cuando de lo que realmente trata el cómic es de temas tan universales como el amor y el desamor, la búsqueda del sentido de la vida, las dificultades de ser fiel a uno mismo, las cargas del deber y la aceptación de uno mismo como individuo. Estas páginas también son una oda a la vida y a su vez una tragedia, tal es el contraste entre sentimientos que van aflorando a medida que avanza la historia.

Lo llaman Botones porque Recadero sonaba demasiado brusco.

Estamos también ante el retrato de una época concreta en la que convivían dos realidades separadas por un océano, una época en la que la información viajaba mucho más lenta que ahora y en la que parecía imposible imaginar una realidad que no fuera la que te tocaba vivir cada día. En este sentido tanto la ciudad de Nueva York como la capital de Francia están perfectamente retratadas para enfatizar todavía más el contraste de emociones que vivirá el protagonista al viajar de las sucias y decadentes calles de la Gran Manzana a disfrutar de la alegría y la pasión que se desbordaban en el París de los ’50.

Los personajes que vivieron esta época y que pueblan estas ciudades son otro de los ejes de la historia y otra fuente de contrastes. Mientras que en Nueva York persisten los ghettos y el racismo acecha en cada esquina, en París la luz lo inunda todo y la gente se mezcla los unos con los otros sin ningún tipo de prejuicio. Mientras que la pobreza hace estragos entre los músicos que tocan en clubs por cuatro dólares, que se acaban puliendo en alcohol y drogas, al otro lado del charco hay todo un mundo de posibilidades esperando a que alguien con talento las aproveche. Incluso entre los críticos musicales, el estilo de Davis parece estancado en América mientras que en París todo el mundo alucina con su virtuosismo.

A ver si limpiamos los instrumentos que no veas la roña que sale al soplar.

No es de extrañar entonces que el músico sufra una catarsis cuando empiece a ver todo este torrente de contrastes, máxime cuando encuentre uno mucho más personal y definitivo como es la figura de Juliette Greco, una joven cantante cargada de vitalidad, un espíritu libre e indomable, una enamorada de la música y de la vida que está en las antípodas del panorama familiar que tenía Davis por aquella época, casado y con dos hijos. Juliette supone la guinda definitiva para que Miles descubra una nueva vida que, apenas unos días antes, hubiera creído imposible y es justo cuando todo parece todo idílico cuando las cosas empiezan a torcerse pues, como recordaréis, estamos ante una tragedia.

En la introducción del cómic se explica cómo la historia parte de un hecho real pero con las pertinentes licencias por parte del guionista. Y la verdad es que la mayor virtud de Salva Rubio es meterte de lleno en la historia más allá de cual sea tu conocimiento previo. Si, como en mi caso, no tenías ni idea de lo que pasó vas a encontrarte con un relato detallado de una época convulsa, con unos personajes perfectamente retratados y una historia de amor tan intensa como desgarradora. Con un ritmo acelerado que seguramente tendrá un nombre técnico musical que mi ignorancia me impide citar, Rubio consigue mantener el interés desde el principio del cómic, conjugando el desarrollo de todos estos elementos con unas pausas para que fluya el arte de Sagar, consciente de que cuando tienes un compañero tan bueno, a veces, hay que dejar que haga un solo.

Paris, la nuit.

Es curioso cómo un cómic tan centrado en la música acabe entrando tanto por los ojos. Y es que el arte de Sagar es sencillamente impresionante en todos los aspectos. Su trazo estirado tiene una fuerza sorprendente y consigue transmitir en todo momento una energía arrolladora como un buen «otro término musical que desconozco» que te atrapa y te mantiene en volandas hasta mucho después de completar su lectura. Si el arte tiene que transmitir, el trabajo de Sagar transmite y mucho, consiguiendo tocar la fibra con unas composiciones espectaculares, destacando las escenas en las que suena la música.

No puedo acabar la reseña sin citar la estupenda edición del cómic, cuyos numerosos extras incluyen una lista de canciones con la que acompañar la historia y que, como no podía ser de otro modo, está sonando mientras escribo estas palabras.

A esta escena le pega también la BSO de 8 Millas.

Miles en París resulta una lectura fascinante desde todos los puntos de vista, un guión prodigioso que se une a un dibujo magnífico para regalar al lector una experiencia vital tan real que nos va a parecer vivir el mismo drama que sus protagonistas. Porque Miles en París trata de muchas cosas pero, sobre todas ellas, es una historia de amor, una que todos hemos soñado tener una vez. O, en algunos casos especiales, una que todos hemos tenido o, quién sabe, estamos teniendo. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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1 respuesta

  1. 29 junio, 2020

    […] Y la verdad es que la mayor virtud de Salva Rubio es meterte de lleno en la historia más allá de cual sea tu conocimiento previo. … Vas a encontrarte con un relato detallado de una época convulsa, con unos personajes perfectamente retratados y una historia de amor tan intensa como desgarradora. Rubio consigue mantener el interés desde el principio del cómic, conjugando el desarrollo de todos estos elementos con unas pausas para que fluya el arte de Sagar. … Miles en París resulta una lectura fascinante desde todos los puntos de vista, un guión prodigioso que se une a un dibujo magnífico para regalar al lector una experiencia vital tan real que nos va a parecer vivir el mismo drama que sus protagonistas. (ZonaZhero) […]

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