MATANZA: BOMBA MENTAL, de Warren Ellis y Kyle Hotz

 

 

Título original:
Carnage: Mind Bomb #1

Sello: Marvel Comics
Guionista: Warren Ellis
Artista: Kyle Hotz
Colorista: Marie Javins
Publicación USA: Febrero 1996
Publicación España: Diciembre 1996
Valoración: Simbionte en vena /10

 

 

Últimamente parece que estamos viviendo un revival simbionte a lo grande en Marvel, en forma de serie de Veneno, crossovers en las series arácnidas y personajes ensimbiontados por todas partes. Por tanto es un buen momento para hablar del debut en solitario de, con permiso de Veneno, el simbionte más popular de la casa de las ideas, estoy hablando, por supuesto, de…

MATANZA: BOMBA MENTAL
de Warren Ellis y Kyle Hotz

¿Alguien ha dicho algo sobre comida?

EL SIMBIONTE PALETO Y ASESINO

Matanza debuta en Amazing Spider-Man #360 (1992) de la mano de David Michelinie a los guiones y Mark Bagley a los lápices, que da inicio en el número siguiente a la saga de tres partes titulada… “Matanza”. En ella el equipo creativo introduce a Cletus Kasady, que ya había hecho un cameo previamente como compañero de celda de Eddie Brock, Veneno. Kasady es un asesino en serie, un psicópata sin ningún tipo de conciencia que entra en contacto, durante su estancia en prisión, con el simbionte alienígena traído por Spiderman tras las Secret Wars, con tan mala suerte que acaba convirtiéndose en el huésped del vástago del simbionte alienígena que forma parte de Veneno. Así, Spiderman tendrá que hacer frente a un personaje que es, básicamente, una versión extrema y noventera de un personaje ya de por si bastante extremo y noventero.

El debut de Matanza.

Esto no es casualidad, a principios de los noventa ya estaba más que comprobado que Veneno se había convertido en uno de los personajes más populares de Marvel, su aspecto duro, unido a sus problemas mentales y a un diseño ciertamente terrorífico lo habían convertido en un personaje muy del gusto para la audiencia de la época. Las ventas aumentaban siempre que la lengua del simbionte asomaba en las series del trepamuros. Esto había provocado que, desde Marvel, se buscara suavizar el carácter del villano de cara a reconvertirlo en un vigilante de esos de moral ambigua tan populares en la época, incluida, por supuesto, su propia serie. Pero claro, esta situación dejaba al lanza-redes “huérfano” de villano, por lo que se buscó crear a un nuevo simbionte que no tuviera ningún tipo de brújula moral, un psicópata total, completamente plano y contra el cual Spiderman y Veneno pudieran unirse. Un villano también muy del gusto de los ’90, ahí es donde entra el “hijo” de Veneno, Matanza.

El éxito fue inmediato y el simbionte rojo sangre se convirtió, también, en uno de los villanos más populares de Spiderman, llegando a convertirse en el detonante de uno de los crossovers más infames de los noventa (que ya es decir), Matanza Máxima, tan sólo un año después de su debut.

MI SANGRE QUIERE MATAROS

Un par de años más tarde Veneno cuenta con su propia serie ininterrumpida de series limitadas, pero desde Marvel sienten que no están sacando todo el provecho posible de su segundo simbionte más popular (en aquel momento la cosa ya se había salido de madre y había algún simbionte más pululando por el Universo Marvel) pero queda un poco feo para una empresa como Marvel publicar una serie (o mini-serie) protagonizada por un psicópata sin escrúpulos ni conciencia (ni personalidad) pero, ¿y un número unitario?, ¿un one-shot? Eso, al parecer, era diferente.

Acérquese doctor, que quiero contarte un secreto…

El elegido para escribir el especial será Warren Ellis, un joven británico recién llegado a Marvel que había estado realizando trabajos en series menores desde 1994 tales como Hellstrom (1993-1994), Druid (1995), Ruins (1995) entre otros. Se trata de un autor con una voz própia y que muestra un gusto por la introspección y lo tremembundo, además de saber adaptarse al mercado superheroico con cierta soltura, por lo que están aumentando sus encargos con series con algo más de calibre, esta será su primera incursión en la oficina arácnida, un territorio ciertamente hostil a mediados de los noventa.

El dibujo caerá en las manos de Kyle Hotz, que había debutado en 1993 y contaba con trabajos en series como Night Man (1993-1995) o Ghost Rider 2099 (1994-1996) y ya había trabajado con simbiontes en el Venom Super Special (1995).

Y así con fecha de febrero 1996 y portada con brillos, tal y como marcaban los cánones de la época, se publica en USA el one-shot de 32 páginas Carnage – Mind Bomb, primer cómic dedicado a mayor gloria del asesino de masas, Cletus Kasady.

NO SE PUEDE DISPARAR AL CAOS

El cómic es ciertamente un producto único en su época, Warren Ellis no se cortó a la hora de narrar su historia, que gira en torno a la llegada del desagradable doctor Matthew Kurtz, turbador psiquiatra proveniente de Inteligencia Militar, al sanatorio mental de Ravencroft, con el objetivo de analizar a su más célebre interno: Matanza.

Bajo esta premisa el guionista aprovechará para introducir al lector en un auténtico viaje a la mente del profundamente perturbado Cletus Kasady a través de las turbadoras imágenes de un Kyle Hotz que tampoco se corta a la hora de mostrar una violencia gráfica, raramente vista en los cómics de la editorial por aquel entonces y que le valió (al menos en España) la nota de portada de “Solo para adultos”.

La secuela no estuvo a la altura.

Todo el tebeo tiene un aire oscuro, deprimente y fatalista que no hace sino potenciarse una vez el lector tiene acceso a la mente de Kasady, que, como era de esperar, se considera el único cuerdo en un mundo de locos. Ellis juega con la carencia de características del personaje más allá de su psicopatía estableciendo que, más allá de lo que hemos visto hasta ahora, no hay nada más en Matanza. Mata, es un agente del caos más allá de cualquier tipo de redención o cura, al que nadie sano puede llegar a comprender. Una obra que se devora con interés a pesar la sensación general de incomodidad que genera su lectura.

El especial gozará de éxito, lo que hará que ese mismo año se publique un segundo one-shot protagonizado por el personaje, Carnage – It’s a Wonderful Life. Hotz repetirá como dibujante, pero no Ellis, que será sustituido por David Quinn, creador de Faust, serie independiente de irregular presencia en el mercado. Por desgracia, pese a que al acercamiento inicial de Quinn al cómic es similar al de Ellis, el autor opta por un desarrollo menos psicológico, más centrado en la acción y también más típico. No habrá más especiales dedicados al personaje en lo que queda de década, lo que hace pensar que esta secuela no funcionó tan bien.

Nos queda una propuesta tan curiosa como recomendable, una obra menor dentro de ese gigante de la industria en el que se convertiría Warren Ellis, ayudado por un Hotz, autor que pocas veces hasta ese momento había tenido ocasión de dar rienda suelta a los puntos fuertes de su estilo.

¡Nos vemos en la Zona!

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David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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