MATADERO CINCO o la cruzada de los niños, de Kurt Vonnegut, Ryan North y Albert Monteys

 


Título original
:

Slaughter House-Five
 HC

Sello: Archaia Entertainment
Guionista: Ryan North (historia de Kurt Vonnegut)
Artista: Albert Monteys
Publicación USA: Septiembre 2020
Publicación España: Diciembre 2020 (Astiberri)
Valoración: Todo es cuestión de tiempo

 

 

Hay frases que conforme más las dices y las pones en práctica, más sentido tienen. Como un mantra, vamos. El lema en cuestión sería así: cuánto más lees, más te falta por leer. Vale, no es la primera vez que lo he dicho en una de mis reseñas y seguramente tampoco será la última vez que lo haga, ya lo voy avisando. Así que absteneos de pedir la hoja de reclamaciones. No tenemos. Creo. Por si acaso no las pidáis. Volviendo al tema en cuestión, me ha vuelto a sucedes aquello de estar leyendo una cosa y multiplicarse las lecturas futuras por culpa de las referencias. En este caso directamente porque se trata de una versión comiquera de la obra de Kurt Vonnegut, pero ya me entendéis. Me la han vuelto a pegar con queso. ¡Cómo si no tuviese ya unas pilas de lectura pendientes! Así que vengo a expandir este virus benigno, el de la lectura, para presentaros esta joya sacada el pasado mes y que se llama…

MATADERO CINCO
de Ryan North y Albert Monteys

El bombardeo de Dresde está considerado como una de las lluvias ígneas más brutales y devastadoras de la historia. Con casi 40.000 víctimas, el ataque aéreo llevado a cabo por británicos y américanos durante la Segunda Guerra Mundial se le considera la imagen más clara de la crueldad bélica y aquellos que pudieron sobrevivir al ataque terminaron tocados de alguna u otra manera. Uno de ellos fue el escritor Kurt Vonnegut, que se encontraba en uno de los campos de concentración nazi de la ciudad y tuvo la suerte de sobrevivir a semejante calamidad. También cuenta en su libro que conoció a Billy Pilgrim, el protagonista de nuestra historia. Un hombre de pocas palabras, pacífico y que su estancia en tierras germanas durante la guerra le supuso su desprendimiento del tiempo. Esto quiere decir que comienza a experimentar el tiempo no como una línea, sino como un todo global en el que cualquier lapso de la vida de un individuo es como un dibujo completo que comienza en su nacimiento y termina en su muerte. Pero tranquilos, no ha llegado a esta reflexión porque esté loco o algo por el estilo. Se lo han dicho los tralfamadorianos, unos seres pandimensionales que ven el tiempo de la misma manera que el bueno de Pilgrim. Así que toca disfrutar de una aventura con su principio, su fin y su infinidad de nudos. Prohibido aburrirse.

He de admitir que no sé si la adaptación de Ryan North es fidedigna o no, ya que no había oído hablar de Vonnegut hasta la llegada de este cómic y ahora tengo muchas ganas de leer cosas suyas. Eso sí, estoy seguro de que el bueno de North le ha dado su toque personal a la manera de contar la historia, ya que al principio del cómic hace una presentación digna de alguien que admira al escritor norteamericano. Lo hace con un amor y un mimo enorme y aclara al neófito desde la primera página de qué va a ir esta loca historia, consiguiendo que el lector no se pierda en ningún momento y sepa apreciar esta maravilla llamada Matadero Cinco. Porque no me tiembla el pulso al afirmar que estamos ante uno de los mejores cómics publicados el pasado año, con la dificultad añadida de haber sido de lo ultimísimo que salió a la luz. Es una aventura antibélica que mezcla humor, realidad y ficción a partes iguales, creando un cóctel apto para todos los paladares. Tampoco quiero indagar mucho más en la trama, pues se trata de lo que he mencionado anteriormente: nuestro protagonista puedes revisitar partes de su pasado y su futuro de manera indistinta. Y creedme, menuda vida la de Billy Pilgrim.

Viajes espacio-temporales, lo último en tu agencia vital.

Pero para hablar de un cómic redondo se necesita a un artista que esté a la altura. Ahí es cuando entra en acción Albert Monteys, uno de los mejores artistas en el ámbito nacional que desde hace unos años se está codeando entre la crema absoluta del noveno arte. Y no es para menos. El dibujante catalán vuelve a hacer gala de su arte personal, que otrora nos recordaba a un trazo más redondeado y enfocado hacia el humor, pero que ahora goza de un detalle milimétrico. También se le nota una gran mejoría en la narración visual, con una elección de viñetas siempre acertada y que obliga al ojo humano a llevar el orden que establece la historia, dirigiéndolo de manera sutil por un camino de imágenes que recuerda en ocasiones a los fotogramas de una película. Todo esto aderezado con una paleta de colores que se mueve por todo el espectro y se adapta como un guante a los momentos específicos de la historia y el arte. Por irónico que pueda sonar, parece que lo mejor que le pudo pasar a Monteys fue marcharse de la revista El Jueves, porque menuda curva ascendente a su carrera…

Mención especial para Astiberri y las ediciones que nos trae siempre, que en esta vuelve a ser de órdago. No es algo que suela hacer, pero cuando una editorial hace algo bien hay que aplaudirle y los bilbaínos tienen una lista de cosas que hacen muy bien y una de esas es la edición. Además de que se trata de un cómic que en su país original (los Estados Unidos) pertenece a una editorial que no tiene renombre en nuestros lares y .que tuvo que ser rescatada por Boom! Studios (otra que tal baila) para evitar la quiebra. Se trata de Archaia Entertainment y me parece una auténtica pasada que haya publicado una maravilla así, dándonos esperanza a todos aquellos que defendemos a las editoriales más modestas. Así da gusto ser lector de cómics.

Aunque no todo son viajes, también hay recuerdos. Así fue y será.

Si hay una cosa que me sigue maravillando del noveno arte es la capacidad de enseñar y mostrar otro contenido cultural que desconocíamos, abriéndonos otra ventana más al conocimiento. En este caso, he disfrutado de uno de los mejores cómics del pasado año (sino el mejor) y encima he conocido a la figura de Kurt Vonnegut, dejándome una cantidad de lecturas pendientes que me alegran la vida a la par que hacen llorar a mi cartera. Me encanta encontrarme con este tipo de obras que brillan por encima de sus coetáneas por méritos propios. Maldita sea, y me alegro de que Monteys siga haciendo cómics. Este señor nos está regalando auténticas maravillas.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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