MARVEL KNIGHT: 20 AÑOS, de Matthew Rosenberg, Donny Cates y Vita Ayala


Título original
Marvel Knight: 20th
 TPB
Sello: Marvel Comics
Guionistas: Matthew Rosenberg, Vita Ayala y Donny Cates
Artistas: Travel Foreman, Niko Henrichon, Damian Couceiro, et al.
Entintadores: Derek Fridolfs, Richard Friend y Kim Jacinto
Coloristas: Matt Milla y Laurent Grossat
Contenido: Marvel Knight: 20th #1-6 (Ene. – Mar. 2019)
Publicación USA: Abril 2019

Publicación España: Septiembre 2019 (Panini)
Valoración: De 1999 a 2019 y tiro porque me toca

 

Hace ya veinte años que, de la mano de Joe Quesada, Marvel Knights vio la luz. Una línea dentro de Marvel donde la principal característica era darle un enfoque adulto, con menos luces y muchas más sombras. Donde los autores no se vieran atados, no solo a las dichosas continuidades, sino a los límites de la violencia y a comportamientos que no tenían cabida en el mainstream de primer orden. Que funcionara o no lo dejo a la libre interpretación de cada lector.

El mundo ha olvidado a los superhéroes. El hombre de a pie ya no levanta la vista hacia el cielo, ya no se asombra. Los que fueron héroes ahora viven como uno más, con sus problemas, sus pequeños milagros, mientras una ciudad tan llena de vida como Nueva York extrañamente duerme. Pero nada puede ser borrado por completo y los retazos de unas vidas arrancadas empiezan a atormentar a estos misteriosos nuevos desconocidos ¿Habrá solución o tendrán que conformarse con pensar que algo no está bien y seguir siendo lo que ahora son? Veamos cómo acaba todo en…

MARVEL KNIGHT: 20 AÑOS
de Matt Rosenberg, Vita Ayala y Donny Cates

Partiendo que es una historia corta, de homenaje y disfrutable que no destaca más allá de cumplir esa misma función, tiene elementos que parecen introducidos para hacer bulto y que desconozco si son parte de la historia dentro de ese homenaje o son más bien caprichos de los autores. Una elección de villanos vacua e insustancial donde sí, están ahí, hacen cosas (que diría Rajoy de los catalanes) pero sus acciones no tienen efecto, salvo entre ellos, en toda la trama. Para echarse unas risas y soltar el cómic, pero por suerte no todo lo demás es así.

Aquí se utiliza sutilmente el olvido del superhéroe para reivindicarlo como leitmotiv de la trama y así ir dándole ese estatus que en un principio ha perdido. Seis números que dan mucho de sí y que en cierto modo no cuenta mucho. Destaca más el concepto, la idea de los guionistas que la propia historia que más bien parecen diferentes eventos con un hilo conductor en segundo plano. Incluso a veces parecen inconexos entre sí. Buena historia de personajes, pero en un conjunto algo irregular.

Ay, Matthew, qué mala es la resaca.

Si bien es cierto que todo acaba hilado, atado y explicado en el último número e incluso en el anterior ya deja pequeños recovecos donde se vislumbra esa claridad, todo lo anterior da la sensación de incompleto. Como si la información que deciden ocultar al principio fuese excesiva y a la hora de introducirla se hace con una gran ráfaga de claridad. Si la idea de Matthew Rosenberg y Donny Cates, ese concepto del que hablo párrafos atrás, sonaba bien, la ejecución no es del todo efectiva y aunque acaba funcionando, sí que arrastra bastantes peros.

El número cuatro, guionizado por la portorriqueña Vita Ayala y que se centra en Pantera Negra, es, con diferencia, el mejor. El que coge el concepto y lo ejecuta sin miramientos mostrándonos a un T’Challa confundido, hundido. La duda se convierte en tomento mientras que esa realidad arrancada, borrada de la existencia, trata de salir a la luz mediante la ira. Un hombre que fue rey, un rey que busca al hombre mientras su papel en la sociedad importa menos que unos documentos que demuestren que merece vivir ahí. Bravo, Vita Ayala. Bravo.

¿Castle? ¿Policía de Nueva York? ¡Pero dónde coño me he metido!

Y lo digo, lo repito y saco una pancarta si hace falta: no es un mal cómic y seguro que hace las delicias de aquellos que leyeron las grapas de Forum ya que no se olvidan de dar al lector lo que en mayor o menor medida busca, nostalgia aparte, y son mamporros a diestro y siniestro. No se descuida la violencia, que si bien no se sale de la escala habitual de la Marvel más comercial y para el gran público, es un ingrediente perfecto para contraponer a las diatribas morales y pseudo-profundas que sufren los personajes.

Y una vez más nos encontramos a los lápices, usando el pretexto de evento conmemorativo del cómic, una ristra de dibujantes excesiva. Que si bien no restan calidad al producto y tiene trazos muy interesantes como el de Joshua Cassara, la claridad de Travel Foreman o el buen uso de líneas y negros de Niko Henrichon, si lastran esa sensación de solidez en una narración que lo necesita. Un desenlace algo desdibujado pero cumplidor que quizá pase desapercibido gracias a los colores, en su mayoría, de Matt Milla.

Soy T’Challa, con T muda, mangurrián.

Estos 20 Años de Marvel Knights sorprende por su enfoque, su idea de homenajear a un grupo de héroes que recorrieron las calles en 1999 pero que acaba un poco solapado por ciertos vacíos, elementos y personajes metidos para nada que, si bien no pesan demasiado en el resultado final, se le suma a un baile de dibujantes que a veces no ayuda para nada. Un buen cómic que quizá habría quedado más redondo con menos autores involucrados.

¡Nos vemos en la Zona!

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