MAJOR BUMMER, de John Acurdi y Doug Mahnke

 


Título original:
The Complete Major Bummer Super Slacktacular TPB

Sello: Dark Horse Comics
Guionista: John Acurdi
Artista: Doug Mahnke
Colorista: Carla Feeny, Allen Jamison
Contenido: Major Bummer #1-15 (Ago. 1997 – Oct.1998; DC Comics)
Publicación USA: Septiembre 2011
Publicación España:
Valoración: A sus órdenes, o lo que sea.

 

Major Bummer es un título bastante insólito, más que por su temática (que también) por su publicación, siendo un título de creación propia originalmente editado bajo el sello de DC Comics a finales de los ’90. Estamos ante una serie cuyos elementos la sitúan antes en el campo de la autopublicación o las pequeñas editoriales independientes del momento que en la editorial de Superman. Pero a este respecto hay que recordar que, superado lo más crudo de la década, DC destacó por ser la editorial mainstream más innovadora del momento, tanto por el nacimiento del sello Vertigo como por su -relativa- libertad creativa, así como su política en cuanto a los derechos de autor, que es la que propició la publicación de esta serie.

PERO ¿DE QUÉ VA ESTO?

Nuestro héroe.

Major Bummer nos cuenta las aventuras de Lou Martin, Lou es un mediocre postadolescente americano de finales de los ’90 cuya su máxima aspiración vital es trabajar lo mínimo y jugar a videojuegos. Desgraciadamente su plan vital de escurrir el bulto se va a ver alterado cuando reciba, por error, un paquete que le convierte en el musculoso líder superpoderoso del grupo de superhéroes más lamentable jamás concebido. Paquete enviado por dos alienígenas universitarios y fumetas cuyo proyecto de fin de carrera consiste en estudiar los efectos de los superpoderes en sociedad humana.

Esta es la premisa concebida por John Arcudi y Doug Mahnke. Arcudi es un guionista de carrera sólida pero poco conocido entre el gran público, principalmente porque la mayoría de sus trabajos se han desarrollarse en el mercado independiente donde, además de trabajar en varios títulos derivados del Hellboy de Mignola, también ha escrito multitud de series para Dark Horse, títulos como Alien, Terminator, Predator o La Máscara, donde conoció y colaboró por primera vez con Dough Mahnke. Por su parte, la carrera de Mahnke ha sido mucho más vistosa que la de su compañero, artista de figuras rotundas y con tendencia a la exageración se ha movido por títulos punteros de DC Comics como puede ser La Liga de la Justicia, Batman o Superman.

El súpergrupo.

Y volvemos: ¿Cómo acaba semejante concepto dentro de una editorial como DC?  Al parecer Peter Tomasi, por aquella época editor, le pidió a Arcudi, que estaba realizando algún trabajo para la editorial, que le presentara ideas para nuevas series. Aprovechando el interés editorial por publicar cosas diferentes el guionista, entre otras propuestas, presenta, convencido de que la idea jamás será aceptada, “Captain Slackass”, idea desarrollada junto a su colaborador en La Máscara, “Doug es un maestro” decía el escritor, que continuaba: “Un maestro de la expresión del lenguaje corporal, de las viñetas y de la narrativa, concebí la serie con él en mente”.

Pero, contra todo pronóstico, la editorial la acepta. Y eso no es todo, también le permiten conservar sus derechos sobre los personajes aplicando el contrato estándar del momento, similar al que se aplicó a Watchmen, esto es, que los derechos revertirían a los autores en su totalidad si la editorial no mantenía el título en las estanterías.

SUPERHEROÍSMO MANTA

Esto no pasaba con Eisenhower en la oficina.

La serie se mueve entre la parodia y el humor absurdo. Parte con un protagonista cuyo principal curso de acción es la inacción. “Sólo porque una persona esté en contra de tomar acción no significa que la historia no esté llena de esta. Sobre todo con unos personajes secundarios deseosos de ver acción”. Y es que nada más obtener sus poderes Lou se verá lanzado contra su voluntad a una vorágine de tópicos superheroicos retorcidos merced del grupo de superhéroes que se niega a liderar.

Súpergrupo compuesto por una colección de personajes entre impresentables y lamentables, desde El Geko, el único con identidad secreta, delgaducho y enfermizo “superhéroe” con el poder de pegarse a las paredes (¿Eso no es más propio de las arañas?, le pregunta Lou al pedante) y New Age Francis Dutton con su grito sónico que le resulta inutil para la vida diaria, pasando por la sexagenaria Lauren, que cree que su poder es predecir el futuro y la activista niña de papá Val, atraída por los músculos de nuestro protagonista.

Capitan Marvel tiene a Shazam y Lou tiene a estos.

Acto seguido descubrirá que los responsables de sus poderes se los han otorgado por error, ya que el verdadero destinatario era el bienintencionado político y héroe local Martin Lou, y que la única manera de librarse de sus poderes es la muerte. Cosa que nuestros universitarios alienígenas no parecen tener demasiado problema en llevar a cabo. Pero eso no es todo, además de músculos, Lou parece haber obtenido súperinteligencia que sólo parece manifestarse de manera inconsciente, así como la tendencia natural a atraer problemas.

Serie regular para el T.Reich ¡ya!

A partir de ahí, Arcudi y Mahnke juegan con los tópicos del género, nuestro equipo de superhéroes contará con sus propias némesis, proporcionadas por la tesis de nuestros alienígenas, y nuestros supervillanos serán tan lamentables y extraños como era de esperar. Muy a su pesar, Lou se verá arrastrado a participar en las aventuras de su súpergrupo, que tendrá que alternar con su nuevo trabajo de heladero. A partir de ahí se suceden los conceptos disparatados, el ataque de un resfriado alienígena, la llegada de un tiranosaurio nazi que amenaza con colapsar la realidad, un millonario contrato para convertirse en la mascota corporativa de una heladería, un encuentro sobrenatural con una alegre familia nuclear asesinada en los ’50 por su hijo demoníaco… Todo esto mientras nuestro Lou va descendiendo socialmente gracias a sus superpoderes, hasta el punto de ser incapaz de mantener un trabajo como canguro a 3,5 $ la hora. “Un implante alienígena te hace más fuerte que un rinoceronte y más listo que cinco Einsteins ¿y la mejor estrategia que se te ocurre para ganar dinero es ganar concursos de comida?”, así es nuestro héroe.

“Para ser sinceros, no lo entiendo, pensaba que teníamos un ganador con este cómic”, decía el editor antes de anunciar la cancelación de la serie porque “las ventas apestan”Major Bummer cerrará en el número #15 con una historia en tres actos, con caos temporal incluido donde parece que Arcudi aprovecha para presentar, de refilón, algunas de sus ideas para la serie.

DIFERENTE DE LA MAYORÍA DE CÓMICS…
PERO NO DEMASIADO

Más de lo mismo.

Así definía Tomasi una de las virtudes de la serie en su columna de despedida donde, perplejo, se preguntaba sobre la razón de sus bajas ventas. Pero sin ser editores y con la perspectiva que nos da el tiempo podemos señalar que Major Bummer es que no llegó a conquistar a su público potencial tanto por razones editoriales como creativas. Por partes:

Editorialmente la serie estaba en tierra de nadie, ni pertenecía al Universo DC ni era la última propuesta iconoclasta de la “adulta” Vertigo. Era un titulito de humor con una premisa irreverente que parecía encajar más dentro de un sello independiente que sepultada por las decenas de títulos superheroicos de la editorial. Podemos especular diciendo que quizá en una editorial más pequeña y con menores expectativas de ventas el título podría haberse mantenido y ganado culto.

Este out-fit sí que es de culto.

Y a nivel creativo esta ese “diferente de la mayoría de cómics pero no demasiado”. Major Bummer es un cómic diferente, sin duda, especialmente en el lugar y momento de su publicación, pero no es un cómic rompedor, juega con los tópicos del género, pero no lo subvierte, es un trabajo relativamente conservador que se ríe de los tópicos superhéroicos pero no desde la parodia burda y cruel que se popularizaría en el s.XXI.

¿Por qué es recomendable? Porque sigue siendo un cómic divertido, con alguna idea tan genial como absurda y muy bien dibujado. Pocas veces el trabajo de Mahnke ha estado más en sintonía con el tono de una serie. En perspectiva, se trata de la versión superheroica y mainstrem de una de esas comedias cinematográficas de adolescentes vagos (ojo, que no salidos) que empezaron a asomar la cabeza durante aquellos años. Y un vistazo al menos, merece, aunque sea para comprobar que en los ’90 hubo sitio para todo.

¡Nos vemos en la Zona!

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David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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