MADAME FRANKENSTEIN, de James S. Rich y Megan Levens

 


Título original
:
Madame Frankenstein
(or The Feminine Monstrosity)
TPB

Sello: Image Comics
Guionista: Jamie S. Rich
Artista: Megan Levens
Portadas: Joëlle Jones
Contenido: Madame Frankenstein #1-7
(May. 2014 – Nov. 2014)
Public. USA: Mar. 2015

Public. España:
Valoración: 7/10

 

Ante nosotros una estupenda versión de uno de los clásicos de terror más trillados, que, en esta ocasión toma una nueva dirección. No es fácil a estas alturas presentar monstruos de toda la vida cambiados de género o pretender innovar con la presencia de mujeres en el terror, pues ya hay muchas y muy potentes “malas de la película”. Por eso, guionista y dibujante, en un perfecto trabajo de simbiosis, han transformado la historia del monstruo de Frankenstein en un romance gótico en su máximo significado literal. ¿Quién en su sano juicio no desenterraría su amor muerto, le devolvería la vida y le cambiaría los miembros necrosados cuando fuera necesario? Pues eso…

MADAME FRANKENSTEIN
de James S. Rich y Megan Levens

It’s alive!

Tras un trágico accidente de coche en el que muere una joven, Vincent Krall cree que puede hacer regresar a alguien de los muertos por medio de la ciencia. La versión del Frankenstein de James Whale, interpretada por Boris Karloff, le inspiró, le marcó y le conduce a hacer pasar 10.000.00 de voltios a través del cuerpo de alguien y hacerle volver a la vida. El experimento le sale bien (claro, si no, no tendríamos cómic) y Krall obtiene su criatura, Gail, para moldearla desde cero y crear así a la mujer perfecta. Le enseña a hablar, a leer, a comportarse en público y a tener la personalidad sumisa digna de una señorita de los años 30. Pero, tal y como ocurre en la historia original, jugar a ser dios acarrea consecuencias. No se puede crear y controlar a un ser humano y salir indemne, y menos si lo que pretendes es controlar a una mujer a la que se le ha arrancado la vida antes de tiempo y, de pronto, tiene toda la muerte por delante. Alma de cántaro, si Victor Frankenstein eligió un hombre para llevar a cabo su experimento por algo sería. Me vais a perdonar, pero sólo a un hombre se le ocurría hacer volver de entre los muertos a una mujer y esperar que haga lo que él quiere.

En la relación Gail-Vincent vemos reflejadas cientos de relaciones tóxicas que se empeñan en aparentar una cosa en público cuando ambas partes tienen en mente otra compañía, y lo único que hay detrás de su comportamiento es, miedo por una parte, y ansia de poder a través del control de alguien, por otra. Veremos cómo el miedo de Gail se transformará en ira y sed de venganza (sinceramente, yo me hubiera explayado más en esta parte. Por dios que le habéis puesto al cómic el apellido Frankenstein), y el amor que Krall siente por ella se transformará en frustración. Con un final que, a pesar de la lucha de nuestra monstruosa protagomista, como en la mayoría de estos casos, te parte el alma. Por una vez, el villano no es el monstruo de la historia, sino un doctor con nobles intenciones al que la frustración convierte en un miserable.

Ven, que te saco de paseo.

Hay que entender la sumisión de Gail dentro de un contexto, y ojo, que digo entender en el mero sentido de comprender los motivos que la llevan a pensar y actuar como lo hace, no que yo, personalmente, lo acepte ni lo comparta. El relato está ambientado en los años 30, mucho antes de la revolución de la mujer, y la sociedad de la época se ve reflejada en esta diferencia entre sexos. Tranquilos, también disfrutaréis de la burla inmune ante la diferencia de clases.

En este drama de terror, ciencia ficción y amores no correspondidos, también hay espacio para el subconsciente, pues, entre la historia principal, encontraremos una subtrama sobre una niña que ve hadas. Mediante flashbacks descubriremos el pasado de Courtney (Gail cuando estaba viva) que está basado en la historia real de unas niñas que eran fotografiadas rodeadas de extrañas lucecitas que giraban en torno a ellas, pero cuyo papel en este cómic yo he interpretado como la locura personal de cada personaje que las ve, pues ella no es la única que se relaciona con las pequeñas damiselas aladas.

¿Jugando con los límites de la necrofilia, Dr. Krall?

Una buena elección de estética de horror vintage para contar esta nueva visión del drama mítico, en la que la relación creador-creación es llevada al extremo. Frankenstein sentía amor de padre por su monstruo, pero aquí no son azotes paternos precisamente los que quiere infligir el doctor a su criatura. De este modo, el peso del mito de Pigmalión también tiene cabida en esta historia, y por parte doble, porque el mismo doctor se encarga de explicar a su criatura, y, por ende, a nosotros, que Gail es el diminutivo de Galatea. Que el doctor Krall comparta nombre de pila con Frankenstein tampoco es casualidad, diría que es casi imprescindible.

Para reflejar todo este dramatismo, el guión debe acompañarse de un dibujo bien concebido e inteligentemente llevado a cabo. Esa estética y atmósfera vintage de la que hablaba antes está perfectamente reflejada en los lápices de Megan Levens, que te transportan años atrás y que dotan de vida al relato de Jamie S. Rich con un fantástico arte en blanco y negro. Además de usar una estética y vestuarios bien documentados y elaborados, las expresiones faciales y corporales dan el carácter necesario para plasmar las complejas motivaciones personales que el relato precisa y para que cada personaje defienda su postura. Por si algún fan lo nota, la similitud de los personajes femeninos de esta obra con los diseños de Bruce Timm para la serie animada de Batman están abiertamente reconocidos por la autora.

Parece que esa pierna tiene gangrena…

Y para finalizar mención especial al creador de las portadas, tanto del tomo, como de cada capítulo, Jöelle Jones. Quedaos bien con este nombre, porque los dibujazos que se marca bien le han valido el apartado gráfico de la próxima obra del autor de esta Madame Frankenstein. No hablo de otra que de Lady Killer, un tebeo que llegará a nuestras librerías el próximo mes de Marzo de la mano de Panini, y con la que me consta que muchos ya se están frotando las manos (Hola, Ander).

Una historia de intriga que mezcla de forma elegante el drama y la depravación, pero a la que le falta un poco de chicha para ser perfecta. La novia de Frankenstein, ella sí que es la femenina monstruosidad, pero reconozco que ésta no está mal encaminada. Para mi gusto, se centra mucho en los sentimientos de todos los personajes y en mostrar el lado humano de los protagonistas, Gail y el doctor, y cómo cada uno se consume en su propia locura, inherente al ser humano. Aun así es una obra adorablemente creepy a la que os invito a acercaros.

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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