Lunes Monstruosos #4: EL HOMBRE INVISIBLE, genialidad técnica, película mejorable

Drácula, el Monstruo de Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia… ninguno de estos personajes requiere presentación. Forman parte de la cultura popular y han sido versionados hasta la saciedad en diversos medios. Son eternos.

En Zona Zhero hemos echado la vista atrás, muy atrás, para encontrar, no necesariamente las primeras versiones cinematográficas de estos mitos, pero sí las primeras en impactar y asentar la imagen que tenemos de estos personajes, siempre de la mano de Universal Studios.  Sólo cubriremos las más relevantes (reunidas casi todas en un pack blu-ray la mar de majo) a lo largo de los próximos Lunes, ese día de la semana que tanto temor inspira en el corazón del imaginario colectivo, al igual que los protagonistas de estas cintas.

Atención, habituales de esta sección, porque ya vamos por la cuarta entrega de los…

#LunesMonstruosos

EL HOMBRE INVISIBLE


Título original:
The Invisible Man
Año: 1933
Director: James Whale
Guion: R.C. Sheriff y Philip Wyle (sobre la novela de H.G. Wells)
Reparto: Claude Rains, Gloria Stuart, William Harrigan, Henry Travers, E.E. Clive, Una O’Connor, Dudley Digges, John Carradine, Walter Brennan, Dwight Frye

Sinopsis: Un joven científico llamado Jack Griffin (Claude Rains) ha creado una droga que le permite lograr la invisibilidad pero también que le provoca un trastorno megalómano. Sus compañeros de laboratorio, el Dr. Kemp (William Harrigan) y el Dr. Cranley (Henry Travers), junto a la hija del último y novia de Griffin, Flora (Gloria Stuart) ,se encuentran en su búsqueda sin saber que está causando el terror entre los habitantes de una pequeña población.

Llegamos a una de las cintas más especiales en este repaso, ya que el monstruo de turno es… un hombre corriente y moliente. Y es que El Hombre Invisible es más ciencia-ficción que otra cosa, aunque también se mete en el terreno de la comedia negra y, por supuesto, en el del terror. El problema es… que se queda un poco a medias en todo. Tal vez sea simplemente que el humor de James Whale (director de la mucho más sobria Frankenstein, recordemos) no me hace mucha gracia, pero diría que no es el tono por el que apuestan al 100%, y eso hace que más que una comedia macabra quede algo que no sabes muy bien cómo tomarte, porque la trama en si es lo bastante seria, y de hecho creo que es la película de la franquicia en la que más muertes hay, lo cual es aún más oscuro si tenemos en cuenta que el causante es una persona normal. Pero lo dicho, no me lo puedo tomar muy a la tremenda por ese humor desconcertante… y por un error garrafal en la caracterización del protagonista.


En la novela de H.G. Wells, el protagonista comienza a comportarse como un psicópata al comprender el poder que tiene siendo invisible. Al tener la oportunidad, desata todos sus deseos reprimidos. Aquí sin embargo van a lo fácil: el suero que le vuelve invisible también le afecta a la mente. No, hombre, no. Eso no se hace. Se pierde toda la oscuridad y el matiz reflexivo que tiene el concepto de un hombre normal que cuando puede hacer lo que quiera… roba, viola y mata. Si eso queda claramente justificado, pues adiós. Creo que todos me entenderéis.


Pero hay cosas buenas en esta película, sin duda. Los efectos especiales son simplemente extraordinarios. Han envejecido poco para el porrón de años que tienen, y son de esos con los que te preguntas “¿…y cómo diablos los hicieron?”. Los cineastas son conscientes de esta espectacularidad y hay escenas que se alargan solo para lucirse, pero es comprensible. Vale la pena recordar que la mítica King Kong de Cooper y Schoedsack es del mismo año: 1933 fue todo un punto de inflexión para los efectos especiales, sin duda.

Otro aspecto positivo a destacar es la interpretación de Claude Rains (el poli de Casablanca, por si no os suena) como el personaje titular. Su portentoso uso de la voz y del lenguaje corporal (esto último solo cuando el personaje lleva ropa, claro) compensa con creces el hecho de que nunca le veamos la cara.

BeYShIT

Poco más puedo añadir. La película no funciona del todo bien para mí por querer abarcar mucho sin lograr abarcar lo que debería, pero sí la recomiendo. Simplemente por su valor técnico, El Hombre Invisible es digno de… eh… ¿no verse?
En fin, hablando de ver… 

¡Nos vemos en la Zona!

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