Lunes Monstruosos #3: LA MOMIA, ¡Sommers lo hizo mejor!

Drácula, el Monstruo de Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia… ninguno de estos personajes requiere presentación. Forman parte de la cultura popular y han sido versionados hasta la saciedad en diversos medios. Son eternos.

En Zona Zhero hemos echado la vista atrás, muy atrás, para encontrar, no necesariamente las primeras versiones cinematográficas de estos mitos, pero sí las primeras en impactar y asentar la imagen que tenemos de estos personajes, siempre de la mano de Universal Studios.  Sólo cubriremos las más relevantes (reunidas casi todas en un pack blu-ray la mar de majo) a lo largo de los próximos Lunes, ese día de la semana que tanto temor inspira en el corazón del imaginario colectivo, al igual que los protagonistas de estas cintas.

Disponeos, fieles lectores y lectoras, a disfrutar de la tercera entrega de nuestros…

#LunesMonstruosos

LA MOMIA


Título original:
The Mummy
Año: 1932
Director: Karl Freund
Guion: John L. Barlderston
Reparto: Boris Karloff, Zita Johann, David Manners, Edward Van Sloan, Arthur Byron, Noble Johnson, Leonard Mudie

Sinopsis: Un grupo de arqueólogos británicos invaden la tumba de un cadáver momificado que resulta ser un sumo sacerdote del antiguo Egipto. La momia, que revivirá accidentalmente 3.700 años después de su muerte, intentará raptar a una joven de ascendencia egipcia que se parece a la princesa que amó en vida y que fue el motivo de su ejecución.

 

Llegamos a la primera película de este ciclo que no está basada en nada previo: La Momia. Sí, la inspiración en la supuesta maldición de Tutankamón es clara, pero no podemos hablar de un trasfondo real para la peli. ¿Será por esa falta de base literaria o teatral por lo que me ha resultado tan sosa? Seguramente no, pero es una curiosa casualidad.
He visto esta película por primera vez hace solo unos días y de verdad os digo que se me ha olvidado. En serio. Estoy rascándome la cabeza a la hora de escribir esto.


Recuerdo algunas cosas. Sé, por ejemplo, que la estructura y el desarrollo del argumento es una copia descarada del de Drácula, que comentamos hace un par de semanas. El director de fotografía de aquella (que, si recordáis, sustituyó al director Tod Browning en algunos momentos), Karl Freund, toma oficialmente el control de la cinta que nos toca. No sé si será cosa suya el parecido con la peli del vampiro o nacerá del guion, pero el caso es que los actores que hicieron de Van Helsing y Johnathan Harker realizan aquí papeles absolutamente idénticos. ¿Por qué Drácula mola y esta no? Bueno, a pesar de sus poderes, Imhotep, la momia de marras, no parece ni la mitad de maligno y peligroso que el vampiro, y los descubrimientos sobre su figura no tiene emoción ni tensión alguna. Sencillamente el Van Helsing de marca blanca le dice de repente “oye, que sé que eres un monstruo y tal” y uno se queda completamente igual. No hay misterio ni magnetismo en torno a esta criatura. El entretenidísimo remake de 1999 no solo le hizo más espectacular, sino que exprimió y desarrolló la estupenda, espeluznante y romántica base del personaje (irónicamente, el Drácula de Coppola parece tomar notas de aquí) y le dio poderes y un modus operandi totalmente únicos. Esta momia sin embargo podría ser un simple brujo.


Además, la urgencia por salvar a la Mina de turno es nula, aunque la posible muerte que le espera se insinúe mucho más gráfica y cruel de lo acostumbrado (la peli no se corta un pelo teniendo en cuenta la época, eso se lo concedo). Es un detalle fresco e interesante, por cierto, que sea ella la que tome la delantera ante el monstruo en el último acto. Aunque lo cierto es que dicho tercio final es un tanto caótico, con repentinos cambios de humor en los personajes y un plan demasiado enrevesado por parte de Imhotep (de nuevo, en el remake tiene más sentido).

Por lo demás, solo puedo lanzar ideas sueltas, porque en general es eso: Drácula, pero sin gracia.
Veamos: por primera vez en la franquicia oímos algo bastante parecido a una banda sonora. Ahí queda el dato. El maquillaje, como es habitual con el genio Jack Pierce, es excelente. Hay una razón por la que el papel memorable de Boris Karloff sea el monstruo de Frankenstein… no es que esté mal como la Momia, pero es un papel aburrido; parece que esté siempre medio dormido. Y el repentino romance entre Johnathan-pero-no y la Mina wannabe es ridículo.

BeYShIT

Poco más puedo decir. No recuerdo más, y no creo que merezca más. Podéis saltárosla si os da por hacer una maratón y buscáis algo más que pasar el rato o satisfacer la mera curiosidad. O siempre podéis volver a ver la de Stephen Sommers, qué narices.

¡Nos vemos en la Zona!

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