Lunes Monstruosos #2: EL DOCTOR FRANKENSTEIN, tan bella como cruel

Drácula, el Monstruo de Frankenstein, el Hombre Lobo, la Momia… ninguno de estos personajes requiere presentación. Forman parte de la cultura popular y han sido versionados hasta la saciedad en diversos medios. Son eternos.

En Zona Zhero hemos echado la vista atrás, muy atrás, para encontrar, no necesariamente las primeras versiones cinematográficas de estos mitos, pero sí las primeras en impactar y asentar la imagen que tenemos de estos personajes, siempre de la mano de Universal Studios.  Sólo cubriremos las más relevantes (reunidas casi todas en un pack blu-ray la mar de majo) a lo largo de los próximos Lunes, ese día de la semana que tanto temor inspira en el corazón del imaginario colectivo, al igual que los protagonistas de estas cintas.

Bienvenidos, fieles lectores y lectoras, a la segunda entrega de nuestros…

#LunesMonstruosos

FRANKENSTEIN


Título original: Frankenstein
Año: 1931
Director: James Whale
Guion: Garret Ford, Francis Edward Faragoh (sobre la novela de Mary Shelley)
Reparto: Boris Karloff, Colin Clive, Mae Clarke, John Boles, Edward van Sloan, Dwight Frye, Frederick Kerr

Sinopsis: El doctor Henry Von Frankenstein acomete un experimento tenebroso: construir, a partir de fragmentos de cadáveres, un nuevo ser humano. Con la ayuda de su criado Fritz, se adentra durante la noche en los cementerios de la localidad para arrancar a los cadáveres las partes que necesita. Lo que ignora es que el cerebro que ha utilizado en su experimento había pertenecido a un criminal.

 

Universal pegó fuerte en el 31. Unos meses después de Drácula llegó Frankenstein, una película con raíces similares pero en general profundamente diferente a la del vampiro. Como aquella, está basada, más que en la novela en sí, en una obra de teatro anterior que adaptaba el libro original, razón por la que las similitudes con la obra de Mary Shelley son escasas. Se limita a conservar el espíritu y la intención de la historia, y construye algo propio que, de hecho, ha impactado mucho más en la cultura popular: al pensar en Frankenstein, pensamos en esta película. Y es que sus valores artísticos son muy superiores a los de Drácula. Mucho más moderna aun siendo del mismo año, Frankenstein no solo cuenta una historia, sino que tiene sensibilidad artística, capacidad para narrar y transmitir cosas a través del lenguaje cinematográfico.


Si Drácula parecía más bien teatro grabado, Frankenstein es cine con todas las de la ley. El mejor ejemplo: el mítico supuesto monstruo buscando en vano el contacto con su creador en su primera escena juntos, necesitado de comprensión porque ni él mismo se entiende, no sabe lo que es, ni nada de lo que le rodea. No debería existir, pero no es culpa suya, y está vivo. Acaba de nacer y necesita un padre. Todo esto transmitido con un plano de sus manos expectantes. Bravo por James Whale, con diferencia el mejor director que Universal tuvo para sus monstruos (volveremos a hablar de él) y uno de los primeros directores de Hollywood en llegar a tener el control total de sus films. Su estilo, un tanto excéntrico y con un particular sentido del humor, no le permitió, quizá, ser uno de los nombres destacados en la historia del cine. No es para todos. Aquí está muy contenido, eso sí, y quizá por eso es la que más me gusta de esta franquicia que estamos explorando.
Hay que aplaudir también a Boris Karloff, en uno de esos papeles que parece que puede hacer cualquiera pero que no es así en absoluto, como se demostró cuando abandonó tras dos pelis más y el monstruo se convirtió en una parodia de sí mismo.


Por otra parte tenemos a un Colin Clive como el propio Victor Frankenstein, que si bien parece (¿intencionadamente?) incómodo y fuera de lugar cuando tiene escenas en las que se comporta como una persona normal, curiosamente está estupendo cuando el personaje se pone complejo. Es admirable que con poco más de una hora de metraje y arrancando a la mitad del argumento del libro consigan perfilar bien a un protagonista tan difícil. Sentimos su inmenso ego, su pasión enfermiza hacia su obra… y al mismo tiempo es difícil no ponerse de su parte y ver a los demás como unos paletos. Luego, aunque al principio intenta educar al monstruo (al que llama Frankenstein, detalle significativo y que hace admisible la conocida confusión con el nombre de la criatura), en cuanto ve que la cosa se complica se acobarda miserablemente, lo cual le humaniza mucho. De todas formas me gusta mucho que se resista a destruir a su “hijo” (“sería asesinato…“).


Pero las cosas como son: no empatizamos con él, sino con el monstruo. Nunca ha habido una criatura en el género de terror que despierte semejante compasión en el espectador. Dotado por error de un cerebro defectuoso y predispuesto a la violencia, enseguida se le da por perdido. Es una aberración, está mal hecho, nada bueno puede salir de él. Y a partir de ahí, la crueldad no cesa. Y no dejamos de maldecir al cobarde de Frankenstein porque sabemos que si no lo hubiese abandonado nadie habría tenido que morir. Sí, el monstruo mata, siempre en defensa propia o por pura ignorancia, sirva de ejemplo la mítica y desgarradora escena con la niña.
El monstruo de Frankenstein y su tragedia son, en definitiva, lo que hace que la película trascienda, lo que aprovecha las posibilidades del cine y lo que nos deja un poso tras verla.

BeYShIT

Más ciencia-ficción que terror, Frankenstein demuestra que un agujero de guion aquí y allá, que los tiene, no importan lo más mínimo si la película consigue golpear las entrañas del espectador. Esta lo consigue, vaya que sí. No os la perdáis, seguramente sea la mejor que veremos en esta sección.

¡Nos vemos en la Zona!

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe