LUKE CAGE NOIR, de Mike Benson y Adam Glass

 


Título original
:

Luke Cage Noir HC/TPB
Sello: Marvel Comics
Guionistas: Mike Benson y Adam Glass
Artista: Shawn Martinbrough
Colorista: Nick Filardi
Contenido: Luke Cage Noir #1-4 (Oct. 2009 – Ene. 2010)
Publicación USA: Febrero 2010
Publicación España: Agosto 2011 (Panini)
Valoración: Ghettología, bonus track

 

Somos animales de costumbres y yo no podía ser menos. Reconozco que no creí volver tan pronto a Harlem. Mi viaje al terror espacial en mi reseña anterior ha ayudado a ello. Me hizo huir espantado de una historia que, sin ser mala, no me convenció. Mis lecturas posteriores no consiguieron despertarme el gusanillo de aporrear el teclado ya fueran por el nivel, tras leer otro tomo más de Invencible, o no saber por dónde empezar ya fuera un tocho de Berserk, un clásico de Frank Miller u obras conocidas de Darwyn Cooke o Grant Morrison. Todavía siento que hay cómics que me vienen grandes. Llamadme cobarde. Así que tras leerme este cómic, que aunque suene a chiste es un descarte de Ghettología, instintivamente me sentí en casa y la cabeza me empezó a ir a mil por hora. Si dejaré de hablar de Luke Cage algún día o acabaré necesitando medicación, el tiempo lo dirá.

Tras pasar diez años encerrado en la prisión de la isla de Rikers, el imperturbable Luke Cage vuelve a las peligrosas calles de Harlem dándose de bruces con la cruda realidad. Mientras su mejor amigo, Willis Stryker, es ahora el nuevo padrino de los bajos fondos y le quiere a su lado, todo lo que desea Luke es volver junto a su amada. Pero la mala suerte le perseguirá cuando una mujer blanca de la alta sociedad aparezca muerta en un callejón viéndose arrastrado a investigarlo para descubrir que hay mucho más oculto de lo que en un primer momento parece. Poneos el sombrero y la gabardina que nos adentramos en las oscuras calles de Harlem en…

LUKE CAGE NOIR
de Adam Glass y Mike Benson

La sensación final, ese regusto que queda minutos después de acabar la última página, me recuerda mucho a Infinity: Outrage de Kenny Ruiz y Víctor Santos. Ese certero aprovechamiento de elementos mil veces vistos que acaban formando un producto digno, y que en este caso difiere de la fuente original, haciendo ganar al personaje y a su evolución una perspectiva diferente para que el lector, ese juez definitivo, lo sentencie con el pulgar hacia arriba. Una historia alternativa pero con muchos elementos del original pululando a su antojo para recordarnos que sigue siendo Luke, que seguimos estando en Harlem.

Pero lo que tira del carro, lo que hace que nuestro protagonista tenga un leitmotiv sólido, obligatorio y resolutivo es implicarlo emocionalmente. Ablandar al apodado Power Man, mostrar su debilidad y que sea eso mismo lo que le haga envalentonarse (más si cabe). Sobra decir que alrededor de eso, y pese a que Luke es el protagonista absoluto, le rodean las piezas necesarias del género noir: buenos, malos y peores que no siempre bailarán a su son y que ‘estorban’ de forma medida en el guión para que la intriga vaya saliendo a la luz de forma ordenada. Me atrevería a decir que aquí los cliffhangers, más que impactantes visualmente, recurren a poner en el foco el misterio de turno para luego seguir avanzando en la investigación. A priori puede sonar procedimental, quizá rutinario pero nada más lejos de la realidad. Aquí funciona.

El “holiii” según Luke Cage.

Lo que sí guarda en común con la obra de sello MAX es su forma de jugar con la mitología del personaje creando una cortina de humo donde solo llegamos a vislumbrar al auténtico Carl Lucas del Universo 616, pero que nunca deja de serlo. Ese negro enorme, imponente y arrogante. Un personaje con presencia. Pero va más allá y, sombrero y traje elegante por delante, hace de detective, de investigador incansable como si Héroes de Alquiler, junto a Puño de Hierro, estuviera vivo en plena ley seca en los años veinte. Aquí las variables se adaptan e integran al contexto creado por los guionistas y le hacen ganar enteros consiguiendo una credibilidad que, si también se vio en el guión de Azzarello, aquí cobra más protagonismo, quizá por ser una historia más interesante, más compleja y que no se basa solo en la brutalidad del personaje.

Ese pasito más que da hace del cómic una lectura que perfectamente podría estar dentro del universo de Brubaker/Phillips, siempre salvando las diferencias, claro está, donde los superpoderes y la idea de los mismos forman parte del imaginario, pero nunca se dan por asumidos por el lector. Una especie de dualidad básica, quizá no necesaria, pero que en mi caso ha resultado interesante incluso hasta cuando los propios autores deciden arrojar luz sobre el tema. En resumen, colocaría Noir en la delgada línea de la Marvel más mainstream y heróica y la conversión paralela de una Harlem y un Luke reales mientras que la obra de Azzarello no conseguía salir de eso último.

Dientes, dientes, que es lo que les jode…

Y vuelvo a insistir, me es inevitable no comparar esta historia con Cage hablando ahora del dibujo, no porque Corben salga perdiendo, en absoluto, solo que en este relato la importancia de la integración del dibujo de Martinbrough es la barra larga del Tetris, encaja perfectamente y se gana el calificativo de necesaria. ¿Que un guión más fluido, con más frentes abiertos y una estética noir ayudan? Sí, claro. ¿Que ese mismo guión tiene a su altura un dibujo acorde y resolutivo? También. El dibujante neoyorquino consigue un trazo simplista, sin aspavientos, que centra toda la potencia en las expresiones de cada personaje. Rostros fríos bajo sombreros que ocultan intenciones oscuras ante miradas de terror y asombro.

Pero todo ese despliegue visual tan efectivo gira en torno al jefe, a esa figura que mueve los hilos desde arriba porque nadie le tose: el color. Las tonalidades de Nick Filardi acaban siendo indispensables para acabar una lectura y que en la retina te sigan quedando retazos de una Harlem oscura, azulada y peligrosa por la noche donde las escasas luces, vivas como llamas, dejan entrever rostros peligrosos que querrás olvidar. Un juego de colores, tintas y ausencias de luz que recuerdan de nuevo a los trabajos del dúo formado por Ed Brubaker y Sean Phillips ¿Se necesita más? Yo creo que no.

En esa puesta de sol me maté yo. Literalmente.

Una novela negra corta e intensa plagada de todos los elementos del género sin llegar a abusar de ellos y que están colocados de tal forma que, pese a que puedes esperar el final, no deja de sorprender por su elegancia y mesurado enfoque y tratamiento. Un buen sabor de boca que no consiguió Cage y que me recuerda que Richard Corben mereció un mayor esfuerzo del pobre de Brian. Noir sí.

¡Nos vemos en la Zona!

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4 Respuestas

  1. RapEnValencia dice:

    Mi cómic favorito de la línea Marvel Noir, y eso que la competencia era alta (las historias de Spiderman y Daredevil son buenísimas).

    • arkhamkaveli dice:

      Teniendo la de Daredevil sin leer aún, sí que estoy de acuerdo que la de Luke Cage está por encima de Spiderman. Aunque en mi caso particular es que el personaje de Harlem me gusta más que el arácnido ¡Me apunto Daredevil y muchas gracias por comentar!

  2. Joe Runner dice:

    Pues fíjate que en su momento me dio fuerte por la línea Noir y no llegué a Luke Cage porque las otras me parecieron demasiado reguleras. Ya sé yo que no soy precisamente el ejemplo de persona que se lo ponga fácil a los cómics pijameros, pero le daré una oportunidad a la bonus track de tu ghettología. Quién sabe, si me convence volveré a releerme la línea Noir, a ver si con los años le saco algo nuevo. ¡Gran reseña, compadre!

    • arkhamkaveli dice:

      Puedo entender que la historia pueda ser normalita por usar los clichés del cine noir, que lo hace, pero los usa bien o al menos a mí me lo parece. Las valoraciones de cada uno son muy personales y eso es lo bonito al fin y al cabo ¡gracias por pasarte, boss!

Deja un comentario, zhéroe

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