LOVE, de Frédèric Brrémaud y Federico Bertolucci

 

Título original:
Love: Le Tigre HC
Love: Le Renard HC

Love: Le Lion HC
Love: Les Dinosaures HC
Sello: Ankama Éditions
Guionista: Frédèric Brrémaud
Artista: Federico Bertolucci
Coloristas: Federico Bertolucci
Publicación original: May. 2011 – Nov. 2015
Publicación España: Diciembre 2012 (Norma)
Valoración: ¡Es el ciiiclo siiin fiiin! /10


Cuando escribí sobre Squarriors
se me ocurrió la idea de convertirme en una especie de Sergio Leone y conformar una trilogía de reseñas que, como su famosa Trilogía del Dólar, fueran tan independientes como parecidas entre sí, que tuvieran elementos reconocibles en común y juntas fueran tan disfrutables como de forma individual. Delirios de grandeza aparte, creo que he conseguido tres historias (que en realidad han acabado siendo seis) que, desde diferentes puntos de vista, tienen un fuerte eje central: el reino animal y sus consecuencias.

Si primero fue la mencionada Squarriors donde animales con conciencia enraizaban sus ideas en una sociedad incipiente y arcaica a base de tribus y no pocos problemas, le siguió Animosity, donde también animales, conscientes nuevamente de su existencia, pretendían estar a la altura moral de la raza humana para convivir en paz pero donde también había sitio para extremistas que solo se movían cegados por el odio. Así que pensé que ésta, instinto animal tal y como lo conocemos hoy, sería la obra perfecta para culminar mi idea. Diferentes relatos que muestran a la naturaleza tal y como es: cruda, temerosa y, sobre todo, inherente a todo. Bienvenidos esta vez a…

LOVE
de Frédèric Brrémaud y Federico Bertolucci

 

“La vida no se puede contener.
La vida se libera,
la vida… se abre camino”

La naturaleza es la mayor arma del planeta Tierra. El enemigo más peligroso que acecha allá donde vayamos. No descansa, no duerme. Nada ni nadie puede escapar a su innegable furia y solo ella decide cómo y cuándo atacar. Huracanes, terremotos, inundaciones… la lista es larga y somos millones de seres vivos los que estamos en medio. No importa si eres el rey de la selva, un tigre de bengala deambulando por la jungla o un simple zorro asustado. Ni siquiera importa si eres un temible tiranosaurio rex en busca de su próxima comida. Nada es más grande que la ley natural.

Los relatos que forman Love son de animales corrientes pero con un aroma a cuento infantil, a moraleja salvaje pero que no se olvida de recordar al lector que lo que está leyendo es la fascinante realidad. Ambos conceptos se balancean de forma equilibrada. Animales asustados, gestos de terror absoluto, de ferocidad. Una narrativa simple, quizá, pero solo en la superficie. Frédèric Brrémaud consigue que empaticemos con el entorno, con el protagonista y con su recorrido, ¿a qué nivel? Lo bonito es que eso depende de cada uno. Los autores se encargan de escribir con mayúsculas sus intenciones, de poner el foco en la acción y, a partir de ahí, hay que explorar como si fuéramos uno de sus protagonistas.

Switft, ¿otra vez tú?. 

¿He dicho ya que no hay guión? Aunque mentiría ante tal afirmación. Aquí los animales no hablan, no debaten ni llegan a acuerdos. Nada ha cambiado su estatus de forma abrupta y es el instinto lo que les hace avanzar. Dientes y sangre. Y nuestros inesperados protagonistas serán los propios narradores. No, no hablamos de un documental de sobremesa cámara en mano. Aquí todo lo que ves está llevado al extremo, sin descanso, porque, como dije antes, mentiría si digo que no hay guión. Lo que no hay son palabras pero si una orquestada cadena de sucesos e imprevistos tan desafortunados como intensos.

Pero quizá tanto desenfreno y aceleración argumental acaben por agobiar al lector, por inducirle en un coma frenético artificial. El extremo al que Brrémaud lleva todos los acontecimientos (que en ningún momento están mal hilados o faltos de congruencia, ojo) fusionados unos a otros, como si de los eslabones de una cadena defectuosa se tratase, da una especie sensación de inverosimilitud, de fábula, cuando sabemos que lo que nos quiere contar (por el formidable realismo del dibujo) es lo que la vida animal es en estado puro. No, no empaña para nada ninguna de las historias pero es un punto a tener en cuenta dependiendo del lector. A mí sí me ha convencido.

¡Jumanji!

“En el reino animal, las bestias no se aman.
Pero tampoco se detestan.
El amor y el odio forman un todo. Un todo universal.
Un conjunto supremo que podrá llamarse divinidad o simplemente amor.
El amor que los hombres no alcanzarán jamás”

Pero si el lector encuentra alguna carencia, incoherencia narrativa o cualquier atisbo en el camino que le haga tropezar y dudar (no estamos ante una obra perfecta pero sí de una bien hecha) será el dibujante italiano Federico Bertolucci el que le haga entrar en razón a base de un trabajo tremendo. De sobresaliente. Vinculado a Disney y con varios proyectos a sus espaldas, Bertolucci hace suya todas las historias dándoles una vivacidad atronadora empuñando los lápices como quien empuña firmemente una espada. Los diseños, que recuerdan en más de una ocasión a la estética Disney, son de un realismo asombroso sin abandonar nunca esos trazos de cómic europeo que caracterizan al medio.

Los simples bocetos que acompañan cada tomo al final de éstos son el ejemplo perfecto de la documentación exhaustiva a la que el dibujante se ha visto expuesto y que, está claro, deja plasmado en todas las viñetas. Un regusto a dibujo a lápiz más que notorio donde no hay animal que se libre de estar dibujado al milímetro sin perder ese toque de artesanía en ello. Preciosista, deslumbrante y a la vez tan natural. Todo ello con una paleta de colores soberbia y bien seleccionada.

¡Buffet libre! 

Love son cuatro historias tan preciosas como desafiantes donde la propia vida animal y su mera supervivencia son la columna vertebral viñeta a viñeta. Como dijo Jeff Goldblum como el doctor Iam Malcolm en Parque Jurásico y cito al principio de la reseña “la vida no se puede contener” y aquí ni lo hace ni lo pretende y ese es su punto fuerte.

¡Nos vemos en la Zona!

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