LOS VIEJOS HORNOS 1: LOS QUE QUEDAN, de Wilfrid Lupano y Paul Cauuet

 


Título Original
:


Les Vieux fourneaux ,Tome 1: Ceux qui restent
SelloÉditions Dargaud
Guionista: Wilfrid 
Lupano
Artista: Paul Cauuet

Publicación Francia: Abril 2014
Publicación España: Noviembre 2015 (Norma)

Valoración: A la vejez buenos cómics…

 


Hay cómics que tienen una historia particular que acaba por hacerlos inolvidables. Da igual que te guste o no, el caso es que lo que te ha llevado hasta ahí ha sido tan bueno que siempre lo recordarás. Éste forma parte, desde ya, de ese selecto grupo de comics que siempre me acompañaran y todo gracias a una historia increíble que estoy a punto de contaros. Ah, además, ¡el cómic es cojonudo! Voy a hablaros de…

LOS VIEJOS HORNOS 1: LOS QUE QUEDAN
de Wilfrid Lupano y Paul Cauuet

Como muchos de vosotros sabréis, en realidad espero que todos, tengo una tienda de cómics en Barcelona. Y lo mejor de Fenix Comics (ya puesto a hacer spam pongo el nombre, ¿no?), como siempre digo, son los clientes. Además que me miman con un cariño que me hace sentir especial, gracias a ellos he descubierto una cantidad ingente de cómics que de otro modo no me hubiera ni enterado de su existencia por lo que yo soy el que más tiene que agradecerles.

Pero la historia de Los que quedan va mucho más allá, no en vano le estoy dedicando más atención que al propio cómic, aunque ya he dicho en la introducción que es cojonudo. Cuando un amigo me pidió este cómic me escribió el título tal cual «Los que quedan», así que lo busqué ya que no me sonaba de nada, lo pedí y cuando me llegó lo avisé para que viniera a recogerlo. Hasta aquí todo normal, lo bueno empezó cuando vio el tomo y me dijo «Este no es el que he pedido». Entonces volví a hacer la búsqueda de «Los que quedan» y me salieron dos resultados. En serio, ¿Cuántas posibilidades hay que dos cómics tengan el mismo título?

Toca escribir para la Zhona, un café y al lío.

Como a este amigo le gustan todo tipo de cómics, se empeñó en quedárselo igualmente ya que este Los que quedan también tenía buena pinta. Yo, que lo había ojeado previamente, confirmé que tenía buena pinta pero no estaba dispuesto a que se lo llevara si no era el que había pedido. Como tenemos mucha confianza y un sentido del humor parecido nos enzarzamos en una discusión típica de no querer bajarse del burro. Empezó a venir más gente y la situación ya era casi absurda. Al final sentencié: «Me lo quedo, lo voy a leer, lo voy a reseñar y te lo voy a vender con la reseña».

Y aquí estamos, afirmando que el cómic es cojonudo. Y no, no es una técnica de venta, a él ya se lo vendí con un whatsapp. Así de bueno soy. Pero no estamos aquí para hablar de mí, ejem, ejem, si no de la historia de Los que quedan y la cosa no quedó ahí. Días después conocí a una de las personas menos frikis que he conocido últimamente y creedme, conozco a mucha gente. Una persona francesa que curiosamente solo tenía un cómic en su casa. Un regalo que le habían hecho y que era exactamente este cómic. En honor a la verdad, ella (oh, sorpresa, era una chica) tenía dos cómics y eran en francés pero ey, la historia sigue molándolo todo, ¿verdad?. Y repito, Los que quedan es un cómic cojonudo.

Por festejar que no quede.

La muerte de Lucette volverá a reunir a tres viejos amigos, en el sentido más literal lo de viejos, que como no podía ser de otro modo aprovecharan la ocasión para emborracharse recordando los mejores momentos que vivieron junto a ella. Les acompañará Sophie, la nieta de Lucette y su vivo retrato, aunque no pueda beber por estar embarazadísima., que asistirá sorprendida por los relatos de su abuelo Antoine y sus dos mejores amigos Pierre y Mimile.

Todos ellos unos personajes perfectamente construidos, repletos de matices, con unos rasgos físicos inconfundibles y más de una sorpresa a sus espaldas (lo de Mimile es para mearse de risa). Lo que empieza siendo una historia de recuerdos y reencuentros acaba tomando un rumbo a la crítica social y, gracias a un giro que nunca verías venir, hacia un nuevo horizonte de aventuras por venir que darán seguro mucho juego. Y es que lo mejor de este álbum es que es sólo el primero de cinco que, para más felicidad de todos, ya han sido publicados en nuestro país.

Que si quiere bolsa, señora.

El guión de Wilfrid Lupano es delicioso en todos los sentidos, dotando a todos los personajes de un estilo y una voz propias, desarrollando la historia mientras intercala multitud de flashbacks y unos diálogos cargados de ironía, reivindicaciones, reflexiones de la vida y el amor. Además, no me cansaré de repetirlo, gracias a un giro totalmente inesperado que le da un impulso brutal a la historia hace que sea un cómic de obligada relectura.

Dicha relectura nos servirá también para apreciar como se merece el arte de Paul Cauuet que hace de cada página una pequeña joya con su trazo fino y elegante pero con muchos detalles y una expresividad en los personajes pocas veces vista. También destaca como colorista, consiguiendo siempre un tono propio para cada escena, llegando en varias ocasiones a llevar el peso de la historia en varias páginas sin un solo diálogo.

Too Fast Too Furious, versión octogenaria.

Los que quedan es un cómic diferente tanto por temática, no olvidemos que los protagonistas son casi unos ancianos que no se aguantan, como por la originalidad de la historia, el carácter de sus personajes y un arte que deslumbra desde la primera página. Es casi imposible no esbozar una sonrisa en cada página, soltar más de una carcajada y emocionarse por igual, reflexionar sobre los grandes temas de la vida pero desde una óptica distinta a la nuestra. Un carrusel de sensaciones que acaban componiendo una recomendación obligatoria.

Tanto es así que este álbum fue premiado por los libreros de Francia como mejor cómic del 2014, a lo que tenemos que sumarle que acabaron saliendo cinco entregas más, un spin-off y una adaptación para la gran pantalla. Digo yo que con todo esto ya queda claro que esta reseña no era para venderle el cómic a mi amigo.

Carretera y batamanta.

El verdadero motivo, como ya habréis adivinado, era contaros la historia de cómo conocí este cómic. Aunque en realidad lo bueno es saber cómo conocí a la chica. Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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