LOS SIETE MAGNÍFICOS, como Los Vengadores, pero a caballo


Título original:
The Magnificent Seven
Año: 2016
Director: Antoine Fuqua
Guión: Richard Wenk, Nic Pizzolatto (sobre la historia de Akira Kurosawa, Shinobu Hashimoto y Hideo Oguni, y el guión de William Roberts y Walter Newman)
Reparto: Denzel Washington, Chris Pratt, Ethan Hawke, Peter Sarsgaard, Haley Bennett, Matt Bomer, Vincent D’Onofrio, Luke Grimes, Cam Gigandet, Byung-hun Lee, Kevin Wayne, Thomas Blake Jr., Miles Doleac, Jonathan Joss, Martin Sensmeier, Manuel García-Rulfo
Sinopsis: Los habitantes de Rose Creek, atemorizados bajo el control del industrial Bartholomew Bogue, deciden contratar a siete forajidos para terminar con la amenaza: Sam Chisolm, Josh Faraday, Goodnight Robicheaux, Jack Home, Billy Rocks, Vasquez y Red Harvest. Sin embargo, pronto se darán cuenta estos siete que están luchando por algo más que el simple dinero.
Valoración: 7/10

 

Hablar de esta cinta, de Los Siete Magníficos, resulta algo bastante ambiguo. Ya que no es solo que sea un remake de una película original, sino que estamos ante un remake de un remake, vamos, la personificación de los peores vicios de Hollywood en estado puro. Esta versión es un remake de la cinta de los 60 dirigida por John Sturges, la que a su vez es la versión americana de la mítica Los Siete Samuráis de Akira Kurosawa. Ahora, en pleno 2016, tras uno de los veranos más flojos en mucho tiempo para las salas de cine, llega la nueva versión de este icónico western americano, así que veamos qué tal la tercera entrega de esta caja rusa hollywoodiense.

Los Siete Magníficos de Sturges era un estupendo western que desprendía un tono puramente liviano y agradable, en el cual sus puntos fuertes eran justamente el enfoque desenfadado y su estelar reparto. Aunque, si ha sido tan recordada a lo largo de los años, es sobre todo por su mítica y pegadiza banda sonora, ya que lo cierto es que a día de hoy, como películas, se recuerdan más otros western de la misma época, como los de la Trilogía del Dólar de Leone por ejemplo. El encargado de la nueva versión es Antoine Fuqua, que como era de esperar dado su currículum plagado de cintas de acción entre correctas e irregulares, destacando realmente solo Training Day, resulta ser un producto innecesario, pero entretenido. Su actualización de Los Siete Magníficos es un correcto remake que funciona bien en los mismos puntos fuertes que la original, aunque añadiendo algunas novedades más propias del contexto actual del medio cinematográfico que del guión de la propia cinta.

En cuanto al guión, a la historia, nos encontramos ante un calco de la original, sobre todo en cuanto a estructura y desarrollo de la trama. Emma Cullen, interpretada por Haley Bennett, reúne a siete tipos duros para enfrentarse a un malvado magnate de la industria que hace la vida imposible a ella y a su pueblo, al que da vida Peter Sarsgaard. Sin más, no hay ni trampa ni cartón. Por lo tanto, las pocas novedades son en realidad los dos añadidos propios de 2016: un resultón cásting multirracial, y mucha violencia. Y es esto, en opinión de un servidor, lo más interesante de este remake: la crudeza de sus escenas de acción. En cuanto a violencia, aquí ocurre algo que cada vez suele pasar más en los blockbusters de hoy en día, algo que llamo “el PG-13 rebelde”. Es decir, películas que pese a sus niveles de violencia no llegan a ser calificadas para adultos, aún contando con momentos muy violentos en ellas. Y aunque esta Los Siete Magníficos no contiene nada verdaderamente impactantes ni sangriento como para chocar o asustar a un crío, si que se agradece la crudeza y brutalidad con la que Fuqua transmite la acción. Ya que, como cualquier película de este género, tenemos balazos por doquier y muertes instantáneas, pero aquí duelen más que nunca gracias a una dirección de la acción muy enérgica y rápida. Por otro lado, el director es honesto consigo mismo y con los espectadores: sabe que en cuanto a lo argumental cuenta con poco o nada nuevo con lo que jugar, por lo tanto decide poner toda la carne en el asador a la hora de lucir tanto la acción como al reparto.

Fuqua vuelve a dejar claro que sabe rodar acción de manera solvente, dinámica y clara. Y aunque para mi gusto dichas escenas de acción están demasiado dosificadas a lo largo del metraje (hay una durante el segundo acto y otra en el clímax), cuando esta llega, es todo un festival de tiros rápidos, explosiones y alguna que otra fantasmada marca de la casa. Hay que destacar especialmente todo el tercer acto, puro espectáculo hollywoodiense del bueno.

En cuanto al reparto, estamos ante una especie de “Los Vengadores Far West”, es decir, un grupo de forajidos con diferentes personalidades y habilidades que se unen para hacer el bien, aunque esta vez con muchas más dosis de camaradería masculina pasada de rosca. La gran química que tiene el reparto es lo que hace en gran parte que funcione la película, ya que se nota que se lo están pasando bien cumpliendo el sueño de ser vaqueros o simplemente estando de colegueo mientras se ganan el jornal. Se respira buen ambiente, y se agradece. Los más destacables son, por supuesto, Denzel Washington y su carisma a prueba de balas como el líder del grupo, Chris Pratt en modo socarrón simpático (¿…quizá empezando a quemar su fórmula?) y la curiosa pareja que forman Ethan Hawke y Byung-Hun Lee, sin duda los únicos que tienen un trasfondo dramático interesante dentro de los siete.

Todo el grupo en mayor o menor medida cumple, incluso un trastornado Vincent D’Onofrio poniendo voces ridículas (aunque a Kingpin se le perdona todo) y evocando a Bud Spencer. Funcionan como un solo ente, aún quedando los personajes de Manuel García-Rulfo y Martin Senseimer algo opacados por el resto. Sí que es cierto que hasta que consiguen reunirse todos, a la película la cuesta avanzar en cuestiones de ritmo, pero en cuanto se forman como grupo en una épica escena en la que a Washington solo le falta gritar “Cowboys Assemble!”, la película, aún con más pausas de lo necesario, coge un buen ritmo en progresión hasta que llega el brutal y dramático tercer acto, donde Fuqua saca toda la artillería pesada, y además literalmente.

BeYShIT
En definitiva, Los Siete Magníficos es un correcto remake, en el que sus responsables no introducen nada realmente novedoso o destacable a lo ya conocido, pero a la vez cumplen con creces su cometido de cara a hacernos devorar palomitas. Un divertido western chapado a la antigua con un reparto realmente sólido y carismático, escenas de acción memorables y un sentido del espectáculo puro y duro. Una agradable y algo nostágica cinta para los fans de este género que tan poco se prodiga actualmente.

¡Nos vemos en la Zona!

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1 respuesta

  1. Ricardo Cabrera dice:

    La cinta tiene ticks de Leone, gestos de Henri Fonda, una Claudia Cardinales escote incluido, hasta , es un western comprimido pero funciona.

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