Los primeros pasos de Wade Wilson: LAS MINIS DE MASACRE, de Fabian Nicieza y Mark Waid

Continuamos con la #WadeWilsonWeek, nuestra semana dedicada al Mercenario Bocazas con motivo del estreno de su película, que ya hemos reseñado en Zona Zhero.

Y si ayer os traíamos la etapa más popular y definitoria del personaje, hoy hablaremos de sus orígenes. Y es que Deadpool Masacre debutó en el número #98 de la cabecera The New Mutants de la mano del guionista Fabian Nicieza y el adorado (y adorable) Rob Liefeld.

El éxito del Degenerado Regenerativo no tardó en llegar entre los fans y el personaje empezó a aparecer con asiduidad en X-Force, la serie que vino a sustituir a los mutantes que ya no eran tan New. Poco más de dos años después de su debut, por fin obtendría sus primeras miniseries (de muchas)…

PERSECUCIÓN EN CÍRCULO / PECADOS DEL PASADO
de Fabian Nicieza y Joe Madureira
y de Mark Waid, Ian Churchill y Ken Lashley


Título original
:
Deadpool Classic, Vol. 1 TPB

Sello: Marvel Comics
Guionistas: Fabian Nicieza y Mark Waid
Artistas: Joe Madureira, Ian Churchill y Ken Lashley
Entintadores: Mark Farmer, Harry Candelario, Bud Larosa, et al.
Coloristas: Glynis Oliver, Dana Moreshead y Mike Thomas
Contenido: New Mutants #98 (Feb. 1991), Deadpool: The Circle Chase #1-4 (Ago.-Nov. 1993), Deadpool: Sins of the Past #1-4 (Ago.-Nov. 1994), Deadpool, v.1 #1 (Ene. 1997)
Publicación USA: Abril 2008 (Reedición)

Public. España: Abril 2016 (Panini)
Valoración: 8/5/10

En formato de miniserie de 4 números, los autores a cargo de esa primera miniserie, Deadpool: The Circle Chase, serían Fabian Nicieza, co-creador del personaje y guionista de casi todas sus apariciones, y Joe Madureira, uno de los artistas hot del momento.

X-Force #15 (Oct. 1992)

Lo primero que hay que decir de esta serie, amén de que sigue siendo igual de fresca que en el momento de su publicación, es que partió de diferentes sucesos acaecidos en la colección de X-Force. Pese a que la obra no es muy sesuda, que digamos, se disfruta más si el lector tiene un bagaje en cuanto a lo sucedido en el mundo mutante de la época. Y no es fácil, creedme. Pongamos como punto de partida, por ejemplo, la muerte de Tolliver.

¿Que quién era Tolliver? Demasiado complicado de explicar aquí, pero nos basta con saber que era uno de los peces gordos dentro del mundo de los mercenarios (y de los mutantes).Con este currículum es obvio que tuvo tratos con nuestro Wade Wilson, y digamos que no acabaron bien. Aclarado quién es (más o menos), volvamos a que está muerto al empezar la historia. Y como buen fiambre que se precie, ha dejado un misterioso testamento en el que regala el arma definitiva a aquel que lo resuelva. Así pues, todos los mercenarios del universo Marvel (mercenario arriba, mercenario abajo) se ponen en busca de tan sustancioso premio.

No es un cómic de Masacre si no pilla lo suyo. Está que echa humo…

Por otro lado, viejos enemigos como Juggernaut y Tom el Negro, viejos aliados como Garrison Kane, viejos romances como Copycat… ¿queréis que siga? Viejos conocidos dados por muertos, cuya identidad no revelaremos, no por ser spoiler sino porque sería demasiado largo de explicar… En fin, todo tipo de personajes (y algunos nuevos, por cierto) se cruzarán con Masacre en diferentes momentos hasta llegar al clímax donde el mercenario se posicionará como algo más: como un héroe futurible (como acabó siendo). Así, tras un McGuffin relativamente simple, la trama se extiende durante los cuatro números sin dejar un momento de respiro, añadiendo elementos a la trayectoria del personaje y haciéndolo evolucionar al mismo tiempo. Por algo Nicieza era uno de los mejores guionistas de los 90 (que quizás no sea mucho decir pero, oye, el tipo era bueno).

The Circle Chase #2 (Sep. 1993)

Pero los que partían la pana por aquel entonces eran los dibujantes. Y en este apartado encontramos a un jovencísimo (¿quién no era jovencísimo en los 90?) Joe Madureira, que destacaba por su espectacularidad y su estilo fresco y desenfadado. Tanto es así, que Madureira fue el pionero del llamado amerimanga, un estilo que aún colea en nuestros días, por lo que, sólo por eso, ya es digno de mención. Es un dibujo que no ha envejecido nada mal, pero que gustaría mucho más en aquellos días donde destacaba claramente por encima de muchos otros artistas.

Amante de las grandes figuras, poderosas y dinámicas en la lucha, y simpáticas y expresivas en los rostros, su arte sienta como un guante al personaje y a la historia. Además, como buen producto de su época, (N. del Ed. Autobombo zhéroe: Aquellos Maravillosos Años 90), aportará muchos elementos para su lucimiento, con exageradas escenas de acción (cada número empezaba con una doble splash-page), armas grandes, cuchillos afilados, armas aún más grandes, gadgets de todo tipo y hermosas mujeres siempre con posturas “singulares”. Por último, decir que cuando Mark Farmer se encarga del entintado, el estilo de Madureira se asemeja al de Alan Davis, por lo que todos salimos ganando.

Chicas sexys, poses imposibles y armas grandes y molonas… ¡llamad a Freud!

Así pues, pese a lo comentado al principio, es esta una miniserie más que recomendable para pasar un buen rato. Tampoco es que se tome muy en serio a sí misma, basta ver la escena de Cain ‘Juggernaut‘ Marko subido a un avión… Lo importante es que cumplía perfectamente con su cometido: otorgar más popularidad a un personaje que, 25 años después (otro dato que vais a leer más de una vez estos días), está más de moda que nunca.

No hay palabras.

El efecto más inmediato del éxito de esta miniserie fue… la aparición de una segunda, que vería la luz justo un año después: Deadpool: Sins of the Past. Por desgracia, lo único que tuvo en común con la primera fue la duración de 4 números. El equipo artístico cambió para peor y el producto final se resintió (y mucho). Por algo dicen aquello de que “segundas partes, patada en los cojones”…

Aquí es Tom el Negro quien se halla a las puertas de la muerte y su única salida es clonar el factor de curación de Masacre. Juggernaut, fiel compañero del Negro, irá en su búsqueda para asegurarse su “colaboración” y de paso ajustar cuentas tras su último encuentro. Pero no será el único que vaya tras el mercenario: alguien de su pasado decide que ha llegado el momento de vengarse. Por fortuna para Wade, se pasearán por la serie el Hombre-X  Banshee y su hija Siryn, que buscan ayudar a Tom por aquello de que es de la familia; por desgracia para Wade, hay algo en su organismo que no va del todo bien y eso le va a suponer un extra de sufrimiento y dolor

Pese a estar firmado por Mark Waid, en lo que fue su primer trabajo para Marvel (tras una prolífica carrera en DC Comics), el guión resulta bastante simplón. Si bien tiene momentos destacables, como la relación entre Siryn y Masacre, y algunos chistes puntuales (que acaban siendo de lo mejor de la serie), termina siendo una historia sosa, sin chispa, con bastantes incongruencias y alguna que otra escena de vergüenza ajena: me niego a creer que hace 25 años hiciera gracia aquello de “Tienes a alguien detrás”. Y si pensáis que estoy siendo demasiado duro, esperad a verme hablar del dibujo.

Definición gráfica de mi opinión sobre esta serie “Chuuffff”

Hasta tres dibujantes y cuatro entintadores se encargaron de la serie (os recuerdo que fueron 4 números) y el peor de todos fue el que realizó más páginas. Ian Churchill era un dibujante ‘Made in copio el estilo que tan de moda está en estos infames años para el cómic que son los 90′ (N. del Ed. Lo más probable es que, como a otros autores, los editores le “instaran” a copiar el estilo de la época). La lista de defectos que conlleva dicho estilo sería demasiado larga como para castigaros con ella, así que solo citaré los más horrendos: malas proporciones anatómicas, decenas de rayitas por todos lados, narrativa confusa y sin sentido, cientos de rayitas por todos lados, poca expresividad en los rostros, miles de rayitas por todos lados, y así con todo.

A favor del dibujante, no vaya a ser que nos esté leyendo algún amigo del susodicho, diremos que intentaba ser dinámico, dibujando figuras que rompían las viñetas, y que la portada del número #2 (ver más arriba) resulta bastante potente, tanto que me he visto obligado a ponerla para detener la hemorragia ocular que supondrá ver el resto de viñetas que acompañan esta reseña…

En una viñeta agarra un tobillo con una mano y en la siguiente no abarca el cuello con las dos.

Por el contrario, Ken Lashley dejaba ver un estilo más limpio y claro (quién le ha visto y quién le ve…), totalmente alejado del de Churchill, pero apenas hizo páginas sueltas en varios números. Que ésa es otra: no es que haya un dibujante por número sino que se mezclan sin orden ni concierto en un mismo número, lo que no ayuda precisamente a digerir el cambio. Y finalmente, Lee Weeks se encargaba cumplidoramente de las primeras seis páginas de ese número #2, para narrar un flashback tan innecesario como acabaría siendo esta miniserie.

Como en esas pelis malas en las que acabas diciendo que lo mejor es la fotografía, o la música, de esta serie diré que lo mejor es la rotulación, con un gran número de onomatopeyas de todo tipo. Quien no se consuela, patada en los cojones…

Tras una prometedora primera miniserie, llegó una segunda que, afortunadamente, no acabó con el personaje, a pesar de que, como bien reza su subtítulo, resultó un pecado del pasado. El personaje supo reponerse, pues, justo a tiempo para inaugurar tres años después su primera colección regular. Pero eso, amigos, es otra historia (que os contamos ayer).

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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2 Respuestas

  1. Iron dice:

    Me has hecho recordar el universo mutante de los 90…cuando todo estaba empezando a salirse de madre pero todavía existía cierta coherencia entre series de la franquicia que el lector de la época todavía podía seguir. La que nos esperaba…
    Y ya era hora de reconocer a Nicieza como uno de los grandes de los 90, lo que pasa es que en algún punto de esta época la sobrecarga de trabajo (y el lidiar con momentos editoriales bastante complicados) acabó pasandole factura.

    • Tú mejor que nadie conoces los 90 y en ese momento si que había algo de coherencia porque eran pocas colecciones y las mantenían autores competentes. Nicieza, sin ir más lejos, nos regaló otra de las grandes series de los 90, The New Warriors, que espero nos traigas algún día en tu sección.
      Gracias por pasarte a comentar

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