LOS PICAPIEDRA, de Mark Russell y Steve Pugh

 


Título original:
The Flintstones, vol. 1 TPB

Sello: DC Comics
Guionista: Mark Russell
Artista: Steve Pugh
Colorista: Chris Chuckry
ContenidoThe Flintstones #1-6 (Sep. 2016 – Feb. 2017)
Publicación USA: Marzo 2017
Public. España: 2017 por ECC Ediciones (eso espero)
Valoración: 8/10

LOS PICAPIEDRA
de Mark Russell y Steve Pugh

Dejadme que os hable un poco acerca de los prejuicios. Todos, absolutamente todos, estamos cargados de prejuicios. Algunos se nos inculcaron de bien pequeños y ahí se han quedado, enquistados hasta el fin de nuestros días. Otros los hemos ido forjando en base a nuestra experiencia personal y son un rasgo más de nuestra personalidad. En el mundo de los cómics no podían faltar esas convicciones basadas en falsos dogmas que nos hacen tomar decisiones al respecto sobre aquello que nos resulta diferente, extraño e incómodo. Los hay que sólo leen un género de cómic y reniegan del resto, los que desprecian algunas obras por no atenerse a lo que consideran arte y algunos que no soportan que alguien cambie la raza, el sexo o la ideología de un personaje. Pero que nadie se ofenda, estamos aquí para pasar un buen rato y, sobre todo, para alabar las excelencias de un cómic magnífico. Yo soy el primero que está cargado de manías y fobias, por lo que me pongo en cabeza en la lista de los que, a priori, un cómic de Los Picapiedra no le llamaba en absoluto. Por suerte, otras voces con mucho más criterio que la mía habían hablado tan bien de esta obra que cuando surgió la oportunidad de reseñarla aquí, quise probar por mí mismo. Y ya os adelanto que he acabado encantado. Porque al final el mejor remedio para saber si algo te gusta o no es probarlo uno mismo.

Los Picapiedra, una familia modélica con dinosaurio lila incluido.

Y antes de hablar del cómic, dejadme que divague un poco sobre la estupidez humana. Hace unos meses tuiteé una noticia sobre el descubrimiento de unos restos que demostraban que el hombre de una época que soy incapaz de recordar, pero hace la tira de años, ya había empleado técnicas de combate elaboradas contra otro pueblo. El hallazgo venía a reafirmar la teoría de que la guerra era algo que nos acompaña desde nuestros primeros pasos como especie. Mi reflexión aquel día es que somos una especie estúpida desde siempre y, por desgracia, no vamos a mejor. No es pesimismo, inconformismo ni ninguna corriente filosófica. Es una verdad que se constata cada día si observamos el mundo que nos rodea. Los Picapiedra vienen a constatar este hecho, que los humanos somos estúpidos desde hace, por lo menos, 100.000 años.

Pero será mejor que empiece a hablar del cómic antes de que sea demasiado tarde (si no lo es ya). Basado en la célebre serie animada de Hanna-Barbera, que debutaba en 1960 para mantenerse en antena durante 166 episodios y que marcó a toda una generación, estamos ante un cómic que retrata todo tipo de situaciones de candente actualidad bajo el prisma de una civilización prehistórica. Pese a tratarse de una serie con protagonismo coral, con unos personajes secundarios de auténtico lujo sobre los que luego volveremos, el peso de la acción recae en Fred (Pedro Picapiedra), un veterano de guerra que trabaja en la cantera del pueblo, casado con Wilma, y padre de Peebles (el personaje con mejor peinado de la historia). La monótona y feliz existencia de Fred se verá constantemente asediada por todo tipo de situaciones desternillantes, aunque no por ello menos aterradoras, como, por ejemplo, que una raza extraterrestre escoja la tranquila y apacible ciudad de Bedrock como destino turístico para dar rienda suelta a todos los excesos imaginables. Claro que eso no es nada comparado a la crisis emocional que se le presenta cuando hacen una escapada romántica a un retiro para matrimonios donde un gurú del amor es incapaz de concebir cómo dos personas del mismo sexo pueden amarse. Pero lo peor será cuando el mismo Fred caiga víctima de esa ola de consumismo salvaje que invade la ciudad y se vea atrapado en una espiral interminable de compras compulsivas. En otras ocasiones sólo será un miembro más del engranaje de la sociedad y, como tal, sufrirá la crisis de fe de la comunidad religiosa, el miedo a la invasión de una tribu vecina o el mismísimo fin del mundo por culpa de un asteroide.

Y Pedro cogió su fusil.

Lo que hace única a esta serie es la combinación de estos temas que dan pie a la reflexión, y que, como decía anteriormente, están más que nunca a la orden del día con los elementos propios (e impropios) de la época en la que transcurre la acción. Toda la obra está plagada de pequeños detalles que transforman elementos cotidianos en gadgets prehistóricos en un alarde de imaginación que nos arrancará una sonrisa cada pocas páginas. Especialmente divertidos son todos los animales tuneados para cumplir las funciones de aquellas máquinas que tardarían siglos en inventarse. Y eso que no me estoy refiriendo al mono astronauta (sí, amigos, por estas páginas se pasea un mono astronauta).

Otro de los aciertos es el elenco de personajes secundarios que pueblan Bedrock. A los conocidos por todos Barney (Pablo Mármol), Bettie y Bamm-Bamm, familia amiga y vecina de los Picapiedra, se les suman el capataz Slate (señor Rajuela), un tipo sin escrúpulos siempre en busca de obtener los máximos beneficios con el mínimo gasto, Rock Stone, el primer presentador de las noticias cuya ineptitud y socarronería parece que marcó el camino a seguir para todos los que vinieron después, y el profesor Sargón, tan inepto como soberbio. Estos serían los que tienen más peso en la historia con más de una trama a sus espaldas, pero no hay que olvidarse del predicador de la iglesia, siempre en busca del dios definitivo y los veteranos de la guerra paleolítica, cada uno trastornado a su manera, pero destacando por encima de todos Joe, protagonista del mejor momento de la serie cuando llama a la línea de ayuda al suicida. A todos estos habría que sumarles los diferentes animales que cuentan, literalmente, con voz propia en la serie.

¿Quien puede resistirse a comprar un reno perchero?

A estas alturas resulta más que obvio decir que el guión de Mark Russell (autor de Prez, cómic que, visto lo visto aquí, va a ir directo a la lista de lectura obligada cuando el tiempo lo permita) es excelente, combinando a la perfección la crítica más ácida con el humor sarcástico y el punto justo de mala baba, pero sin caer en la parodia. Es el momento, pues, de hablar de otra de las grandes sorpresas del cómic: el dibujo de Steve Pugh. Con una trayectoria ligada a personajes y cómics mucho más oscuros, sus lápices siempre tenían un aire barroco, sobrecargado en líneas y sombras. Aquí, en cambio, su trazo es mucho más limpio y claro, con un gran trabajo en las figuras, tanto humanas como animales y mucha atención en las expresiones, algo fundamental en un cómic de este tipo. Por si fuera poco, no escatima en detalles y aprovecha algunas composiciones de página para lucirse con imágenes muy poderosas. El color de Chris Chuckry, muy expresivo y vistoso pero sin desdibujar a Pugh, acaba por redondear un apartado gráfico de primerísimo nivel que para sí quisieran otras series de la editorial.

Por todo esto y mucho más Los Picapiedra es una serie que no sólo merece verse publicada en nuestro país, sino que no debería pasar desapercibida para nadie. No en vano cuesta encontrar un cómic que haga pensar, divertido, original, con una calidad gráfica superior a la media y en el que se grite eso de “Yabba dabba doo” (¿De verdad pensábais que iba a acabar la reseña sin decirlo?).

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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2 Respuestas

  1. Garrak dice:

    Yo estoy enfadado porque tiene toda la pinta de que,, al igual que con Omega Men y Prez, jamás veremos estos cómics aquí editados por ECC… Y menos si no aparece Batman

  2. No desesperes, querido lector, en principio Ecc ha confirmado la publicación de Omega Men (después del éxito de Batman y El Sheriff de Babilonia, claro) así que nunca se sabe…
    Pero vamos, que no tiene mucha pinta

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