LOS MELONES DE LA IRA, de Bastien Vivès

 

 

Título original:
Les Melons de la Colére HC

Sello: Les Requins Marteaux
Guionista: Bastien Vivès
Artista: Bastien Vivès
Publicación Francia: Noviembre 2011

Publicación España: Marzo 2012 (Diábolo)
Valoración: El doble rasero de la moral

 

 

Si tuviese que destacar una poderosa arma de doble filo dentro de la capacidad de raciocinio del ser humano, creo que debería ser la famosa «libre interpretación». Gracias a ella podemos hacernos valer de herramientas tan útiles como la dialéctica; pero también nos vemos abocados a encontrarnos con legiones enfurecidas que, dejándose llevar por la masa (o una mente manipuladora), intentan acabar con eso que no han llegado a comprender y han querido demonizar de alguna manera. Y casualmente de lo segundo es de lo que más tenemos a día de hoy. Si la estupidez es universal y el Universo está en constante expansión, podríamos afirmar que la estupidez es infinita. Stultitia ad nauseam.

Uno de los personajes históricos más malinterpretados siempre ha sido Friedrich Nietzsche, héroe de jóvenes filósofos en su época rebelde que ha inspirado a un espectro político que va desde el anarquismo a la mismísima ultraderecha (el partido nazi siempre aseguró nutrirse políticamente de sus ideas). Ahí es nada. Si eso no es libre (mal)interpretación, que venga el alemán en forma zombie y que lo vea. Lo triste es que ninguno de ellos comprendía en su totalidad su manera de filosofear a martillazos, llevándoselo todo a su terreno. Irónicamente, el señor bigotudo en cuestión defendía que la moral es relativa y está marcada por la perspectiva de la sociedad a la que ésta pertenezca. Y es que no hace ni medio año que nos encontramos con una de esas polémicas comiqueras que se escudan bajo «la moral» y que pretenden usar la censura como medida ambivalente que imparte justicia cuando les conviene. La semilla de todo este pifostio salió de una obra un poquito más vieja y en nuestro país vecino, llamada…

LOS MELONES DE LA IRA
de Bastien Vivès

La historia del cómic nos lleva a una familia rural francesa que vive ajena a todos los avances tecnológicos que ha sufrido la sociedad en el último siglo y sigue estancada en un estilo de vida granjero más austero. Nuestra protagonista, Magalie, es la hija mayor del matrimonio que hace todas las labores campestres de su tierra. Hasta aquí todo normal, si no fuera porque nuestra protagonista tiene unos pechos tan grandes que los dolores de espalda y riñones son insoportables. Tanto es así que sus padres deciden llevarla a varios médicos para que la examinen y vean si es necesario que la joven se opere para tener una vida normal y corriente. Pero lo que no saben sus padres es que los senos de su hija despierta en todos esos hombres una líbido inhumana, haciendo que la pobre sea violada cada vez que entra en una de estas consultas. Todo esto llevará a una historia de rabia, sexo y venganza que sólo puede terminar de una forma: haciendo pagar a cada uno de los doctores que se han aprovechado de la joven. Ojo por ojo…

Hasta aquí estaría todo lo literal. Sin embargo, la obra tiene ese toque de sátira en la que el vehículo conductor es el sexo y la erótica, basándose en una historia ficticia e imposible de representar en la vida real. Todo eso si, por un casual, el título no nos dejase claro las intenciones burlonas del autor. Creo que no hace explicar por qué este cómic puede ser de mal gusto para mucha gente que no es capaz de ver el tono socarrón de la obra, ya que utiliza un tema sensible para burlarse de una sociedad acomplejada y aprovechada mediante actos cobardes y deleznables. Pero la polémica no vino por este tema, ya que nadie se acordaba de este cómic, sino porque en Francia se censuró la obra de Petit Paul, el hermano pequeño de la protagonista que tiene un pene descomunal. Por este tema, el del spin-off de la serie, se le llamó a Bastien Vivès pederasta y enfermo y se defendió su censura, criminalizándole por la obra. Todo esto sin siquiera saber que el personaje provenía de Los Melones de la Ira. Todo muy loco.

Si es que la pobrecilla está baldada…

Aquí es cuando llega el tema de la moral y lo variante que es. Mientras que este cómic cosechó una larga lista de buenas críticas y palabras, la llegada de la otra obra significó la crucifixión del autor galo. ¿Por qué esa diferencia? Creo que la respuesta viene dada a la época que estamos viviendo, en la que la ofensa gana de calle a lo escatológico. Estoy de acuerdo en que existen cosas que no hay que tolerar, que hay rayas que no se deben cruzar. No obstante, antes se creaban obras rompedoras en las que el sexo, las drogas y los tabús solo eran medios de provocación para despertar a una sociedad adormecida. Hoy en día es casi inconcebible que se pudiesen crear muchísimas obras que han roto moldes en el noveno arte (como, por ejemplo, Tank Girl) debido a la cantidad de turbas que se ofenden por todo. De hecho, recuerdo que Pantera de Bretch Evens recibió una cantidad de elogios excesiva, cuando se usa la violación de una niña pequeña como deux ex machina. Pero a los gurús les gustó, así que no recibió críticas. La mente colmena como baremo moral y los medios de comunicación dando voz a los mismos ofendidos de siempre.

En cuanto a la obra en cuestión, Vivès vuelve a demostrar que es un auténtico genio a la hora de crear historias y, en este cómic en especial, saber tocar suficientemente las narices a la gente para que su obra no pase desapercibida. Además de que su manera de narrar sigue siendo única, creando una narración visual muy natural con ese arte tan característico que aúna sencillez y expresividad en un trazo que parece casi abocetado. Nunca se ha expresado tanto con tan poco. Mención especial se merece el pedazo de final de la obra, que deja claro qué es lo que pretende desde el inicio y que convierte esta lectura atípica en un producto fácil de consumir y no más ofensivo que cualquier cómic undreground de décadas anteriores. Vivès es una de las grandes joyas que contamos en el cómic europeo y deberíamos adorarle tanto por este tipo de obras como por su capacidad camaleónica de narrar cualquier historia, por pintoresca y diferente que sea. Y, encima, es insultantemente joven…

Estás vacas han visto cosas que no creeríais.

Al final le he hecho caso a mi compañero Fernando Aguilar y he decidido abrir este melón a favor de uno de los autores más prometedores que tenemos actualmente. Para los que gusten del artista francés ya saben que van a hacerse con una obra que merece la pena. Para los que no, es la oportunidad de conocer la faceta más polémica de Bastien Vivès y, de paso, adentrarse a una larga lista de cómics interesantísimos y atípicos tanto en solitario como dibujante, que no os dejarán indiferentes. Al fin y al cabo, para interpretar un cómic hay que leérselo antes. Que lo de seguir al rebaño es demasiado fácil y banal…

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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