#BatmanZZSuperman LOS MEJORES DEL MUNDO, de Dave Gibbons y Steve Rude

Se acerca una frenética semana de pasión en la que vamos a comer con nuestra batcuchara, dormir con nuestro superpijama, escribir con nuestra batipluma y desear estar en la Fortaleza de la Soledad para huir del cansino bombardeo del merchandising o los comentarios de los cansinos. Es sin duda el mejor momento para aprovechar y reseñar/recordar una de las aventuras compartidas por los dos iconos de la Distinguida Competencia a la que más cariño le tengo, sin duda, porque a los lápices cuenta con uno de mis dibujantes preferidos: el siempre elegante y deslumbrante Steve Rude. 

Bienvenidos al increíble mundo de …

SUPERMAN/BATMAN:
LOS MEJORES DEL MUNDO

de Dave Gibbons y Steve Rude



Título original
:

Superman/Batman: World’s Finest  

Sello: DC Comics
Guionista: Dave Gibbons
Artista: Steve Rude
Entintador: Karl Kesel
Colorista: Steve Oliff
Contenido: World Finest #1-3 (Ago.–Oct. 1990)
Publicación USA: Agosto 2012 (Reedición)
Public. España: Marzo 2016 (ECC Ediciones)
Valoración: 9/10

 

Filias, fobias, querencias, manías, amores… Pequeños gestos compulsivos que hacen que nos gusten unas cosas por encima de otras, a veces sin un argumento apoyado por la razón que convierta estas elecciones en algo lógico. No quiero decir con esto que muchas veces ese amor, esa preferencia casi ciega no esté basada en la calidad indiscutible del propio producto, escritor o dibujante. Por fortuna, en muchas ocasiones, brillantez y gusto se ponen de acuerdo para hacer que las cosas que nos encantan sean, además, las mejores cosas.

World’s Finest #2 (Sep. 1990)

Este cómic va de intercambio de parejas. Por desgracia, en él no vamos a ver escenas de sexo y spandex lleno de oportunas aberturas como en la muy exitosa Batman vs. Superman XXX. Lástima, sí, pero no olvidemos que, cuando se creó, aún estábamos bajo la tibia y rancia sombra del Comic Code. Por ello, y en la más pura y clásica tradición superheroica, asistiremos a un baile de villanos en el que el Joker y Lex Luthor permutan sus lugares preferidos de acción con malignas intenciones, aburrido el uno de la siempre oscura y tétrica Gotham y ávido el otro de hacerse rico a base de joder hasta a los pobres huérfanos de la brillante y llena de pastel de manzana Metrópolis. Este argumento naíf sirve para ver a héroes y malvados saltando de ciudad en ciudad, un mero pretexto para ir contando una serie de intervenciones en la que lo que más importa es ver lo bien que está todo dibujado, entintado y coloreado. Canela en rama de la mejor calidad. 

El mérito principal del (en esta ocasión) guionista Dave Gibbons, como buen dibujante de historietas que es, consiste en construir un instrumento para el lucimiento del refinado y estelar Steve Rude. La historia parece hecha a medida para que el artista saque todo el arsenal y nos muestre sus mejores cartas, un auténtico despliegue de magia añeja, llena del sabor de aquellas aventuras repletas del estilo y clase que destilaba el arte de gente como Max y Dave Fleischer o el maestro Dick Sprang. El Superman de Rude es mimético a aquel que aún me maravilla cada vez que veo la serie animada de los años cuarenta, y Batman se convierte aquí en un atleta más ágil y felino, más cercano a su primera aparición en Detective Comics que a la mole en el ocaso de su existencia que nos regaló Frank Miller en el clásico El Regreso del Caballero Oscuro. Una reinterpretación más que atrevida, sobre todo si tenemos en cuenta que la industria se hallaba sumida en esa desastrosa ola del “Grim and Gritty” mal entendido, un engendro sin cerebro que había sido incapaz de asimilar todo lo aportado por la ya nombrada obra de Miller o por el Watchmen de Alan Moore, y que comenzaba a crear esa burbuja de músculos hipertrofiados y armas más grandes que la vida que acabaría estallando en los noventa. No es casual que Gibbons, como coautor de la mítica obra magna del cómic, haga aquí una defensa que busca volver a los valores pasados, olvidando tanta oscuridad sin sentido y tanta mala leche derramada.

El cómic juega a través de los tres tomos de formato prestigio que conforman su primera edición americana con la dualidad de los dos protagonistas: la luz, la oscuridad, el día y la noche. Los antagonistas también ofrecen ese punto de espejo deformado y mientras Luthor actúa siempre rodeado del lujo que le permite su posición, las apariciones del Joker son siempre subterráneas, a través de túneles o cloacas, quizá para indicarnos el carácter subversivo que le confiere su locura. Al final, caras de una misma moneda que adquieren sentido real al enfrentarse a su opuesto.

Como decía, la historia es una mera anécdota para hacer un auténtico y maravilloso ejercicio de estilo en el que el noveno arte se erige como protagonista, como elemento central en el que lo que se cuanta no es tan importante como el modo en que se cuenta. Puedes pasar horas mirando una y otras vez las ilustraciones de Rude, inocentes y actuales, clásicas y modernas a la vez. El Superman sonriente de pecho hinchado contra el Batman oscuro y elástico que se mueve como una sombra pero que, al final, no es más que un humano con dinero y ropa interior rara. Superman es un dios entre humanos, una imagen de referencia y esperanza capaz de firmar un autógrafo a un niño o de lanzar un reactor nuclear al espacio. Batman es un borrón. Algo que casi no está. Un mancha de negrura enfrentada a peligros que le superan, pero que jamás le hacen retroceder. La importancia de lo que ambos modelos representan es el eje alrededor del que gira la trama completa de esta aventura y, aunque no es más que otro ejemplo de aquello de “cuanto más cambian las cosas más permanecen iguales”, hay un encanto tangible en cada escena que hace aflorar una sonrisa cada vez que la lees.

Son esos tebeos hechos para entretener, llenos de colores y contrastes, aptos para todos los públicos, repletos de mafiosos, criminales y planes maquiavélicos que acaban siempre desbaratados por la inteligencia inalcanzable del mejor detective del mundo o por la fuerza sobrehumana del último hijo de Krypton. Historias que, a modo de serial radiofónico, te invitan a aplaudir cuando el malo de turno cae derrotado y humillado por el bueno casi omnipotente.

Al releer el tomo recién editado por ECC, no puedo evitar pensar que han pasado casi 25 años desde que compré aquellos tres tomos de Zinco y sufrí el síndrome de Stendhal que me acompaña cada vez que veo algo de Rude. Un tipo enamorado de los clásicos, de Kirby, de todos aquellos artesanos a los que debemos momentos de gloria inigualables. Sin duda, un cómic que recomendar y que regalar, una obra de arte que nadie debería dejar escapar, un homenaje a la historia de este género superheroico que sigo amando y que tantas y tantas horas de diversión me ha proporcionado y, en ocasiones, me sigue proporcionando.

#BatmanZZSuperman
#1 – GENERACIONES: UN CUENTO IMAGINARIO
#2 – SUPERMAN: IDENTIDAD SECRETA
#3 – BATMAN: LA MALDICIÓN QUE CAYÓ SOBRE GOTHAM
#4 – SUPERMAN/BATMAN: LOS MEJORES DEL MUNDO
#5 – BATMAN BEGINS
#6 – BATMAN: MANSIÓN ARKHAM
#7 – BATMAN/WONDER WOMAN: HIKETEIA
#8 – SUPERMAN: UN AUTÉNTICO HÉROE BRITÁNICO
#9 – BATMAN/EDGAR ALLAN POE: NUNCA MÁS
#10 – BATMAN V SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

¡Nos vemos en la Zona!

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2 Respuestas

  1. elrulo dice:

    Gran tebeo y gran reseña. El mismo amor por esas aventuras añejas que desprende el trabajo de Gibbons y Rude se nota en el articulista. Gracias.

    • Gracias por el comentario. La verdad es que no puedo ocultar mi admiración por unos tebeos que llenaron mi infancia y adolescencia de magia, y me alegro de poder transmitirlo en una reseña. Me alegro que te haya gustado!

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