LOS INVISIBLES, Vol. 3: “Entropía en el Reino Unido”, de Grant Morrison y VV.AA.

 

Título original:
The Invisibles, Vol. 3: Entropy in the UK  TPB

Sello: Vertigo (DC Comics)
Guionista: Grant Morrison
Artistas: Phil Jimenez, Tommy Lee Edwards,
Paul Johnson, et al.

Entintadores: John Stokes, Dick Giordano, et al.
Colorista: Daniel Vozzo
Contenido: The Invisibles #17-25 (Feb.―Oct. 1996)
Public. USA: Julio 2001
Public. España: Junio 2015 (ECC Ediciones)
Valoración: 7.5/10

 

De nuevo, en el repaso de Los Invisibles, volvemos a encontrar los mismos puntos fuertes y los mismos puntos flacos que en las dos entregas anteriores. Una trama que no avanza demasiado y un baile de dibujantes que no favorece la cohesión (ni la comprensión) de una serie que deja grandes destellos de calidad pero, también, un regusto agridulce. Con todo, tengo que reconocer que cada vez me gusta más.

LOS INVISIBLES, Vol. 3
de Grant Morrison y VV.AA
.

“Hay música surgiendo de alguna parte. Pink Floyd post-Syd.”

‘Entropía en el Reino Unido’ empieza con un arco de tres números, que dibuja Phil Jimenez, el mejor dibujante de la serie hasta ahora, y donde conoceremos en profundidad la figura de King Mob. Obviamente, no se tratará de un “origen secreto” al uso, sino un desglose de su personalidad y sus diferentes alter ego.

Por un lado está el que sería un reflejo del propio Morrison, Kirk Morrison, escritor de novelas de éxito. O quizás estemos hablando de Gideon Stargrave, protagonista de dichas novelas, que viene a ser un agente secreto al más puro estilo James Bond pero con un aspecto más parecido al de Austin Powers. Al final no se trata más que de barreras defensivas para no ceder ante el interrogatorio al que se está viendo sometido por parte de Sir Miles y el Dr. Frankland. Un interrogatorio que tiene muchos matices interesantes y más de una referencia a la mítica novela de George Orwell ‘1984’.

Esto sí que es meter el dedo en la llaga…

Por otro lado veremos cómo Lord Fanny intenta escapar de su captor usando un truco vudú, y cómo Raged Robin y Boy contactan con Jim Crow para que les ayude a encontrar y rescatar a sus amigos Invisibles. Pero los aliados del mal les estarán esperando, con una multiforme y letal Miss Dwyer a la cabeza.

Y cuando las cosas están interesantes, la colección cambia de rumbo para explicar, en un número autoclonclusivo, la historia secreta de cómo Boy decidió unirse a Los Invisibles. La ilustración de Tomy Lee Edwards supone un pequeño bajón, pues no aporta apenas nada que guarde relación con la saga en curso.

The Invisibles #21 (Jun. 1996)

Antes de volver a la acción principal volveremos la mirada a Dane, que se halla de regreso a Liverpool, su ciudad natal, en un intento de volver a la normalidad. Con lápices de Paul Johnson, que ya había dibujado el número 16, y que también estaba centrado en Dane, este capítulo enlaza con la preparación del rescate de King Mob y Lord Fanny, amén de suponer el renacer de Dane como Jack Frost.

Así las cosas, todos los protagonistas de la serie van a reunirse en House of Fun, nombre del arco argumental y del local donde transcurre dicho arco, en lo que vendría a ser el combate definitivo entre las fuerzas del Bien y del Mal. Claro que eso sería lo normal en una serie normal, pero, en el caso de Los Invisibles, esto supone combates entre zombis y sacerdotes vudú con pistolas que disparan fantasías sexuales, Dioses del Más Allá y seres interdimensionales que luchan en todos los planos de la existencia, y demás locuras que solo pueden salir de la mente de Grant Morrison.

Jim Crow protagoniza de nuevo el momento más loco de la serie con su pistola ‘Sex into Death’.

En estos números el dibujo corre a cargo de un correcto Steve Yeowell, que sabe cumplir en todos los aspectos sin destacar en ninguno, para bien o para mal y se nota el buen hacer de un autor veterano como Giordano en el acabado.

La acción salta de frente en frente, cada cual más complejo, hasta un total de cuatro combates que transcurren en paralelo. Todos resultan interesantes y reciben casi la misma atención por parte del guionista escocés en lo que resulta ser  el mejor momento de la serie. Si bien, por un lado, hace honor como clímax de la historia, por otro, la sensación que deja al lector cuando todo acaba es que han transcurrido 24 números sin que realmente haya pasado gran cosa. Conocemos algo más a Los Invisibles, pero muy poco de sus enemigos. Hemos visto cómo Dane ha abrazado su destino y ha renacido como un nuevo personaje, pero apenas conocemos nada de otros personajes. Y así sucede con todos los aspectos de la serie. De hecho, hay un sinfín de texto (y subtexto) complejo, de escenas surrealistas (en el sentido más amplio de la palabra) y muchos más interrogantes que respuestas.

“¿Quién narra esto y a quién?”. Resume a la perfección el tono de esta serie.

El número que cierra este tomo (y el Volumen 1 de la colección) es una divertida historia centrada en los años ‘70, con en el origen de otro de los miembros del grupo. Esta historia conecta con los sucesos que hemos visto en ‘House of Fun’ y, seguramente, tendrá repercusiones en el futuro de la serie. Mark Buckingham a los lápices hace un trabajo notable, otorgando una personalidad propia a un número tan peculiar.

Una vez terminado este volumen, creo que Los Invisibles es un cómic tan personal que no podría deciros si os gustará o lo aborreceréis, por eso creo que lo mejor es que lo leáis.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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