LOS HÉROES PULP NO FUNCIONAN EN PANTALLA

Cualquier persona con un mínimo de experiencia te explicará que de los fracasos se aprende más que de los aciertos. Que la mejor escuela es el error. Que metiendo la pata es como se madura y se mejora. Así se aprende humildad a hacer las cosas bien y a no infravalorar a nadie. Y, bueno, repasar errores suele ser divertido, y más si es en cine. Y más si es en cine de superhéroes. En concreto, existió una tendencia que comenzó hace ya casi 30 años de adaptar al cine superhéroes pulp, y sorprendentemente, ninguna de esas adaptaciones salieron bien.

Personalmente marco el inicio del superhéroe moderno cinematográfico en 1989, año del estreno de Batman, de Tim Burton. Porque el director que ahora sólo graba películas súper recargadas, con un CGI que explota por todas partes, una vez supo hacer cine expresionista alemán de super héroes. Y eso era bueno. Tan bueno que se convirtió en un paradigma cinematográfico. Warner Brothers, Century Fox, New Line e incluso una Disney (que pasaba por un momento MUY flojo) se dieron cuenta de que existía un filón buenísimo en las adaptaciones a cómic. Lo que pasaba era que, bueno, no todos los directores eran Tim Burton. Y no todos los héroes eran Batman. Y el rollito noir no era adecuado para todas las historias. Así lo demuestra el primer fracaso épico:

THE ROCKETEER (1991)

Jenny: Todo acerca de ti era una mentira.
Neville Sinclair: No era mentira, Jenny. Estaba actuando.
[Neville ríe malvadamente, sin percibir la fuga de gas]

Pretendiendo llenar el vacío entre Batman y Batman Returns, Disney saca a la palestra su apuesta heroica (porque los héroes aún no son Supers) con la adaptación de un cómic patriótico y aviador, que básicamente se metió una toña monumental en taquilla (de un presupuesto de 35 millones de dólares no pasó de recaudar 46 millones).

The Rocketeer tenía algunas cosas gracias a las que podía triunfar: una iconografía preciosa, una historia atractiva, nazis como malos (que acababan perdiendo) y a Timothy Dalton como villano. ¿Qué podría fallar? Pues todo lo demás.

Un ritmo raro, tres frentes abiertos que no llegan a cerrarse, y sobre todo que es una película 100% americana. Y lo es en el sentido de que la película habla de James Cagney, de Howard Hughes, de clubs nocturnos y de un universo que, incluso en su día, sonaba a alienígena para su público. Si a ello le sumamos un protagonista con el carisma de una patata hervida y unos secundarios sacados de la caja de “secundarios random de los que no recordarás el nombre” tenemos un fracaso servido.. La dirección de Johnston todavía no estaba del todo pulida, y no consigue sacarle toda la esencia a un guión que no da más de sí.

Aparte de todo ello, Dalton tiene casi tanto tiempo de pantalla como el protagonista, más frases épicas y más desarrollo que el propio Rocketeer. Y eso es raro (y malo) para una película en la que los malos son nazis. Los estudios dieron rápido con la clave de por qué había fracasado The Rocketeer: No era Batman. Así que la solución al problema pasaba por tomar al personaje más parecido a Batman posible, darle un bañito noir y sacarlo a pasear con un actor respetado y de envergadura. Osea, copiar a Batman pero sin ser Batman. Estamos hablando de…

THE SHADOW (1994)

Dr. Roy Tam: Supongo que lo llamaría un dispositivo submolecular implosivo-explosivo.
La Sombra: O una bomba atómica.
Dr. Roy Tam: Oye, eso es pegadizo

¿Se acuerdan de aquel rumor que apareció el año pasado que decía que Alec Baldwin interpretaría a Batman en el universo Flashpoint que Warner pretendía sacar para 2020? Pues Baldwin ya lo había intentado con los cómics. Y con ganas. The Shadow es un pastiche raro de leyenda asiática, cine noir, histórico y fantástico, una película que tiene algunos puntazos visuales pero muchas meteduras de pata argumentales -especialmente a la hora de retratar a su protagonista, tratando de dibujarle como un Bruce Wayne de día (aunque sea mejor que el de Keaton)- y un vigilante de poderes extraños de noche. Porque incluso pasada mitad de la película no sabemos qué clase de poderes posee The Shadow ni por qué.

No sabemos qué pretende ni para qué. Por qué ha elegido volver a su ciudad ni básicamente nada. Hay que reconocer que el fuerte de muchas películas superheroicas de los noventa no era el guión, pero si algo tenía de positivo The Shadow era su presentación (cuando no se le veían las costuras). The Shadow domina a la perfección el arte de “la pose del héroe” y podría llenar lo que queda del artículo de momentos en los que Baldwin llena la pantalla con una capa negra enorme y un par de pistolones épicos. La cosa es que la leche fue aún mayor que con The Rocketeer; de un presupuesto de 40 millones tan sólo recuperó 36, pero el tren de los Héroes un poquito cutres ya estaba en marcha y era imparable.

THE PHANTOM (1997)

Xander Drax: La oscuridad gobierna el planeta. América está en la ruina. Europa y Asia están al borde de la autoaniquilación. El caos reina. Pero como siempre he dicho, hay oportunidad en el caos. Y así, mis hermanos, os presento… ¡El cráneo de Touganda!

Ah, si, The Phantom. The Phantom es Billy Zane, y Billy Zane es The Phantom: un guerrero legendario que habita en una remota isla y cuyo manto va pasando de generación en generación para defender a la humanidad de los piratas. Por supuesto, en pleno siglo XXI los piratas se han convertido en mafiosos y malvados matones que roban cinturones. La película quizá sea una de las que más motivos tenga para haber envejecido mal y ser un auténtico fracaso. Billy Zane tiene el aspecto de un tipo normal, su traje púrpura es bastante triste y en general la película no tiene ninguna escena destacable ni personaje que se salga de lo normal, sin emocionantes set-pieces ni escenarios épicos salvo hacia el final una zona muy parecida a la cueva del final de Los Goonies y ninguna interpretación haría historia, salvo por la de Catherine Zeta Jones haciendo de líder de un escuadrón de pilotos que se se dedican a asaltar aviones en pleno vuelo. Pocas cosas más épicas hay que eso. Por desgracia, poco más puede aportar The Phantom al mundo de los superhéroes. No es una historia de orígenes, no es una aventura particularmente atractiva ni tiene un personaje principal legendario (por mucho que la película insista en que lo es).

Este es el grave problema de The Phantom: sólo es una película de aventuras por que te dicen que es una película de aventuras, no porque sea emocionante, divertida o sorprendente. Sus escenas épicas quizá lo habrían sido a principios de siglo, y su idea del heroísmo estaba bien para mediados de los noventa, pero no ha soportado nada bien el paso del tiempo. De 42 millones de dólares recuperó tan sólo 17. Suficiente como para detener el esfuerzo de las grandes productoras de adaptar personajes super heroicos pulp antiguos y pasarse a adaptar personajes super heroicos de los ’90. Estamos hablando de ese desastre maravilloso llamado…

SPAWN (1998)

Violator: Levántate, ¡Oh, Crujiente! ¡Álzate, duque de los fritos! ¡Sultán de la salsa especial!

Quizá Spawn no encaje exactamente dentro de la visión de héroe pulp no tanto como The Shadow, o The Phantom (al fin y al cabo es el personaje que ayudó a construir Image) pero si que tiene en común con ellos ese aspecto indie-antes-de-que-lo-indie-existiese. El primer superhéroe negro en pantalla (el mismo año que Blade, sí, pero ANTES) tenía ese componente de público nicho de un personaje hiperviolento y moralmente ambiguo, era, en realidad, carne de adaptación cinematográfica. Y les salió más o menos, en realidad.

Hay películas buenas, películas malas, y películas mediocres. Spawn pertenece a una muy rara muestra de películas malas que tienen aspectos gloriosos e infinitamente bien cuidados y que por lo demás es tópica, aburrida y olvidable. La historia de Al Simmons, soldado traicionado por sus jefes y que vuelve del infierno para vengarse apoyado por un traje simbiótico (como el Venom de McFarlane) resulta un poco tópica, pero aun así encantadora, especialmente por lo bien cuidada que está en algunos tramos en el apartado visual. Spawn tomó ejemplo de The Shadow y dedicó buena parte de su metraje a mostrar a Simmons como lo que realmente era: un antihéroe con una presencia brutal, con una capa roja que hacía contraste con explosiones y la noche oscura. No sólo eso, la película se vendió en su día como el evento de efectos especiales del año, y no es para menos. Si bien el CGI ha envejecido (y bastante mal) todas las prótesis, el látex y especialmente el traje del propio Spawn han envejecido de maravilla, dando a la película un “tacto” muy particular; todo es al mismo tiempo rugoso y asqueroso. A la historia pasará John Leguizamo comiendo una pizza llena de gusanos (de verdad) y su interpretación del Violatorr, pero no a Martin Sheen antes de ser presidente de los Estados Unidos en El Ala oeste de la Casa Blanca.

Spawn es una película rara en tanto que está desequilibradísima. No vemos al protagonista con su caracterísitico traje hasta la media hora de película, y no aprende a controlarlo hasta el tercio final, ademá de que cuenta con dos clímax en los que se acaba dos veces con el mismo monstruo. Sin embargo, visualmente no deja de ser un pepino, pero por desgracia ese año Spawn competiría contra Blade. Y nada se puede contra Blade. La muerte de los héroes pulp vendría muchos años después, una vez iniciado el MCU pero antes de la aparición del Dark universe. Por que si, hubo un intento del Dark Universe antes del Dark Universe. Se trata de aquella maravilla a reivindicar llamada…

LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS (2003)

Dorian Gray: Bomb-voyage.

Menudo cristo de película. Y no me malinterpretéis, es un cristo divertido, con acción en set-pieces entretenidas y con personajes carismáticos, aunque cada uno es un copia-pega del anterior (todos tienen un pasado oscuro del que prefieren no hablar, todos han dejado a alguien por el camino todos son malos que se han pasado al bando de los buenos). Visualmente es un regalo a los ojos. En cuanto a diseño, La liga de los Hombres Extraordinarios es sorprendente para su época, cuando no todos los personajes llevaban ropa militar negra y no todas las batallas tenían lugar en edificios abandonados. La liga suponía, en un principio, el comienzo de una saga de películas que protagonizarían cada uno de los personajes principales: Tom Sawyer, Mina Harker, el Capitán Nemo y el Doctor Jekyll & Mr. Hyde. Fue uno de esos extraños intentos de asentar un universo de personajes más o menos al mismo tiempo que Marvel, y a la Fox le salió mal tirando a fatal.

También supondría la última película de Sean Connery, cuyo papel no podría estar más alejado del cómic en el que se basaba; de beber Láudano en un fumadero de Opio en la India a tomar un café en una sabana africana. La película está absolutamente plagada de desviaciones del material original… y eso no es malo. La liga de los Hombres Extraordinarios es un cómic que trata precisamente de analizar y destruir a los tópicos de los héroes pulp (con mayor o menor éxito). La película trata de encumbrar a esos personajes de nuevo, convertirlos en héroes. Y si bien la película no llega a los puntos más profundos de la novela gráfica original, sí que es mucho más divertida que, precisamente, lo que quería ser. El cine no estaba (todavía) preparado para superhéroes filosóficos, profundos y nolanianos (aún faltaba 5 años para el estreno de TDK) y una buena cinta de acción coral con cientos de detalles aún era de agradecer. A pesar de que dobló y superó su presupuesto en beneficios, Fox se volcó en su franquicia de mayor éxito, los X-Men y dejó en reposo a la Liga… para siempre.

Por supuesto, existen pequeños ejemplos de grandes éxitos de adaptaciones de cómics pulp y underground: El Cuervo, La máscara, Las tortugas ninja… De las que hablaremos en breve. Lo importante es que tengamos en cuenta que no todas estas películas fueron fracasos totales (excepto, quizá, The Phantom). De todas se pudieron extraer lecciones, de todas se puede aprender algo: la ambientación noir no le pega a todo, no le pongas trajes púrpuras a tus personajes principales, tu historia de orígenes no debe alargarse durante toda la película, no remates dos veces la historia, etcétera… De todo se aprende, y de estas películas más.

¡Nos vemos en la Zona!

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