LOS ESTADOS DIVIDIDOS DE HISTERIA, de Howard Chaykin

 

Título original:
The Divided States of Hysteria TPB

Sello: Image Comics
Guionista: Howard Chaykin
Artista: Howard Chaykin
Coloristas: Jesús Aburtov y Wil Quintana
Contenido: The Divided States of Hysteria #1-6 (Jun. – Nov. 2017)
Publicación USA: Enero 2018

Publicación España: Agosto 2019 (Dolmen)
Valoración: ¡Por mis barras y estrellas!

 

Si hay algo que el ser humano no puede soportar sin que le moleste o le entre un pequeño tic en el ojo, es que le digan las cosas sin ningún tipo de adulteración. No sé si es debido a que en plena época de la sobreinformación la calidad de ésta es tan precaria y llena de adornos que somos incapaces de gestionar lo que leemos o vemos de manera correcta, pero hay algo en la información bruta y directa que nos molesta. Me incluyo en esta afirmación. No es cómodo ver lo jodidos que estamos en está sociedad tan precaria y que encima nos digan que somos parte directa del problema. O de uno de ellos, vaya. Sed bienvenidos a…

LOS ESTADOS UNIDOS DE HISTERIA
de Howard Chaykin

Tras el asesinato del presidente de los Estados Unidos de América, el agente de la CIA especialista en temática terrorista, Frank Villa, cree haber dado con la información de que la yihad pretende dar un gran golpe a la todopoderosa nación, haciendo volar en mil añicos su capital, Washington DC. Pero pese a que todas las señales indican de que se trata de una falsa alarma, nuestro protagonista logra convencer a la presidenta en funciones de USA para llevar a cabo una millonaria intervención para hacer fracasar el atentado, cayendo en el señuelo y, al mismo tiempo, haciendo detonar tal cantidad de explosivo radioactivo en Nueva York que tendrán que pasar décadas hasta que alguien pueda volver a pisar la ciudad sin tener serios problemas de salud. A partir de ese momento, y debido al genocidio, Villa pasa a ser una de las personas más odiadas del mundo. Ahora es el turno de buscar la redención e intentar matar a todos aquellos cabecillas de diferentes bandos políticos y religiosos que han permitido que todo esto ocurra en pos de sembrar el terror y usar a la población como un rebaño espantado. Para ello reclutará a Henry John Noone, un francotirador perteneciente a una banda supremacista negra; Christopher Michael Silver ‘Chrissie’, una prostituta transexual; Paul Evan Berg, un estafador judío y Cesare John Nacamulli, un mafioso con pocos escrúpulos. Todos ellos se encuentran en la cárcel por culpa del famoso grupo que organizó el atentado y deberán sobrevivir a ellos mismos para conseguir limpiar sus nombres y conciencias. ¿Lo conseguirán?

Empecemos siendo claros, Howard Chaykin es un guionista que suele ser malinterpretado debido a su manía de agitar el avispero, esperando que la gente reaccione de alguna manera a su forma de criticar la sociedad mediante la socarronería, el humor escatológico y la mala baba. Mucha mala baba. El ejemplo perfecto lo vemos en Los Estados Unidos de Histeria, que tantísimas ampollas ha levantado en su país de origen e incluso en el nuestro. Se le ha relacionado con la ideología más ultraderechista, precisamente por usar a ésta como ejemplo de uso del terror como herramienta para el control de población. De hecho, quizá sea por esta forma tan característica de ridiculizar el mundo que le rodea lo que le da esa mala fama. En contra de lo que pudiera creerse viendo la premisa, su mensaje no es homófobo, racista, clasista o antisemita. Todo lo contrario. Su meta es mofarse de todos ellos y los personajes que utiliza no son más que simples peones en una jugada de ajedrez maestra. Otra cosa no, pero Chaykin quizá sea de lo poco «izquierdoso» que podamos encontrarnos a día de hoy en el mercado americano, siendo plenamente sinceros.

Cuando hasta a lo peor de lo peor le caes bastante mal…

Tampoco es nuestra culpa caer en tal fácil confusión. Hemos de ser conscientes de que la derecha (especialmente en nuestro país) ha sabido seleccionar ciertas definiciones clave que tendemos a asociar con la izquierda para lograr un blanqueado cuasi memético con el paso de los años. Y no es nada nuevo, ya que palabras como liberal, reaccionario, popular, ciudadano o inclusive la expresión vox populi ya tienen un marcado simbolismo derechista defendiendo diametralmente lo opuesto. Todo ello sumado en esta época extraña, en la que no podemos catalogarla de puritana, pero que dista mucho de aquellas ganas de romper moldes de los años 80, hace que este cómic aparente justo lo que no es. Porque no lo es. Es una durísima crítica hacia la ultraderecha, su falta de moral política con tal de conseguir el poder a toda costa y cómo se comportan de manera idéntica los diferentes rangos del espectro que la componen. Quien sea capaz de ver otra cosa totalmente contraria, quizá se deba a lo que he comentado al principio del párrafo.

Sin embargo, debo darle un par de palos a la obra pese a que me ha gustado. Si Chaykin es un autor crítico, ¿por qué no ser crítico con él? Siempre que pienso en alguna de sus obras más rompedoras y antisistema, no puedo evitar pensar en American Flagg!. En ese cómic fue capaz de criticar una de las épocas más oscuras de Norteamérica mediante un mundo de ficción futurista y con un arte que encandilaba al lector desde el primer momento. La manera de narrar la historia, la cantidad de simbolismos y paralelismos utilizados en sus personajes, las inteligentes tramas políticas, la ácida crítica social, el posicionamiento de las viñetas, las onomatopeyas… Todo estaba medido al milímetro, al menos hasta que se cansó y decidió cambiar de aires durante una temporada. Aquí se nota que se ha bajado algún escalón cualitativo, más que nada porque la narración peca de enrevesada en varias ocasiones y los recuadros de texto no ayudan en demasía. También ha bajado la calidad del arte, pero sí que vuelve a jugar con varias viñetas ingeniosas y se marca algún que otro truquillo de perro viejo del medio. 

Hay que ver lo malas que son las hormonas.

Pero sin ser su mejor obra, he de admitir que me la he disfrutado mucho, especialmente más tras una relectura. No suelo hacerlas nunca, no con un lapso de tiempo tan corto entre ambas lecturas, pero es cierto que es una obra que gana conforme la vuelves a leer. La crítica sigue ahí y es más cruda que nunca. Hay que aceptar que vivimos tiempos crudos, en los que hay que decir las cosas claras y sin rodeos a una sociedad adormecida con tanta luz y fuego artificial. Adiós al sensacionalismo y hola a la cafrería. Porque no hay mejor manera de romper algo que a martillazos. Y punto. No pienso entrar en la polémica del precio en la edición española, ya que tampoco es que tenga muchas oportunidades de hacerme con la obra íntegra de Chaykin todos los días. Cuando aparece una oportunidad así, hay que saber hacer la inversión adecuada. El bueno de Howard lo merece.

Soy seguidor del trabajo de Howard Chaykin. Creo que un gran autor tiene que tener obras de todos los tipos, desde las más remarcables a las menos, pero si siempre sabe mantener el listón alto, es que algo está haciendo bien. Si este Los Estados Divididos de Histeria va a ser tu entrada al autor americano, paciencia y dale una relectura cuando acabes (bienvenido al club); si ya eres un habitual, paciencia y dale una relectura también. Gana con ella. Sea como fuere, es Chaykin en estado puro.

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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2 Respuestas

  1. mespinpe dice:

    El tebeo del año.

    Directo al podio de lo mejor de Chaykin jungo con American flag! y Black Kiss

  2. Rigowsky dice:

    Ale, otro a la saca. Estais acabando con mi economia familiar.

Deja un comentario, zhéroe

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