LOS ENEMIGOS SUPERIORES DE SPIDER-MAN, de Nick Spencer y Steve Lieber

Título original:
The Superior Foes Of Spider-Man HC
Sello: Marvel Comics
Guionista: Nick Spencer
Artista: Steve Lieber
Colorista: Rachelle Rosenberg
Contenido:
The Superior Foes Of Spider-Man #1-17 ( Sep. 2013 – Ene. 2015)
Publicación USA: Febrero 2016
Publicación España: Enero 2019 (Panini)
Valoración:
La comedia de atracos de los enemigos más cutres de Spider-Man, escrita por Nick Spencer y dirigida por Guy Ritchie

Este tío, ¿vale? Nick Spencer. Sí, lo sé, quienes le hayáis conocido recientemente, a través de su desastrosa (y eso siendo generosos) etapa al frente de The Amazing Spider-Man, una de esas etapas que parecía ir a peor con cada nuevo número que salía, probablemente ya estéis hartos de él. Pero yo no os hablo de ese Nick Spencer, no, para conocer al tío del que os hablo tenemos que volvernos unos años atrás, antes incluso de que escribiese al Capitán América (aquí se llevó casi tantos palos como alabanzas, creo), a cuando el buenazo de Nick aún era un desconocido en la industria del cómic, a cuando decidió juntarse con un ya consolidado Steve Lieber para escribir la sorprendentemente exitosa saga de…

LOS ENEMIGOS SUPERIORES DE SPIDER-MAN
de Nick Spencer y Steve Lieber

Vale, tras esta presentación que sólo los pocos que hayáis leído la obra que nos ocupa habréis entendido, ya puedo hablaros de la que, sin duda alguna, es la mejor historia del trepamos de Manhattan que jamás se haya escrito. Y lo es, rotunda y definitivamente, por el sencillo hecho de que ni siquiera sale Spider-Man en ella. Los Enemigos Superiores de Spider-Man es una comedia de atracos, al más puro estilo Oceans Eleven… mejor dicho al más puro estilo Trainspotting, pero protagonizada por un tío que se cree que es el puto Danny Ocean, cuando la triste realidad es que ni siquiera Spider-Man se acuerda de haberle partido la cara en más de una ocasión. No sólo es el mayor pringado de entre todos los pringados que alguna vez se hayan puesto unas mallas para intentar atracar una licorería o algo así, sino que además es un completo hijo de puta.

Este tío, ¿vale? Fred Myers, el Bumerán. Sí, probablemente estéis igual que yo cuando leí este cómic por primera vez, y no me sorprendería descubrir que la reacción del editor de Marvel fue bastante similar a la mía cuando le contaron quién iba a ser el protagonista de esta obra: ¿quién cojones es este tío? Pues resulta que Nick Spencer sí que tiene la respuesta a esta pregunta, y no sólo demuestra su conocimiento y, joder casi hasta diría amor, por un personaje tan de tercera fila entre toda la galería de villanos de Spider-Man. Sino que además decide dedicarse en esta obra a revitalizarlo, consiguiendo que un tío que lleva un puto bumerán en la frente (sí, el nombre no da pie a mucha confusión) sea relevante en el universo Marvel actual.

Las penas con pan son menos.

Bueno, lo que intentaba deciros es que, ante todo, Fred Myers es un cabrón. Uno de esos cabrones que son plenamente conscientes de lo malos que son, y que además se enorgullece de ello. Es un mentiroso compulsivo que no dudará en vender hasta a su abuela si eso le permite salvar su culo. Y, siendo el protagonista – y narrador – de esta historia, al primero al que va a tomar el pelo siempre que pueda y a dejar en la estacada es a ti como lector. Nick Spencer construye una comedia de enredo alrededor de Bumerán y los pocos escrúpulos que tiene, y la va desenmarañando a medida que avanzan los números, desvelándonos cómo Myers siempre se guarda un as en la manga. Siempre hay un giro más, una traición, un motivo secreto que contradice el plan que ha preparado hace solo unas páginas y que deja vendidos a todos sus aliados. Es el equivalente a que Hickman hiciese una comedia. Y, al final, cuando deshilachas toda la trama de enredos y por fin entiendes lo qué ha estado pasando y por qué, en un último número que es una verdadera genialidad, sólo te queda quitarte el sombrero, partirte el culo y aplaudir.

Esta obra es una clara reivindicación de Bumerán como personaje, lo que la convierte en una reivindicación de la mediocridad. Algo así como: ¿qué fue de los pringados más pringados del universo Marvel después de que Spider-Man les patease la cara y les dejase colgando de una farola? Y es precisamente este amor por la Marvel más callejera y por los enemigos de poca monta, lo que nos dio falsas esperanzas cuando se anunció que este tío, ¿vale? iba a ser el encargado de llevar la cabecera más importante del trepamuros, aunque ya sabemos cómo salió eso (y si no lo sabéis, la verdad es que no queréis saberlo). Es mejor que os quedéis con el buen sabor de boca que os dejará esta historia y que no os arruine la experiencia.

Making enemies is good.

Remarcar que la lección que encierra Los Enemigos Superiores de Spider-Man es que cuanto menos salga Spider-Man en un cómic, mejor cómic de Spider-Man será.

¡Nos vemos en la Zona!

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