Los Defensores: TENGO ALGO QUE DECIR

Antes de su estreno las secciones de cómic y cine de la Zona se unían para dejarnos las primeras impresiones de Los Defensores de Netflix, y Jorge V y Alberto Fassbender las recogieron en esta reseña conjunta. Ahora que ya todos hemos podido ver la conclusión de estos ocho capítulos no vamos a quedarnos ahí…

¡Los redactores de la Zona tienen algo que decir!

DEFIENDE COMO PUEDAS
Por Jorge V

Ya hemos podido ver todos Los Defensores. La gran unión de los personajes de Netflix ha sido lanzada por fin, pero ¿de verdad ha sido todo lo que prometía? ¿Ha conseguido que nos guste por fin Iron Fist?

No voy a andarme con rodeos: el estilo en este tipo de series ya empieza a oler a podrido. Esto no quiere decir que los Defensores sea mala, al contrario, es muy entretenida y tiene momentos buenos, pero ya no sorprende en nada y el piloto automático por parte de los guionistas se hace cada vez más evidente. Netflix ha transformado su modelo, que comenzó con Daredevil, en algo más “para todo el mundo”, que no arriesga en lo más mínimo y donde cada vez hay más fanservice. Es una pena, ya que sus comienzos resultaron muy prometedores y todos alucinamos con ese plano secuencia del pasillo donde el bueno de Matt repartía estopa (y con el resto de su temporada).

¿Qué nos aporta esta vez? Más bien poca cosa. Los villanos vuelven de nuevo a ser muy planos y poco trabajados, la trama convierte cada giro en una nueva excusa para dirigir a los personajes a otro punto, las peleas siguen siendo aceptables sin más… Ha ocurrido lo mismo que con Marvel en el cine: cada vez se nota más el poco esfuerzo para que un producto del universo se aleje del resto. Todo cortado por el mismo patrón.

Aun así, no todo es malo. La Mano parece que ya no va a volver a aparecer (espero). Nos han vendido tanto tiempo la moto de que son temibles y que su organización abarca un nivel global que es de vergüenza ajena que así sea su final, pero bueno, al menos es su final, que ya es algo. Las relaciones entre personajes sí han resultado ser creíbles y sus conversaciones nos han dado los mejores momentos de la serie. Tarda en arrancar para lo corta que pero, de esta manera, nos ha dado una presentación entre ellos que no resulta tan artificial como algunos pensábamos que iba a ser.

Al final Los Defensores está bien pero porque también venimos de Luke Cage y la desastrosa Iron Fist. Casi parece que hay que dar hasta gracias. Eso sí, lo que no voy a perdonar a esta serie es que le hayan dado a Sigourney Weaver un personaje tan olvidable (y que ella haya aceptado a interpretarlo).

LA INCREÍBLE Y SUPERPODEROSA TORTILLA DE VALIUM
Por Javier Marquina

Aburrirse con los superhéroes. Creo que no existe nada peor. Sentir que un género diseñado y pensado para el entretenimiento puro y duro te noquea como el gancho de izquierdas de un campeón de los pesos pesados es la sensación más triste que existe. Es como comerte una tarta de cumpleaños rancia, ir al estreno de Dragon Ball Evolution o pagar 300€ por una botella de Vega Sicilia que se ha convertido en vinagre.

Pues sí. Los Defensores son aburridos. No solo aburridos. Son ABURRIDOS. Un tostón. Un peñazo. Un muermo. Más efectivos que el diazepam, el lorazepam y todos los fármacos acabados en –pam del mundo. Soporíferos como un discurso político. Un ladrillo que resulta más chocante, si cabe, porque proviene de una estirpe de héroes e historias concebidos para lo trepidante, para sacrificar la razón y el sentido común en aras de un no parar de experiencias flipantes y adrenalina desatada.

De los ocho episodios que dura esta serie, solo he conseguido no quedarme dormido en tres. Y hasta en esos he tenido que hacer esfuerzos titánicos para no cerrar los ojos un segundo y dejar descansar a mi cerebro de tanta conversación de mierda que no lleva a ningún sitio. Lastrados por un argumento que no daba para más de dos capítulos, cada entrega de esta plúmbea serie de superhéroes urbanos es una sucesión de charlas lastimosas que te dejan frito, una maniobra perfecta para que te pierdas los 5 minutos de peleas reglamentarias que suceden siempre al final. Los guionistas son unos cabrones sin alma. Teniendo en cuenta de que el argumento avanza a ritmo de caracol ciego de Propofol, lo único que nos queda es un poco de la célebre acción marvelita, de esas hostias como panes de hogaza que han hecho famosos a los héroes de la casa de Spiderman. Pues ni eso. Minutos sin fin de nada, y cuando ya estás más blando que el cojín de tu sofá y roncando como un tren de mercancías, te sueltan cuatro bailes con kung-fu en los que Puño de Hierro, Inmortal Arma Viviente de K´un-Lun, siempre es un pringado mal teñido y patético.

Por si fuera poco, la serie tiene un olor a cutre nada digno. No es una de esas producciones que tratan de ser casposas con conocimiento de causa, autoconscientes de sus propias limitaciones. Aquí todo tiende a una seriedad ridícula que choca de frente con unos medios de serie Z que causan vergüenza ajena. Del cartón piedra barato a las prótesis de látex compradas en un todo a cien (ese brazo de Stick que es más largo sin mano que con mano es, sencillamente, bochornoso), Netflix pone otro clavo en un ataúd en el que enterraremos nuestra inocencia, esa que nos llevó al cine maravillados a ver nuestra primera película de superhéroes.

Netflix, yo te maldigo.

CUMPLIDORA REUNIÓN
Por Alberto Fassbender

Como ya comentamos en las primeras impresiones de este primer crossover, los cuatro primeros episodios de The Defenders fueron una prueba de que Netflix/Marvel se había puesto las pilas respecto a sus dos anteriores series entregándonos un producto, al menos, decente y satisfactorio. Pues bien, tras haber visto la temporada entera de estos Vengadores de barrio mi opinión es más o menos la misma: han cumplido con lo esperado, pero poco más allá de eso.

The Defenders es una serie que se beneficia del dinamismo de estos cuatros personajes: sus diálogos e interacciones son lo que mantiene a flote una temporada demasiado corta para lo que nos tiene acostumbrados Netflix/Marvel. Es decir, aunque está todo bien distribuido no hubiese hecho daño tener, al menos, diez episodios (N.de Ed: Javier Marquina convulsionaría, pero está dormido) pero tampoco es necesariamente algo negativo que decir sobre la serie. Lo que sí lo es, es tristemente Alexandra, la villana interpretada por Mamá Weaver. Este probablemente sea el aspecto más decepcionante de la serie, ya que mientras me convence cómo Elektra pasa de ser la matona a una imponente villana, el personaje de Weaver acaba por quedarse en tierra de nadie. Y me fastidia, ya que no tiene mucho sentido contratar a alguien como ella para un rol con tan poca chicha. Hablando de villanos, de verdad que ya cansa que en todas las temporadas todo gire en torno a La Mano, es decir, entiendo su importancia en este Universo, pero es un poco cansino ya que cualquier amenaza se les atribuya a ellos.

En cuanto a los personajes, lo cierto es que Danny mejora notablemente en la dinámica de su equipo y aunque sea triste decir esto: te lo crees más aquí que en su propia serie. Su tándem con Luke es sencillamente genial y ambos tienen mucho carisma (más que en sus propias series). Respecto a Matt y Jess, al igual que sus series, siguen siendo los mejores. Tienen las tramas más interesantes y mucho bagaje como personajes. Técnicamente, en las escenas de acción la serie ofrece algunas buenas set-pieces pero nada realmente memorable (salvo el encuentro de los tres al final del tercer capítulo) afirmando cada vez más que los picos de acción de calidad se quedaron en la segunda temporada de Daredevil

Resumiendo, The Defenders ha sido una serie efectiva y muy entretenida gracias a la poderosa química y dinámica de los cuatro héroes. Un crossover que sin algo realmente memorable, simplemente da lo que promete. Siguiente parada: el temible Señor Castle.

DEFENDEDNOS DE ESTA DESIDIA
Por Xades

Al fin ha llegado el culmen de la primera fase del universo Netflix de Marvel. Y al igual que hizo la rama cinematográfica del MCU han puesto toda la carne en el asador juntando a todos sus héroes en el enfrentamiento final contra La Mano. ¿El resultado? Pues… con luces y sombras, pero para nuestra desgracia con más sombras que luces. Pero vayamos poco a poco.

Como he dicho antes The Defenders (no entiendo por qué no han traducido el nombre a Defensores) es el culmen de la primera fase de Netflix y por desgracia se parece más al nivel visto en la segunda temporada de Daredevil, la segunda mitad de Luke Cage e Iron Fist. Es decir, nos encontramos con una serie lenta que va avanzando a trompicones, lo cual es increíble pues, al tener sólo ocho capítulos, todo parecía indicar que tendríamos algo con mejor ritmo. Esto se ve, sobre todo, en los villanos, que gastan demasiado tiempo de metraje en explicarnos el funcionamiento interno de La Mano, algo que habría sido mejor explicar en alguna de las otras series en las que el grupo de ninjas fueron los villanos. Y para chafar aún más esto vemos cómo desaprovechan por completo a Sigourney Weaver como líder de La Mano.

Sin ningún tipo de duda lo mejor de la serie son las interacciones entre los personajes, quitando del personaje de Matt, el cual se vuelve una versión idiotizada por momentos de sí mismo, el resto se mueven como pez en el agua en estos momentos, llegando incluso a ver cómo el personaje de Iron Fist se ve mejorado respecto a su serie. Por otro lado los secundarios de cada serie tienen sus momentos, sobre todo al principio, que están llevados de manera acertada por el guión, pero conforme avanza la serie esta calidad va desapareciendo llegando a quitar ritmo a la serie.

Por último me gustaría hacer mención a las escenas de acción, que pese a ser, demasiado, escasas están relativamente bien hechas, y más si las comparamos con lo visto en la serie de Iron Fist.

En definitiva, Los Defensores (me niego a llamarla The Defenders) ha sido una pequeña decepción, es cierto que tiene cosas buenas, pero palidecen frente a lo malo y sobre todo queda eclipsada si la comparamos con su hermana mayor Los Vengadores.

Y hasta aquí nuestras conclusiones y decepciones varias con la serie que parecía que iba a levantar este universo Netflix/Marvel pero que contiene más puntos flacos que fuertes. Y vosotros qué, zhéroes, ¿atacáis o defendéis a Los Defensores?

¡Nos vemos en la Zona! 

 

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