LOS CUATRO DE BAKER STREET, de J. B. Djian, Olivier Legrand y David Etien

Tst, Tst, hablemos en voz baja

para que no nos escuche nadie,

que estoy de incógnito y no me pueden descubrir.

LOS CUATRO DE BAKER STREET
de J. B. Djian, Olivier Legrand y David Etien

 


Título original
:

Les Quatre de Baker Street: vol. 1-6

Sello: Éditions Vents d’Ouest – Glenat BD
Guionistas: J. B. Djian y Olivier Legrand
Artista: David Etien
Colorista: David Etien
Publicación original: Ene. 2009 – Sep. 2016

Publicación España: Jun. 2015 – Dic. 2016 (Yermo)
Valoración: De esto mejor ver la película /10

 

Reconozco a mis policías auxiliares, los irregulares de Baker Street, con esta cita del relato de Sir Arthur Conan Doyle, El signo de los Cuatro de su gran detective Sherlock Holmes, empieza la obra de Djian, Legrand y Etien, quienes tomarán el compromiso de adaptar una de las grandes obras de la literatura inglesa del siglo diecinueve y, además, bajo un punto de vista muy diferente hasta el momento, pues nos hablarán durante seis tomos, nada más y nada menos, de las aventuras y desventuras de los chiquillos contratados por el detective más conocido de todo Londres.

Así pues, en este caso me he encontrado con una serie de relatos al más puro estilo Doyle. Eso sí, siguiendo a unos niños muy diferentes entre sí y a los que les he acabado cogiendo un cariño sobrehumano, pues a los largo de seis tomos he podido conocer sus historias. Ha sido más que un placer verlos actuar en cada una de las misiones, discutir entre ellos y hasta ayudarse en los momentos de dificultad, todo esto siguiendo la trama de cada uno de los casos en los que trabajaban para el gran Sherlock Holmes, siendo esta la trama principal de la obra.

Uno de los pajaritos de Sherlock en plena acción.

Es así como he podido conocer a Billy Fletcher, un pequeño granuja avispado y letrado, el más inteligente de los tres y adorador del gran detective, hasta el punto de tomarlo como ejemplo a seguir; a la querida Charlie o Charlotte, una adorable niña que viste con pantalones y al más puro estilo garçon en la ciudad londinense del diecinueve, junto a su gato Watson, que más de una vez la ha sacado de algún que otro apuro; y, por último pero no menos importante, Black Tom de Kinskburn, experto ladronzuelo irlandés con un tremendo carácter y contrapunto del joven Fletcher, haciendo que, de vez en cuando, ponga pies en polvorosa y vuelva a la realidad. Todo esto con el telón de fondo del Dr. Watson y Sherlock Holmes, personajes ya conocidos mundialmente.

En cambio esta obra, al menos para mí tiene un gran pero, y es que, si bien los personajes están muy bien conseguidos y encuadrados en su época, tanto los principales como los secundarios, el guion, en un momento dado, se hace repetitivo, ya que las historias tienen siempre el mismo tipo de estructura. Esto puede deberse al hecho de que Djian y Legrand buscan hacer una adaptación de los relatos de Sherlock Holmes de Doyle, pero con la genialidad de este nuevo enfoque, dando a conocer tanto a estos irregulares tan utilizados por el gran detective, como la idea revolucionaria de incluir el qué pasó durante el Gran Hiato de la muerte de Holmes. Ahora bien, si tenemos en cuenta que los relatos de la obra principal siempre tienen este tipo de estructura, no caen en la repetición, puesto que el autor se encarga de ello, bien con descripciones, bien con el contrapunto Watson-Holmes tan famoso en nuestros días; agudeza con la que no cuenta esta bande dessinée.

Correr es saludable. Huir todavía más.

Eso sí, en cuanto abrimos las primera páginas de estas ediciones en cartoné nos quedamos con la boca abierta, ya que David Etien tiene una gran mano tanto para el dibujo como para el color, y no solo para los personajes, sino también para los fondos, siendo capaz de aunar las texturas y los detalles con gran maestría. Y su arte no se queda aquí, sino que también es capaz de caracterizar los personajes a lo largo de seis tomos sin que cambie el trazo o la expresión.

Si tengo que explicar mi valoración, el ser negativa es por la estructura circular tan repetitiva de las historias, y esa falta de originalidad al emplear la misma que el maestro Doyle, ya que si bien la adaptación está muy bien conseguida, le falta un poco del frescor del siglo veintiuno para darle un toque más actual y evitar este tipo de error, que si bien a muchos les puede parecer leve, a mí, fanática de las obras de detectives, me parece una penalización extremadamente grave, más tratándose de la adaptación de una de las obras más grandes de la literatura inglesa, pues en nuestra época hay muchísimas y lo que podría haber sido una genialidad se queda en una más de ellas.

Elemental, mi querido gato…

Si os soy sincera, me voy a acabar leyendo el séptimo tomo,

pero porque soy una loca de las historias de detectives,

eso sí, no es que no recomiende la obra,

pero si sacaran una serie de estos chiquillos,

sería incluso mejor, porque son más que geniales.

¡Nos vemos en la Zona!

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