#LobeZZnoWeek: LOBEZNA, Vol.1: “Cuatro hermanas”, de Tom Taylor y David López

Aprovechando que la película de LOGAN se estrena esta semana, en la casa de Zona Zhero hemos decidido hacer una semana especial temática sobre el héroe canadiense más gruñón y su legado.

Si empiezo diciendo que Lobezno murió pero sigue vivo no voy a asustar a nadie. Más que nada porque morir en un cómic es lo más parecido a un circo con payasos, es decir, un motivo de risa. Multitud de personajes se han ido al otro barrio y han vuelto y todo eso sin necesidad de las bolas de dragón. La misma editorial lo anunció a bombo y platillo como otro gran evento y en ese momento ya empezaron las apuestas para adivinar cuando le traerían de vuelta.

Todo comenzó cuando el mutante perdió su factor curativo dando lugar a la miniserie La Muerte de Lobezno. Posteriormente Secret Wars se encargó de traer una versión del canadiense, en este caso del Viejo Logan pero ¿y el Lobezno x-man o el vengador? Mientras que la versión apocalíptica y desgastada iba por sus propios derroteros existenciales, el mutante que todos conocemos había dejado un hueco enorme y un legado merecedor de seguir vivo y solo una persona que sabía tanto de sufrimiento como él podía con tal peso. Adiós a Lobezno y bienvenida Laura Kinney o mejor dicho…

LOBEZNA
de Tom Taylor y David López

 

Título Original:
All-New Wolverine, vol. 1: “The Four Sisters” TPB
Sello: Marvel Comics

Guionista: Tom Taylor
Dibujante: David López
Entintador: David Navarrot

Colorista: Nathan Fairbairn
Contenido: All-New Wolverine #1-6 (Ene. – May. 2016)
Publicación USA: Mayo 2016
Public. España: Junio 2016 (Panini)
Valoración: Lobezno, Lobezna, Wolverine, Wolverina, ¡qué más da!/10

 

Creada como un arma para ser controlada al antojo de científicos y corporaciones sin escrúpulos, Laura nunca lo ha tenido fácil. Manipulada hasta la saciedad y cansada de todo y de todos ha deambulado por la editorial sin llegar a tener una posición sólida que, con sus habilidades y su pasado, podría haber dado mucho más. Siempre esclava de lo que le metieron en la cabeza, empezó a gozar de cierto equilibrio emocional cuando entró a formar parte de la Nueva Patrulla-X donde congenió especialmente con Ángel. Seguía siendo ese animal con sed de sangre e incontrolable casi siempre, pero con una conciencia más humana. Nunca dejó de ser Laura pero estaba dejando de ser X-23.

Pero el manto de Lobezno conlleva demasiada mierda y la mutante ya llevaba la suya propia a sus espaldas y de todo eso se aprovecha Tom Taylor para crear la típica historia made in Logan, pero adecuada en todos los aspectos al estatus personal de X-23. No vamos a descubrir ningún guión sublime ni algo que no se haya contado ya. Lobezno ha vivido mucho y si hay un tema muy recurrente en todas esas historias es la de volver a su pasado y despedazarlo hasta que no quede ni una gota de sangre. Sufrimiento, ira y dolor llevados al extremo y extrapolar todo eso a Laura era un paso tan natural como lógico y ahí el guionista lo hace muy bien. Nadie como ella sabe lo que ha sufrido el miembro de la Patrulla-X y eso se nota.

Y ese amarillo y azul ayudará, Laura.

La historia goza de una velocidad vertiginosa. Todo va sucediendo muy rápido y sin apenas pausas para que el lector tenga tiempo de procesar lo que va ocurriendo. El momento entre Laura y una de las hermanas en el piso de la primera es de los pocos momentos donde nos da un respiro, un instante con toque personal fuera de toda la acción que hay hasta el final. Todo fluye con total naturalidad y los personajes deambulan sin estorbarse uniendo las piezas en una historia muy sencilla pero con mucha miga, sin duda la mejor baza para lectores dubitativos antes esta nueva etapa.

Mientras que todo lo que va sucediendo es un homenaje continuo al desaparecido héroe, es imposible no ver la lucha interna de la mutante por distanciarse de todo eso. Del deseo de aprender a ser ella misma. Algo que a simple vista debería de ser fácil, pero que no lo es. La nueva Lobezna es “la mejor en lo que hace”, pero no tiene por qué acabar siendo un “pero lo que hago no es muy agradable”. Su sufrimiento se convierte en inspiración, elevando al personaje al estado más puro posible, al punto de partida necesario para enterrar definitivamente su pasado. O no, quién sabe. El pasado es algo que tarde o temprano siempre nos acaba alcanzando.

Lecciones de papá Logan.

El guionista australiano puede pecar de tirar por lo seguro. De no querer arriesgar, involucrando a nuestra protagonista absoluta en el conocido recorrido del héroe: lo que ahora es, lo que fue y lo que quiere ser. Un arduo camino recorrido por Lobezno en multitud de historias a lo largo de sus poco más de 42 años de existencia. Laura es Logan en todo momento y no precisamente por las conocidas garras o porque haya decidido llevar su uniforme azul y amarillo. Va mucho más allá. Taylor sabe exprimir la ira y la desesperación ante los obstáculos emocionales a los que se ve obligada a hacer frente. La presiona hasta el abismo y, a su vez, introduce elementos nuevos que modernicen de cierta manera una historia de furia constante hacia una paz interior tan necesitada.

Una maravilla. Ese es el adjetivo que más se repite en mi cabeza al ver los dibujos del español David López, ya que soy muy fan de trazos muy marcados y claros. Me agilizan la lectura y me ayudan a analizar peleas, posiciones y movimientos en cada viñeta. López transmite de manera notable la elasticidad de Laura, sus movimientos durante la acción donde incluso su forma de luchar cuerpo a cuerpo gana más protagonismo que sus garras. La ayuda, tanto al dibujo como en la tinta en diferentes tramos de la historia, es de David Navarrot, autor que se estrena en este mismo arco en el cómic americano, que mimetiza a la perfección el estilo de López haciendo imposible diferenciarlos. Empaque artístico que mejora, y con creces, toda la obra. Los colores de Nathan Fairbairn solo hacen aumentar esa calidad y es que, cuando una obra está al mismo nivel, no hay peros que valgan.

Las chicas son guerreras.

Un buen punto de partida para Lobezno como personaje e icono superheroico y como justo legado del desaparecido Logan, mutante, x-man y vengador. X-23 tiene la serie que merece y la posición que necesitaba en el universo Marvel. Larga vida a Lobezna. Si queréis leer el resto de artículos de esta semana especial, pinchad en #LobeZZnoWeek o escribid el hashtag en nuestro buscador.

¡Nos vemos en la Zona!

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