#LobeZZnoWeek: ARMA-X, de Barry Windsor-Smith

Aprovechando que la película de LOGAN se estrena esta semana, en la casa de Zona Zhero hemos decidido hacer una semana especial temática sobre el héroe canadiense más gruñón y su legado.

Todos tenemos un origen, pero el mutante canadiense tiene más de uno. Sin embargo, aquel que sirvió como punto de inflexión y supuso un cambio en su vida fue el momento en el que su esqueleto fue recubierto de adamantium y se usó como un arma viviente. Bienvenidos a la época más oscura y dolorosa de Lobezno. Bienvenidos a…

ARMA-X
de Barry Winsdor-Smith



Título original
:
Wolverine: Weapon X TPB

EditorialMarvel Comics
Guionista: Barry Windsor-Smith

Artista: Barry Windsor-Smith
Contenido: Marvel Comics Presents #72-84 (Mar. – Sep. 1991)
Publicación USA: Marzo 2009
Public. España: Febrero 2017 (Panini)
ValoraciónAdamantium del bueno/10

 


Un experimento militar secreto tiene como objetivo crear al soldado perfecto, tanto por sus habilidades en combate como por su ciega obediencia. Una máquina de matar que no se acobarde ante nada, un ser despiadado que sea capaz de llevar a cabo cualquier misión sin detenerse a pensar lo que está haciendo. El nombre del proyecto es Arma-X y el sujeto en cuestión se llama Logan

Aunque ahora pueda parecer imposible hubo una época en la que apenas se sabía algo del mutante de las garras pese a que este ya gozaba de una tremenda popularidad. Una época en la que parte de su encanto era que, aun conociéndose detalles de su pasado, no se acababa de profundizar demasiado en los mismos, alimentando ese aura de misterio que tan bien le sentaba al enano canadiense. Una época en la que, después de más de 15 años formando parte de la Patrulla-X y con una cabecera propia que llevaba tres años publicándose, seguían existiendo muchos enigmas sobre su figura. Uno de los más representativos se narraría en estos números de Marvel Comics Presents donde asistiremos al paso de Logan por el llamado Proyecto Arma-X, del que entró siendo Logan y salió, con unos cuantos kilos de adamantium de más, siendo Lobezno.

Advertencia: Este cómic no respeta la convención de Ginebra.

Arma-X se gestó como una historia compuesta por doce episodios cortos de ocho páginas cada uno, donde se relata cómo Logan, por aquel entonces un don nadie aficionado a las peleas que malvivía en un hotelucho de tres al cuarto, era secuestrado por unos misteriosos sujetos que lo mantenían encerrado en un laboratorio. Ahí es sometido a todo tipo de pruebas y experimentos a cada cual más salvaje e inhumano, entre los que destaca el proceso de  inyectarle grandes dosis de adamantium, ya sabéis, el metal más poderoso que existe, que hará que sus huesos sean indestructibles y convertirá sus garras en las armas más letales que nunca ha conocido el hombre.

Por si fuera poco, también hubo tiempo para trastear con su mente (que ya venía un poco alterada per se) para que obedeciera ciegamente a las órdenes que se le daban. Empieza así una epopeya entre el hombre y la máquina, la lucha del protagonista por no ser una herramienta, un mero  instrumento en manos de otros, por librarse del yugo de sus creadores, como un moderno Frankenstein con garras.

Hay que ver cómo eran los jacuzzis en los 90.

A esta lucha hay que sumarle el conflicto personal de Logan, que prácticamente viene de serie con el personaje, entre el hombre y el animal, pues un Lobezno salvaje es mucho peor de lo que nadie podía imaginar y aquí lo veremos más desatado que nunca para sorpresa (y sufrimiento) de sus captores.

Hablar de Arma-X es hablar de Barry Windsor-Smith, autor británico que afrontaba aquí su primera obra como autor completo, pero completo del todo porque se encargó del guión, dibujo, tinta, color y rotulación, demostrando una plena implicación en la que sigue siendo su obra más recordada (tampoco es que haya sido un autor muy prolífico que digamos). Si bien la historia es bastante sencilla, sin llegar a profundizar en ningún elemento más allá de lo ya explicado aquí, ya que en ningún momento, por ejemplo, se menciona quien está realmente detrás del proyecto Arma-X, ni de dónde viene Logan o a dónde va cuando acaba la obra y lo mismo podríamos decir del resto del elenco protagonista.

No tiene buena cara Logan en estos cómics, no.

Sin duda lo mejor del cómic es el apartado gráfico, con un dibujo sublime acompañado de una excelente paleta de colores y una rotulación que funciona como una pieza más en el engranaje de la narrativa de la historia. La ambientación de la obra es poderosamente asfixiante ya que la mayor parte de la historia transcurre en un mismo espacio cerrado, con escenas que nos recuerdan a Alien o La Cosa, con los científicos atrapados en sus instalaciones intentando escapar de un Lobezno enloquecido que va dejando un rastro de cadáveres a su paso.

Para remarcar esta sensación de angustia, Smith no duda en recargar hasta el barroquismo sus viñetas (y al mismo Lobezno) con todo tipo de cables, tubos, sensores, agujas, petacas y demás elementos que ya forman parte del imaginario del personaje, sin olvidar ese casco con visor que aparece a mitad de la obra, que acaban por convertirlo en algo más cercano a un ser artificial que a una persona, un homo sapiens en este caso.

La apariencia de Logan en  este cómic es otra de sus señas de identidad. Lo veremos casi siempre desnudo, con un cuerpo algo más estilizado de lo que nos tenían acostumbrados en su serie y muy, muy peludo. Su peinado era extravagante a más no poder, con una melena muy tupida y desbrozada que junto a  las patillas, bastante densas también, le acaban de dar un look salvaje, acentuado por el tono azul del pelo. Temas estéticos aparte, la apariencia de Lobezno se ve influenciada por todas las vejaciones a las que se ve sometido, presentándonos a un personaje de mirada triste, descorazonadora, ausente, una mirada que es el reflejo de un títere sin voluntad que solo reacciona ante estímulos inducidos en los que aprovecha para dar rienda suelta a una violencia desmedida. Una violencia que el autor retrata con una frialdad casi aséptica pero sin disimular ningún detalle, en un festival de cortes, amputaciones, desgarros y mucha sangre.

Cuando estás en mitad de una movida y se te va de las manos.

Lejos de ser una obra redonda, se nota que Smith no es guionista y peca de abusar de los textos de apoyo, amén de haber alguna que otra escena alargada más de la cuenta e incluso alguna fuera de lugar, Arma-X es ante todo un ejercicio de estilo. Con la libertad que disfrutaba como autor completo y con la comodidad que daba el formato de historias cortas de ocho páginas, Smith dio rienda suelta a todo su talento (que es mucho) para regalarnos un trabajo lleno de matices tan interesantes como innovadores, completando el que sería el mejor trabajo de su carrera y que aun brilla con luz propia más de 25 años después.

Hay muchas historias de todo tipo de Lobezno, unas cuantas son muy  buenas, pero hay pocas tan significativas y representativas del personaje como ésta. Si le añadimos un acabado artístico de primera línea estamos ante uno de los pilares de la figura de este personaje. Un clásico. Si queréis leer el resto de artículos de esta semana especial, pinchad en #LobeZZnoWeek o escribid el hastag en nuestro buscador.

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

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2 Respuestas

  1. Save dice:

    “demostrando una plena implicación en la que sigue siendo su obra más recordada”

    ¿Conan? Quiero decir, en Arma X tenemos un Barry Smith más hecho (veinte años dan para mara un gran crecimiento), pero diría que el impacto de su cimmerio fue mayor.

    ¿Que tal el color de la edición de Panini?

  2. Cuando pienso en Conan me viene a la mente John Buscema, cuando pienso en BWS me viene Arma-X, quizás por eso lo asocio más a este trabajo. También porque Arma-X es 100% suyo.

    El color en la edición de Panini tiene ese brillo tan característico de los trabajos digitalizados de ahora. Pero la verdad es que le da un toque psicodélico que le pega muy bien a la obra.

    Gracias por comentar!!

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