LIGA DE LA JUSTICIA: RENACIMIENTO, Vol. 1, de Bryan Hitch y Tony S. Daniel


Título original
:

Justice League, Vol. 1: “The Extinction Machine” TPB
Sello: DC Comics
Guionistas: Bryan Hitch
Artistas: Bryan Hitch, Tony S. Daniel y Jesús Merino
Entintadores
: Daniel Henriques, Sandu Florea, Scott Hanna, et al.

Colorista: Alex Sinclair y Tomeu Morey
Contenido: Justice League: Rebirth #1 (Sep. 2016),
Justice League#1-5 (Sep.–Nov. 2016)
Publicación USA: Enero 2017

Public. España: Dic. 2016 –Mar. 2017 (ECC Ediciones)
Valoración: 3/10

JUSTICE LEAGUE: REBIRTH, Vol. 1
de Bryan Hitch y Tony S. Daniel

¡Corre, Flash! ¡Huye de este cómic!

Si en mi reseña de Superman decía que el personaje no necesitaba de presentación, el caso de la Liga de la Justicia es exactamente el mismo. Pura historia del cómic en general y de los superhéroes en particular. Gracias, tanto ella como su antecesora en la Edad de Oro, la ya mítica Sociedad de la Justicia, sirvieron de inspiración para series como Los Vengadores o The Authority. Creada en el ya lejano 1960, en el número #28 de The Brave and The Bold, presentaba una alineación de lujo que, pese a idas y venidas de nuevos integrantes, ha permanecido casi siempre inalterable, siendo éstos: Superman, Wonder Woman, Batman, Aquaman, Flash, Linterna Verde y Detective Marciano.

Pero si por algo ha destacado siempre La Liga de la Justicia es que por sus páginas han pasado autores, no sólo de alto nivel, sino grandes figuras como Grant Morrison, Alan Moore o Keith Giffen, quienes han producido sagas o argumentos de tal calibre que han pasado a ser leyendas dentro del propio mundo del cómic, como es el caso de Crisis en Tierras Infinitas del no menos mítico Marv Wolfman.

Con un pasado de este calibre hubiera sido de esperar que DC mantuviera siempre este nivel, pero la realidad nos ha llevado por unos derroteros algo distintos. Con el reinicio producido por los New 52 y con el hijo predilecto de la casa, Geoff Johns, a la cabeza, debería haber resultado una gran serie, pero no llegó a ser el caso. Y no es que fuera mala, pero sí es cierto que no aportaba nada nuevo a lo ya visto. Hubo buenas sagas pero se iban alternando con otras más anodinas produciendo así una serie de altibajos que dejaron la serie en una tierra de nadie. Acabó siendo algo que, aunque no doliera leer, sí que palidecía en comparación con otras series del guionista. Por otro lado, ya en 2015 y a raíz de Convergencia, se le concedió al mítico dibujante Bryan Hitch la creación de una nueva serie de la Liga… que no estuvo a la altura, no ya del glorioso pasado de la serie, si no de la propia serie de Johns, así que imaginaos el nivel de la misma.

Pero entonces llegó Rebirth con una promesa preciosa de otorgar libertad a los equipos creativos. Y en parte es cierto. Si nos fijamos en las series de Wonder Woman o Superman que están siguiendo un rumbo más que interesante, este renacimiento debería seguir esa estela y algo tan importante como la Liga de la Justicia debería tener un lavado de cara importante… pero por lo visto DC no ha pensado lo mismo y ha vuelto a ofrecerle el guión a Hitch, dando como resultado una serie que no sólo es que sea mala, sino que además cuesta leer y cala tan poco en el lector que se olvida rápidamente. Pero vayamos por partes.

Mirad lo que pasa si leéis este tebeo.

Este primer volumen está formado por el número Rebirth y la primera saga de la serie, siendo este Renacimiento un número que podría tildarse de mero trámite para presentarnos al grupo (heredero del grupo de Johns, pues está formado por sus mismos integrantes y Baz, el Linterna Verde que creó en su última etapa a la cabeza de la serie). Esto no es inherentemente malo, pues es un número autoconclusivo para presentar la dinámica que llevará la serie. El problema radica en que si lo que se está intentando es presentar una serie de un grupo no se debería presentar, de primeras, un grupo desperdigado por el mundo, cada uno arreglando un desaguisado. No es que esté mal, pero creo que como presentación pierde. Pese a todo cumple, mostrándonos a cada uno de los personajes de manera individual.

Por su parte, y para nuestra desgracia, en la saga principal lo que vamos a encontrar es una historia tan simple y anodina que no es necesario ni mencionar porque en ningún momento llegas a sentir una implicación real, lo que resulta muy triste. No quiero sonar como un marvelita deseoso de reírse y señalar al supuesto enemigo, pues no es así, ya me gustaría a mí deciros que estamos en una serie que rivaliza o supera a cualquier serie de la competencia. Quiero que el mundo del cómic cada vez sea mejor, rebose calidad y sea consciente de los personajes que trata… y este es uno de los máximos problemas que tiene la serie. De verdad no quiero mofarme del trabajo como guionista de Hitch pues debe ser un trabajo más duro y difícil de lo que nos creemos pero, al leer lo que nos ofrece, veo que es un caso parecido a lo que le está pasando a la propia DC en el cine: los “profesionales” implicados parecen no entender, ni siquiera conocer, a los personajes que están tratando. Dejando la épica heroica real en pos de una falsa épica destructiva, se intenta hacer un blockbuster como el que ayudó a crear en los Ultimates, pero a diferencia de esta, que estaba escrita por un guionista más hábil, en uno de sus mejores momentos y con un ritmo muy bien hilado, aquí tenemos una serie que se hace increíblemente pesada de leer, sufriendo de algo que cada vez se ve más en este mundillo. Y es que parece que las series están se están planificando únicamente para luego reeditarse en un tomo, y, en este caso, llega a ser tan sangrante que si en vez de cinco números hubiésemos tenido tres seguramente estaríamos hablando de  algo medianamente decente.

Ni Superman puede soportarlo.

En el apartado artístico encontramos tres equipos distintos, lo cual no es algo que ayude demasiado a la serie, ya que, para acabar de aclararnos que la trama no va a ningún lado, los estilos entre equipos poco o nada tienen que ver entre sí.

El Rebirth en sí cuenta con el propio Hitch a los dibujos, con la ayuda de Daniel Henriques y Scott Hanna a las tintas, mientras que para los colores se ha elegido a Alex Sinclair, dando como resultado un arte mediocre por culpa de los dibujos de Hitch. Es cierto que mantiene su habitual narración ágil pero se olvida de dotar de dinamismo a los personajes, por no hablar de la falta de expresión o la deformidad de los personajes, mientras que el resto de componentes del equipo trata de darle algo de forma. Sobre todo destacar el trabajo de Alex Sinclair que permite que podamos ver algunos de los bocetos a medio hacer del dibujante.

Contemplad el éxodo tras la publicación de JL: Rebirth.

Ya entrando en el grueso de la serie principal tenemos a dos equipos distintos, el primero con Tony S. Daniels dibujando, Sandu Flores entintando y Tomeu Morey coloreando. Esta es la formación del equipo principal de la serie que, a priori, parece que está a la altura porque el dibujo de Daniels entra muy bien por los ojos, llegando a ser espectacular en alguna página doble, pero que, una vez te pones a leer, notas lo farragosa y hasta confusa que se hace su narración, impidiendo seguir con claridad la serie. Al menos el resto del equipo funciona medio bien: Flores en la tinta no molesta, no es que destaque pero tampoco llama la atención para mal, mientras que Morey destaca sobre el resto dando casi la sensación de que es el único que se toma en serio el trabajo en la serie.

Y para acabar, el equipo encargado del cuarto número está formado por Jesús Merino a los lápices con la ayuda de Andy Owens como entintador y, de nuevo, Morey a los colores Este  trío es el mejor dentro del aparatado artístico, pues aunque tampoco van a pasar a la historia y tienen un estilo mucho menos espectacular que el de Daniels, sí que ofrecen una narración mucho más correcta que permite una lectura sencilla, además los colores de Morey vuelven a destacar por encima de todo.

Ni el comandante Shepard podrá salvarnos.

Para finalizar me gustaría decir algunas palabras que hicieran ver que el futuro va a ser mejor, pero viendo cómo continua la cosa no seré yo quien lo haga. Así que si os apetece una buena serie grupal del universo DC no os acerquéis a esto y dadle una oportunidad a Trinity, una serie mucho más sencilla y entrañable que sí que entiende a los personajes con los que juega.

¡Nos vemos en la Zona!

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