LIGA DE LA JUSTICIA: JLI, de Keith Giffen, J. M. DeMatteis y Kevin Maguire

 

Título original:
Justice League International, Vol. 1 TPB

Sello: DC Comics
Guionistas: Keith Giffen y J. M. DeMatteis
Artista: Kevin Maguire
Entintadores: Terry Austin y Al Gordon
Colorista: Gene D’Angelo
Contenido:
Justice League vol. 1 #1-6 y Justice League International vol. 1 #7 (May. – Nov. 1987)
Publicación USA: Mayo 2009

Publicación España: Octubre 2017 (ECC Ediciones)
ValoraciónHay que reírse un poco más, que es sano /10

 

Me vais a perdonar, pero no me queda otra que ponerme nostálgico. Hace treinta años era un crío que apenas se enteraba de lo que sucedía a su alrededor y ya coleccionaba cómics, pero obviamente no tenía el (pobre) bagaje comiquero que tengo ahora. Hace treinta años no reconocía a Keith Giffen, J. M. DeMatteis o Kevin Maguire, ni a la mitad de los personajes que aparecían en esas páginas. Es más, hace treinta años ni siquiera entendía la mitad de las referencias y de las bromas que hacían en esta serie. No recuerdo que cené el martes pasado, pero recuerdo perfectamente que hace treinta años me enamoré de este cómic y aquí sigo, fiel a ese amor, tan puro como sólo es el primer amor, porque para mí la Liga de la Justicia siempre será…

LIGA DE LA JUSTICIA INTERNACIONAL
de Keith Giffen, J. M. DeMatteis y Kevin Maguire

Hay que ver lo invasivos que eran los Youtubers hace 30 años.

La historia de esta serie va ligada al devenir de DC después de Crisis en Tierras Infinitas, en aquel megareboot que supuso la puesta a punto tanto para los personajes como para sus colecciones en un claro intento de poner orden y llamar la atención de nuevos lectores. Si bien la Liga de la Justicia siempre había sido el grupo grande de la editorial, no es menos cierto que atravesaba por unos momentos complicados. En su anterior versión contaba entre sus filas con cuatro personajes de medio pelo (o menos) en lo que había sido un intento de diversidad racial que no funcionó. Y es que, amigos, todo lo que hoy nos escandaliza ya había escandalizado antes a nuestros mayores y seguro que volverá a escandalizar en un futuro no muy lejano…

El caso es que un grupo formado por una gitana zíngara que iba descalza, un latino chuleta que iba con gafas de sol, una negra que iba con un totem colgando y, ojo, un americano de pura cepa, pero que iba repleto de injertos cibernéticos y encima liderados por un marciano verde que iba con tirantes, pero sin camiseta, no funcionó (menuda sorpresa, ¿verdad?). Los editores aprovecharon para cerrar la serie en abril de 1987 y empezar una nueva andadura estrenando cabecera y, por ende, un nuevo número uno; un truco para vender más cómics que ya se inventó hace años y que también nos escandaliza ahora, con nuevos autores, nuevos personajes y un enfoque como nunca antes se había visto.

Lo único bueno de la anterior Liga de la Justicia es este dibujo de Byrne.

Así en mayo de 1987 debutaba Justice League (sin apostillo geográfico, aunque eso cambiaría al poco tiempo) y desde las primeras páginas quedaba claro que este no era un cómic más de los que podías encontrar en las estanterías. Planteado como una sitcom de superhéroes, estamos ante una mezcla explosiva de acción y comedia, donde las grandes amenazas se mezclan con momentos de lo más cotidianos, divertidos y absurdos. Pero por encima de todo es un cómic de personajes, ya que veremos a los héroes comportándose de una manera tan original, fresca y divertida que no podíamos sino congeniar con ellos como lo haríamos con nuestro grupo de colegas. Las personalidades de cada uno de ellos seguían siendo reconocibles (pese a que no paraban de hacer chistes. Hola ¿DC/Warner, Marvel/Disney?) y además irían evolucionando con el paso de los meses hasta asentar nuevas relaciones y status quo que llegarían hasta nuestros días. En los números que incluye este tomo quizás no llegue a apreciarse tanto, después de todo son sólo siete números en los que la serie apenas tiene tiempo para presentar el tono humorístico y desarrollar las interacciones entre los miembros del grupo, que tampoco acabarían por ser los definitivos, no hay más que ver la portada del primer número y la última viñeta del séptimo, y la relación entre la Liga y Maxwell Lord, un misterioso personaje que andaba detrás de la formación del grupo, pero que cuyas intenciones eran entonces un enigma para todos.

Por el camino habrá tiempo de detener una célula terrorista, presentar a nuevos villanos que darían mucho, pero que mucho de sí en el futuro, provocar diferentes conflictos internacionales (como buen comic de los 80 aparecen Reagan y Gorbachov), dar de alta a nuevos miembros por méritos propios o por imposición gubernamental y detener a un Señor del Caos mientras no dejan de discutir todo el rato entre ellos. Por si fuera poco, en el quinto episodio hay uno de los momentos más icónicos de la historia del cómic, el célebre enfrentamiento entre Batman y Guy Gardner que además sería la puerta a un nuevo punto de partida para el Linterna Verde.

Batman haciendo un chiste y no pasa nada, que nos volvemos muy tiquismiquis.

Los artífices de semejante éxito fueron tres autores cuya sinergía entre ellos hizo que su enorme talento por separado llegará hasta cuotas impensables, obteniendo el mayor éxito de su carrera. Keith Giffen al guión y J. M. DeMatteis al cargo de los diálogos supieron reinventarse de un modo sorprendente (cuesta creer que DeMatteis escribiera estas líneas el mismo año que enterraba vivo a Spider-Man y hacia que Kraven se suicidara) y, al igual que sucedería con sus personajes, irían desarrollando un estilo propio hasta obtener una dinámica claramente beneficiosa para todos. Como suele decirse en estos casos, los autores se estaban divirtiendo mientras trabajaban y eso acaba por notarse en el resultado final.

Pero el cómic es un medio visual y en ese aspecto estamos ante una obra con un acabado gráfico excepcional de la mano de Kevin Maguire, un artista que ha nacido para dibujar expresiones. En una obra con un marcado tono humorístico, el trabajo de Maguire se adapta como un guante a las situaciones absurdas presentadas por los guionistas, ofreciendo un extenso elenco de recursos gráficos para transmitir emociones. Pero después de todo, éste era un cómic de superhéroes y como tal necesitaba de escenas de acción, en las que también el dibujante cumple de sobra con unas figuras imponentes, de gran tamaño y con una anatomía cuasi perfecta que se mueven por las viñetas con una agilidad fluida y poderosa. Será la combinación de ambos elementos los que ofrecerán los mejores momentos en la parte gráfica cuando el dinamismo y la fuerza de los golpes se refleje en los rostros de los protagonistas. Y como fan del personaje tengo que decir que el Batman que vemos aquí es uno de mis favoritos, luciendo un aspecto siniestro y amenazador gracias al uso del color en la capa y la máscara que contrasta con su papel más parecido al del tutor de una clase de primaria que al del líder de un grupo de héroes.

Bienvenidos al Madison Square Garden. A su derecha, con pantalón verde…

Estamos, pues, ante un cómic fresco, original, divertido y diferente, con un dibujo espectacular que le va como anillo al dedo a unas historias que nos mantendrán pegados a sus páginas con una sonrisa permanente en la cara. Puede que haya decenas, cientos de cómics mejores y posiblemente soy el primero que no piensa en este cuando hacemos nuestros particulares rankings, pero de lo que no hay duda es que hay pocos cómics con los que me haya divertido más (en el sentido literal de la palabra) que con esta joya que ahora cumple treinta años, pero que sigue manteniendo intacto todo su encanto. Este cómic siempre será especial para mí y, como el primer amor, no importarán los años que pasen, siempre lo recordaré con cariño.

Pero eso, amigos, es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

CarlosPlaybook

Como lector de cómics he pasado por todas las etapas de la vida de un lector/coleccionista. A saber, inicio en la infancia por regalo de lote de cómics de un amigo de mi padre, abandono en la adolescencia por invertir el dinero en otras cosas menos saludables pero igual de divertidas, y recuperación en la madurez por nostalgia. Y sí, me encanta HIMYM.

También te podría gustar...

Deja un comentario, zhéroe

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.