LIFE (Vida)

Título original:
Life
Año: 2017
Director: Daniel Espinosa
Guión: Rhett Reese, Paul Wernick
Fotografía: Seamus McGarvey

Reparto: Jake Gyllenhaal, Rebecca Ferguson, Ryan Reynolds, Hiroyuki Sanada, Ariyon Bakare, Olga Dihovichnaya, Alexandre Nguyen.
Valoración: Linda florecilla espacial / Reina Alien

Sinopsis: Seis miembros de la tripulación de la Estación Espacial Internacional que están a punto de lograr uno de los descubrimientos más importantes en la historia humana: la primera evidencia de vida extraterrestre en Marte. A medida que el equipo comienza a investigar y sus métodos tienen consecuencias inesperadas, la forma viviente demostrará ser más inteligente de lo que cualquiera esperaba.

Es imposible afrontar la crítica de Life sin pensar en Alien. Las similitudes con la película de Ridley Scott en cuanto a estructura y argumento superan sus diferencias contextuales. De la Nostromo pasamos a la Estación Espacial Internacional, y de un planeta y futuro lejanos pasamos a orbitar alrededor de la Tierra, en el día de hoy o un futuro muy cercano. El visitante ahora no es un polizón, sino que es el objetivo de la misión, la primera prueba de la existencia de vida extraterrestre. Pero cuando la hermosa criatura, apodada Calvin, resulta tener intenciones hostiles, los acontecimientos se sucederán siguiendo un patrón que arqueará más de una ceja.

Cualquiera que conozca las aventuras de Ripley esperará encontrar en Life nuevas formas de usar sus personajes, su entorno y sobre todo su monstruo para, si no resultar original, que al menos sea  emocionante. Y Life guarda unos cuantos ases en la manga para que podamos decir que sí, lo consigue… aunque con altibajos. Lo primero que destaca es la ingravidez, presente durante todo el metraje y especialmente reluciente en el plano secuencia inicial (que no se diga…). El resultado es especialmente remarcable ya que se realizó mediante un complejo sistema de cables y no con croma, ya que aquí casi todo sucede en el interior de la nave, en decorados reales.

En general, se consigue un look convincente (a pesar de la inexplicable decisión de tener sonido en el espacio), reservando el CGI para los planos exteriores y la criatura. Funciona, pero nunca alcanza la impresión de Gravity, Interstellar o Marte, quizás porque ya nos hemos acostumbrado a la imaginería espacial de esta nueva ola de ciencia-ficción realista. Las sorpresas se reservan para Calvin, su diseño, su evolución y sus formas de aterrorizar a la tripulación de la ISS. Gracias a un puñado de ideas imaginativas y bien ejecutadas, la película cumple su promesa de inyectarnos unas buenas dosis de emoción, aunque la tensión esté lastrada por giros demasiado predecibles, y pierda fuelle según las buenas ideas se acaban y la historia se prolonga a base de repetir situaciones.

Es en los momentos donde la trama se tropieza cuando sus carencias salen a relucir: un guión muy manido que es menos que la suma de sus ocasionalmente brillantes partes, y personajes con caracterizaciones muy básicas, las justas y necesarias para poder impulsar ciertos giros menores. Sin caer en estereotipos, los personajes de Life son tan discretos y funcionales que ninguno deja la más mínima impronta durante y después del visionado, aunque en el lado positivo, ninguno sobresale sobre el resto, ni siquiera las caras más conocidas de Gyllenhaal, Reynolds o Fergusson (la revelación de Misión Imposible 5). Todos cumplen en sus papeles, y sin perder el tiempo en caracterizaciones innecesarias, la trama avanza a un ritmo muy ágil, aunque sea a costa de resultar mucho más olvidable en los pocos momentos de desarrollo de personajes.

No hay mucho más que decir porque la película tampoco tiene mucho más que contar. Con un guión y personajes bajo mínimos, todo lo que Life tiene para ofrecer son sustos, acción ingrávida, muertes grotescas y un nuevo engendro de pesadilla. A su favor tiene el partir de un contexto realista permite jugar con la idea de “¿y si esto pasara de verdad?” mientras un marciano devora astronautas que, por su sencillez, te los acabas creyendo, aunque luego no los eches de menos.

El problema de Life, el único que realmente juega en contra de sus ligeras aspiraciones (a pesar de lo grandilocuente de su título), es que no todos sus puntos álgidos ni los momentos de mayor tensión juegan en la misma liga de imaginación o espectacularidad. El resultado es irregular, impulsado por adrenalina momentánea más que por inmersión en la historia, aunque su buena factura y sus momentos impactantes son razones suficientes para disfrutar del viaje.

¡Nos vemos en la Zona!

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