LEVIUS, de Haruhisa Nakata

 


Título Original:
Levius (レビウス)
Sello: Shueisha
Mangaka: Haruhisa Nakata
Publicación Japón: Dec. 2012 – Sep. 2014
Publicación España: Sep. 2020 – Nov. 2020 (Ivrea)
Valoración: Dolor como terapia para el estrés postraumático

 

 

La revolución industrial supuso una evolución para la humanidad pero también nos dio una nueva forma de destruirnos entre nosotros y supuso una actualización en la forma de hacer la guerra. La guerra. Un acto que enriquece a los sádicos y solo deja tras de sí grandes horrores. Familias destrozadas, cuerpos mutilados, niños soldado. La obra de la que os hablo hoy, no deja de reflexionar sobre si la industrialización mejoró nuestras vidas, o solo las volvió más crueles y frías. Estoy hablando de una de las lecturas que más me ha sorprendido últimamente:

LEVIUS
de Haruhisa Nakata

El manga en cuestión nos traslada a una sociedad nacida de las cenizas de una cruenta guerra, producida tras la revolución industrial. La llegada de la maquinaria fue utilizada por la humanidad para destruirse los unos a los otros y comenzaron guerras en las que los poderosos ganaban dinero y los demás, o morían o perdían a sus seres queridos. Esto suena similar a nuestra realidad, pero esta historia tiene una ambientación steampunk. El contraste de los coches del siglo XIX con la presencia de persona con partes del cuerpo biónicas resulta increíblemente atrayente en sus páginas. Hace uso de una sociedad inventada para mostrar los grandes errores de nuestro pasado y nuestra actualidad. La crítica a la dependencia del ser humano a la tecnología esta patente durante toda la obra y es una clara metáfora de esa necesidad, cada vez mayor, que tenemos por todo lo artificial, después de todo, vivimos en la era de las frías y distantes redes sociales.

En este contexto, Haruhisa Nakata nos presenta un violento deporte llamado Steam-boxing en el que los luchadores contienen partes del cuerpo modificadas artificialmente y ofrecen un espectáculo violento que en muchas ocasiones acaba con la muerte de alguno de los contrincantes. El protagonista, Levius Cromwell, es un joven que perdió demasiado en la guerra, su padre falleció, su madre está en coma y a él le amputaron el brazo derecho. A pesar de toda la violencia que ha visto, solo encuentra paz participando en peleas de este agresivo deporte. Se diferencia del resto de participantes en que su brazo es una prótesis médica unida a sus conexiones nerviosas, por lo que puede sentir todo el dolor que inflige a sus adversarios. A través de este sufrimiento, siente una conexión más cercana con su madre convaleciente.

Claramente llevaba flequillo para ocultar el frentocho.

Suena muy masoquista pero la obra nos habla sobre la pérdida y el estrés postraumático mostrando las consecuencias de las luchas irracionales. La intensidad de este personaje es la razón de mi fascinación por la obra. La necesidad de saber de dónde venía, por lo que había pasado y cuales eran sus intenciones, ha hecho que me resultase imposible soltar los tomos. Por esta razón, podemos decir que el punto fuerte de esta obra es ofrecer un protagonista que aunque cumple todos los clichés japoneses, contiene más profundidad y misterio del que yo estoy acostumbrada en obras más juveniles que nos ofrece el mercado nipón.

Además, la obra está repleta de otras muchas reflexiones que es imposible pasar por alto. “Así como una maquina no puede crear un corazón real, tampoco puede crear talento”. Esta frase sacada de las páginas de este manga, me llevo a divagar en mi mente sobre aquello que más amo, la música. ¿Dónde quedaron aquellos músicos que componían canciones con una guitarra o un piano? No dijo que en la actualidad no haya talento pero sí creo que hay menos esfuerzo. Parte de la magia de conseguir algo es el luchar cada día por ello. Dejarte los dedos en las cuerdas de una guitarra para mejorar, para aprender a expresar lo que deseas. Ahora con unas teclas de un ordenador todo esta simplificado, deshumanizado 

Intensidad por todas partes.

A pesar de que la obra, ofrece el esquema típico de los shonen de peleas contra enemigos cada vez más fuertes contra los que parece que el protagonista no podrá ganar, tiene muchos elementos de los comics americanos y franco-belgas. La obra fue escrita en el orden de lectura occidental, ya que el autor es un gran admirador de Moebius, del cual se ven muchos matices a lo largo de la historia. El homenaje al comic de superhéroes viene de la mano de un personaje que no solo se parece al Joker sino que se llama Doctor Clown Jack Puddin. Además, incluye referencias a grandes glorias del boxeo, ya sean reales como Mohamed Ali o ficticias como Rocky.

En cuanto al apartado artístico, el mangaka demuestra tener una capacidad gráfica muy destacable, aunque se muestra muy inconstante a lo largo de la obra. Nos ofrece unos paisajes con gran detalle como la representación del Coliseo Romano, pero en contraposición hay muchas viñetas con un dibujo más sucio y caótico en las que aparecen los personajes sin un fondo detrás. Las páginas a color y las que muestran el arte no solo rotulado sino también sombreado, te dejan boquiabierto y no te hacen mas que desear que a estos artistas se les concediesen plazos de entrega más largos, para poder disfrutar de su talento en todo su esplendor.

Imagen en exclusiva del concierto «controlado» de Raphael.

Por último, la única pega que le pongo a la obra es que me ha dejado con ganas de más. Hay mucho más que contar, ya que estos dos tomos, recogen lo que podríamos considerar un arco argumental cerrado. Existe una segunda parte que espero que Ivrea edite, porque mi viaje junto a Levius no ha terminado.

¡Nos vemos en la Zona!

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