LEGIÓN, de Simon Spurrier y Tan Eng Huat

 

Título original:
X-Men: Legacy, Vol. 1-4 TPB
Sello: Marvel Comics

Guionista: Simon Spurrier
Artista: Tan Eng Huat, Jorge Molina, et al.
Entintador: Craig Yeung, Norman Lee, et al.

Colorista: José Villarrubia, Rachelle Rosenberg, et al.
Contenido: X-Men: Legacy #1-24, #300 (Ene. 2013 – May. 2014)

Publicación USA: Abr. 2013 – Abr. 2014
Public. España: Ene. – Dic. 2017 (Panini)
Valoración: Dulce, dulce locura/10

 

Una de las experiencias más gratificantes y que mejores recuerdos me trae es la época en la que realizábamos el podcast de Zona Zhero. Pese a todo el trabajo que conllevaba la grabación y el montaje, el hecho de quedar con mis amigos para hablar de cómics y echarnos unas risas lo compensaba todo. Si le sumáis al cariño que recibíamos de la gente y la piña que hicimos con el resto de componentes de la página web, sólo puedo pensar en adjetivos positivos para todo aquello. Y, obviamente, todo aquello dejó muchos títulos grabados a fuego en mi mente y corazón. Pues bien, hoy es el día de recordar uno de esos cómics que llevamos al programa. Dejadme que os hable de…

LEGIÓN
de Simon Spurrier y Tan Eng Huat

Es gracioso como el hijo del profesor Xavier nunca ha seguido los pasos de su padre, dejando de lado ese rol de abanderado en pos de la igualdad entre seres humanos y mutantes, algo que otros personajes como Lobezno, Cíclope o Tormenta sí hicieron (a su manera). Las veces que David Haller ha aparecido en escena ha sido más como un poder fuera de control que, de tan poderoso que es, puede suponer el fin de la existencia de todo lo conocido. De forma involuntaria pasó a formar parte de ese excelso grupo de seres sumamente poderosos que siempre acaban en jaque por otros personajes inferiores en fuerza y pasan al olvido de la mente colectiva hasta que vuelven a usarlos como malotes de turno para la trama en cuestión.

Personalmente, es un personaje que en sus inicios me maravilló pero que se tornó en predecible y anodino, ya que nunca era una amenaza real, pese a que los guionistas se empeñaban en asegurarnos lo contrario para después dejarnos con la miel en los labios. Quizás sea por ello que, cuando me enteré de que X-Men: Legacy se centraría en este personaje, vi un poco la luz y mis esperanzas de que desarrollaran más profundamente la psique y personalidad de David volvieron a renacer. Y eso que todavía no sabía lo bien que iría todo.

¿Que Legión no mola? ¡Mutófilo!

En la presente historia nos encontramos ante un David Haller mayormente cuerdo, tranquilo y más centrado de lo que estamos acostumbrados, que reniega del sobrenombre de Legión. Todos estos años de meditación y tranquilidad han servido para que el israelí haya fortalecido su mente y, de forma totalmente abstracta, haya creado una prisión perfecta dentro de ella para mantener a todas sus personalidades bajo control. Gracias a ello ahora es capaz de usar los distintos poderes que poseen cada uno de los “presos”, dejando atrás (aparentemente) todo atisbo de caos y destrucción del pasado. No olvidemos que se le considera uno de los mutantes más poderosos del mundo, precisamente, por la cantidad de personalidades y las habilidades sobrenaturales que cada una de ellas posee cuando hacen posesión de su cuerpo. No obstante, las cosas comenzarán a ponerse complicadas y tendrá que enfrentarse al mundo en el cual es odiado y temido por sus iguales, acechándole siempre la Patrulla X de Lobezno, que le dejará correa corta. A partir de aquí la historia comienza a acelerarse y no frena hasta la última maldita página, así que no os contaré mucho más.

Lo del César al César: el trabajo de Simon Spurrier es simplemente perfecto. El guionista británico nos muestra la cara más humana de Legión, añadiendo de su propia cosecha conceptos tan geniales como son la prisión mental, el paralelismo entre la realidad y el motín interno del protagonista y el descubrimiento de una nueva versión del mundo abstracto marvelita. Las peripecias de David son rocambolescas, extrañas y, sobre todo, divertidas. Si el simple hecho de haber desarrollado a un personaje tan problemático y difícil como éste fuera poco, también se atreve con Ruth Aldine, creando un nexo de unión entre Legión y Vendas que sólo puedo catalogar de brillante. Juntos se complementan para ir evolucionando en algo tan grande que no te explicas por qué nadie ha caído en algo así anteriormente.

La cárcel mental como concepto…

No es que Spurrier logre brillar por el contenido de cada uno de sus números, sino que es capaz de crear personajes tan carismáticos como Santi Sardina, con el poder de quedarse con el mérito de todo lo que suceda a su alrededor, o Nomeolvides, un señor que siempre ha pertenecido a la familia mutante, pero que sólo puede ser visto o percibido cuando interacciona con un individuo en cuestión y siendo olvidado un instante después de cesar el contacto, funcionando como antítesis del primero. Y es que el guionista británico se apoya muchísimo en su nuevo universo lleno de personajes secundarios totalmente carismáticos y efímeros, que en ocasiones tienen más encanto que el mismo protagonista.

Pero una gran obra no puede ser perfecta si el apartado gráfico no acompaña y vaya si lo hace. Nunca he sido un apasionado de Tan Eng Huat, pero en este cómic me flipa. No sé si el entintado de Craig Yeung le sienta divinamente o es que para este título el dibujante malayo se sintió especialmente inspirado, pero lo que sí es cierto es que lo prefiero a Jorge Molina o Paul Davidson, y eso que hacen un gran trabajo. Sobre Khoi Pham prefiero no opinar. También me quedó con José Villarrubia por delante de Rachelle Rosenberg, que no lo hace mal pero no está a la altura del primero, con una paleta algo más viva e iluminada. Pese al baile de artistas, el apartado gráfico es muy estable y se mantiene a unos niveles bastante buenos durante toda la obra, por lo que no temáis que hayan grandes cambios (excepto por Pham).

¡Cómo molan los personajes desfasados!

Aunque si hay que destacar a un artista sobre todos los demás, ese sería Mike del Mundo y los cuadros que nos presentó número a número en forma de portadas durante la publicación americana. Este señor es mi debilidad y de mucha gente por méritos propios. ¿Para cuándo una exposición suya de portadas cojonudas? Porque lo de este hombre son obras de arte.

En resumen, nos encontramos ante una serie de mutantes perfecta e innovadora. Sin necesidad de supergrupos, de grandes títulos o de personajes secundarios de renombre para que mantener las ventas. Si te gustan los mutantes, los héroes y los antihéroes en un contexto muy meta y abstracto, éste es tu cómic. Y si no te gustan, seguramente también. Porque no hace falta tener casi bagaje con el protagonista, su pasado o el universo mutante. Simplemente tienes que pasar la primera página y leer para empaparte de una historia formidable. Como remate de la perfección, este mismo mes Panini ha comenzado a publicarla mensualmente en español, por lo que a final de año tendremos toda la serie editada en España. Ya no hay excusas para no leerlo.

Jamás olvidaréis a este personaje.

Esta vez sí, Si Spurrier y Tan Eng Huat se sacan la chorra demostrando que pueden llegar a ser muy buenos.
Espero haber aclarado cualquier atisbo de duda que tuviérais sobre la serie.
Si no ha sido así, simplemente leed el cómic.
Él hará el resto.

¡Nos vemos en la Zona!

Santi Sardina, 25 de Enero de 2017

Joe Runner

Jefe tiránico loco y científico de Zona Zhero. ¿O era al revés?

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3 Respuestas

  1. retranqueiro dice:

    Pues habrá que echarle un ojo. Has conseguido picarme la curiosidad, Reverend Dust.

Deja un comentario, zhéroe