LEAVE IT TO CHANCE, de James Robinson y Paul Smith

 

Título original:
Leave it to Chance
Sello: Image Comics
Guionista: James Robinson
Artista: Paul Smith
Colorista: Jeromy Cox
Contenido: Leave it to Chance #1-13
Publicacion USA: 1996-2002
Publicación España: 2003-2004 (Planeta DeAgostini)
Valoración: Dejadle hacer /10

 

No sé si os habéis dado cuenta pero las grandes editoriales llevan un tiempo buscando un nuevo público más allá del lector tradicional de superhéroes. Para hacer esto se buscan nuevos enfoques y personajes destinados a apelar a un sector del público más amplio y, a priori, tradicionalmente descuidado por el mercado más tradicional. Ejemplos de esto en los últimos tiempos los hay a patadas, con series como Chica Luna y Dinosaurio Diabólico, series que, a través del tebeo simpático de aventuras buscan captar tanto al lector tradicional como al lector casual, menos versado en los clichés del género, al que luego se puede introducir en la amplia oferta editorial. Por supuesto, como prácticamente todo a estas alturas de la película, ni los objetivos ni la estrategia son nuevos, hoy vamos a hablar de uno de esos cómics que ya hacían esto en el ¿peor? momento posible.

LEAVE IT TO CHANCE
de James Robinson y Paul Smith

Pues eso.

PERO…¿QUIÉN ES CHANCE?

Leave it to Chance narra las aventuras de Chance Falconer, la hija de 14 años de Lucas Falconer, protector de Devil’s Echo, una ciudad donde la rutina se mezcla con lo sobrenatural de manera orgánica, donde no es extraño encontrar duendes en las alcantarillas, hadas que viven en jardines o trolls mafiosos. La familia Falconer han sido, tradicionalmente, los protectores de la ciudad y Chance está preparadísima para asumir su rol de protectora de la ciudad, no obstante, su padre no está muy de acuerdo con la predisposición de su hija hacia las heroicidades debido a un suceso del pasado que lo marcó profundamente. Por supuesto esto no detendrá a la joven Chance a la hora de meterse en líos.

En principio estamos ante lo que podría parecer una premisa típica y tópica, que ya hemos visto en cientos de historia de aventura juvenil aunque con cierta originalidad (precede a Harry Potter) en el escenario ¿qué es, entonces, lo que marca la diferencia?, como siempre: los autores.

Decrépitas leyendas del hockey.

Los padres literarios de la criatura son James Robinson, prolífico guionista con una amplia carrera a sus espaldas, a mediados de los ’90 Robinson se encontraba en un momento dulce de su carrera gracias a los elogios y buenas críticas que estaban recibiendo sus trabajos para DC como La Edad de Oro (1993) y, sobre todo, Starman (1994-2001) y Paul Smith, mítico dibujante americano de dilatada carrera entre cuyos logros se cuentan la realización, junto a Chris Claremont de la etapa definitoria de los mutantes en los ’80, y por ende, del cómic de superhéroes. Dibujante y guionista ya habían trabajado juntos en una de las obras más importantes de principios de la década, (no, X-Force no) la mentada La Edad de Oro (1993).

Su colaboración en la miniserie de DC centrada en los personajes clásicos de la editorial había dado muy buenos frutos, por lo que cuando Robinson tiene la idea original para  Leave it to Chance inmediatamente ofrece a Smith el puesto de dibujante. El artista en principio se muestra reacio, está en un momento de su carrera en el que puede permitirse elegir en qué y con quién trabajar, no obstante, su relación con el guionista es buena ya que lo considera uno de los pocos autores abiertos a sus sugerencias y aportaciones. Esto, junto a una visión muy parecida sobre los problemas del mainstream americano y su público, llevarán  al dibujarse a iniciar una nueva colaboración.

CHANCE ES LA SOLUCIÓN

Hadas en el jardín.

Paul Smith tenía un problema con la evolución de la industria y los cómics de la época, a los que consideraba “oscuros, misóginos, complejos…crueles. Ya no había héroes. Ya no había diversión.”, tanto él como James Robinson son conscientes de que existe un alto sector del público potencial que está siendo completamente alienado por estos cómics, “necesitamos nuevos lectores, en especial chicas, y algunos héroes en los que pudieran reflejarse” en palabras de Smith. Era con la idea de apelar a este público con la que el guionista ideó la serie “un personaje que gustaría a gente de todas las edades, jovenes y adultos, con el que se sentirían identificadas las chicas que ya hubieran dejado de leer Arachie pero aún no hubieran empezado a leer Vertigo, en lugar de abandonar la afición y dejar los cómics en manos de sus hermanos”.

Curiosamente, la editorial que acabaría publicando Leave it to Chance sería la que ejemplificaba todo a lo que esta obra reaccionaba: Image. Aunque en este caso de manera indirecta, ya que se publicó dentro del sello Homage. Una línea para cómics “de autor” dentro del sello Wildstorm (formaba parte de la gran I por aquel entonces) de un Jim Lee que siempre mostró tener bastante más ojo editorial que muchos de sus compañeros.

La Policía Local.

Así, la pareja artística se lanza a realizar el cómic más anti-mainstream que les viene a la cabeza, y crean una serie de aventuras luminosas, con personajes simpáticos, humor, acción, drama, misterio (recordemos que una de las influencias de Robinson a la hora de crear a Chance es Nancy Drew)  todo dispuesto con el objetivo de entretener y divertir a todo el mundo. En  palabras de Smith: “callejones oscuros, siniestras mansiones antiguas, cementerios neblinosos, heroes y villanos, monstruos grandes y feos, sapos del tamaño de la isla de Manhattan, ¡eso si que  era divertido!”

Y es que el tono de la serie viene completamente marcado por Paul Smith con su dibujo limpio, elegante y de gran dinamismo. Salta a la vista que el artista aportó mucho más que el dibujo a la serie, esto se hace obvio en forma del compañero de aventuras de Chance, un pequeño dragón que no hace sino recordarnos otra pareja formada por chica aventurera y dragón que dibujara Smith con anterioridad: Kitty Pryde y Lockeed (de hecho, fue Smith quien bautizó al dragón de Pryde). Parece que Smith vio en Chance la oportunidad de contar las aventuras que no tuvo ocasión de plasmar a las ordenes de Claremont.

Locke… digooooo, ¡¡Jorgito!!

Durante su desarrollo la serie ofrece lo que promete, seremos testigos de las trepidantes aventuras de Chance Falconer metida en problemas por las paranormales calles de Devil’s Echo, desde políticos que usan magia para la manipulación electoral, hasta jugadores de hockey que vuelven de entre los muertos para finalizar la temporada, pasando por una fuga de monstruos clásicos o un período donde nuestra protagonista será inscrita en un internado femenino con el objetivo de mantenerla alejada de sus investigaciones paranormales. Todo esto rodeada de secundarios entrañables: el propio Lucas Falconer, el mayordomo Hobbs, la policía Margo Vela, el dragon Jorgito

TODO ESTO YA HA PASADO

¡Se lo voy a decir a vuestra madre!

Pese a la buena labor de los autores y a las excelentes críticas que obtenía la serie, nada de esto se tradujo en ventas. Sin duda la obra no llegó al público que buscaba, pero más que esto influyeron dos factores: un mercado en recesión y, sobre todo, una periodicidad nula. Se publicaron 12 números en 4 años, en un mercado en el que todavía no existía la idea de recopilar arcos argumentales y mantener la presencia de la obra en el mercado, la falta de periodicidad era fatal para cualquier serie, ya que impedía al nuevo lector subirse al carro mientras que desanimaba al lector regular, que no sabía cuando iba a publicarse un nuevo número de la serie. Hubo un amago de recuperar la serie con la publicación del número 13 por parte en 2002, no obstante, la historia, que abría con importantes cambios para nuestro protagonista, quedó inconclusa.

Nos quedan una excelente serie de aventuras con una premisa y un ideario que finalmente ha sido finalmente absorbido por las mismas grandes editoriales de las que esta obra renegaba hace no tanto tiempo. Algo de lo que alegrarse y por lo que merece la pena reivindicar.

¡Nos vemos en la Zona!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

David Mas

Lector compulsivo, le gusta referirse a sí mismo en tercera persona en las bios, escribe artículos a ratos, y también acumula papel y trastos. ¡Ah! Y una vez vio un dirigible... Bueno, la verdad es que no.

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4 Respuestas

  1. Save dice:

    Robinsin dice que está más orgulloso de Chance que de Starman.

    Es curioso como los referentes previos afectan a la vidión de cada uno. Cuando conoces los X-Men y la trayectoria de Paul Smith la referencia a Kitty Pryde es muy obvia. Sin embargo, como no la conocía la primera vez que vi Leave To Chance pensé en Mulan: una chica con un dragón tomando un rol que su entorno no quiere que ejerza por ser mujer.

  2. sicosepia dice:

    Sabía que Robinson estaba muy contento con su trabajo en la serie, pero no que lo prefería su obra más conocida.
    El tema con esta serie es que tiene pinta (y esto es especulación, ojo) de que él y Smith tampoco acababan de congeniar ya que, al parecer el número 14 está medio dibujado y el 2012 Robinson declaraba que le gustaría continuar la serie pero que no lograba ponerse en contacto con Paul Smith (¿?)
    Por cierto, jamás se me había ocurrido el paralelismo con Mulan hasta ahora XD.
    Muchas gracias por comentar

    • Save dice:

      Robinson tuvo problemas muy graves de alcoholismo y drogadicción y reconoce que se portó fatal con mucha gente por aquella época (tema que ha tratado abiertamente en Airboy). Es posible que se deba a eso.

      • sicosepia dice:

        Que el hombre había tenido problemas de ese tipo lo sabia pero los situaba en un período posterior, precisamente por el Airboy que comentas, aunque también hay que coger un poco con pinzas lo que te cuenta ahí.

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