The Cornetto Trilogy #3: BIENVENIDOS AL FIN DEL MUNDO

Título original: The World’s End
Año: 2013
Director: Edgar Wright
Guión: Simon Pegg y Edgar Wright
Reparto: Simon Pegg, Nick Frost, Paddy Considine, Martin Freeman, Eddie Marsan, Rosamund Pike
Sinopsis: Cinco amigos de la infancia se reúnen después de 20 años porque uno de ellos está empeñado en volver a probar suerte en el maratón alcohólico. Gary King, un cuarentón que todavía no ha conseguido superar la adolescencia, convence a sus cuatro reacios amigos y los arrastra a su pueblo natal en un desesperado intento por llegar al famoso pub The World’s End. Pero mientras intentan reconciliar el presente con el pasado, empiezan a darse cuenta de que la auténtica lucha debe librarse por el futuro, y no sólo el suyo, sino el de toda la humanidad. Llegar al pub será el último de sus problemas.

Primero un infestación de zombis en Zombies Party. Luego conspiraciones sectarias por el bien común en Arma Fatal. Y después, el fin del mundo. Así hizo concluir Edgar Wright su Trilogía del Cornetto, con un estallido (y además literalmente). Junto a sus compañeros de fechorías Nick Frost y Simon Pegg, decidió correrse una buena juerga tras hacer que nos pusieramos primero en la piel de dos completos fracasados y de una pareja atípica-pero-no de policías. Una gran juerga. La última de todas las juergas. Doce pubs, doce pintas, cinco amigos y un derroche absoluto de acción con el p*to Gary King como guía.

BIENVENIDOS AL FIN DEL MUNDO

Muchas películas mola verlas sin saber nada de ellas. Sin haber visto un solo trailer o entrevistas, ni leído sinopsis o críticas. Básicamente, un servidor antes de ver esta cinta sabía que el director era Edgard Wright, que los protas eran sus compinches Nick Frost y Simon Pegg, y que debía verla. Y así lo hice, con algunos meses de retraso, pero lo hice. Colegas, estupefacientes, cansancio post-salón del comic combinado con modorra post-cena… era el ambiente perfecto.

Caray, un reencuentro de colegas de la juventud. Y está siendo divertido. Vaya, qué… leches, ¿¡QUÉ LE HA PASADO AL CRÍO ESE!?

Lo que empieza siendo una comedia ligera pero aguda sobre un grupo de colegas que rememoran antiguas juergas junto a viejas amistades, explota. Explota inesperadamente como frenética comedia de acción con tintes de ciencia ficción, guiada en todo momento por los seis protagonistas, a cada cual más gracioso. Mención especial a Martin Freeman: borda cada pequeño gesto, cada reacción ante los acontecimientos, cada milímetro de ceja movida. Por su parte, los antes mencionados Nick Frost y Simon Pegg, junto a Paddy Considine y Eddie Marsan realizan un estupendo trabajo, moviéndose como peces en el agua entre el humor slapstick puro y la fina ironía de las comedias británicas, quedando el protagonismo obviamente sobre los dos primeros, pero manteniéndose sus compañeros como muy necesarias comparsas con sus personalidades, tics y actitudes. Y por contraste, tenemos un pez fuera del agua: Rosamund Pike interpreta a la hermana del personaje de Freeman, que sirve tanto como fantasma del pasado para Gary King (Simon Pegg), como de brazos extra a la hora de pelear y para acentuar lo bizarro de la situación en la que están envueltos los personajes ante alguien que aún necesita unas cuantas pintas para creerselo.

El bueno de Edward Wright no duda en satirizar nuestra sociedad, como en las anteriores películas de la trilogía del Cornetto. En este caso, se tocan temas como la pérdida de identidad o el individualismo, quedándose más cerca del mensaje de Shaun of the Dead que del de Hot Fuzz. Hilando fino en todo momento, no podréis evitar acordaros en más de un momento de… ehm… mirad, mejor no menciono a qué otra película de ciencia ficción os puede recordar. Os chafaría, y mucho, el pastel. Obviamente, titulándose “Bienvenidos al Fin del Mundo”, no podemos esperar otra cosa que no sea un completo apoteosis del final de esta película. Y lo hay… en forma de descojone por parte del espectador, y por parte de Gary King, hacia ese mundo que se acaba ante nuestras narices. La magia de Edgar Wright nos permite carcajearnos a gusto en la peor de las situaciones posibles, y por mucho que empaticemos con el sufrimiento de los personajes, será imposible no partirse el pecho ante muchas las aparentemente dramáticas situaciones expuestas. ¿Perturbadoramente cómica o cómicamente perturbadora?

Peleas, tortazos, volteretas, persecuciones, drama, risas, risas descontroladas, reflexiones varias sobre cuestiones muy cercanas… Un no parar de película, con secuencias dignas de aplauso. Hay que ser tonto para dejar ir a este director, ¿eh Marvel?

Veredicto: ¿Es esta la mejor entrega de la trilogía? Eso depende de cada espectador. Lo que sí que es, es un ejemplo de cómo se deben hacer comedias de acción inteligentes, sorprendentes, muy divertidas y, sorpresa: reflexivas. Seremos unos paquetes, como bien dice Gary King, pero eh, aquí queda esta oda al paquetismo humano para la posteridad. Por cierto, antes de que se me olvide y por si no os ha quedado claro: no os perdáis esta película. Quien escribe estas líneas colocaría su título en el diccionario como sinónimo de “satisfacción“.

¡Nos vemos en El Fin del Mundo la Zona!

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3 Respuestas

  1. jorgevillar0 dice:

    Sabes que tengo debilidad por esta trilogía. Pese a todo yo creo que dentro de que The World´s End es muy muy buena, es la menor de las 3, pero porque las otras 2 para mí son perfectas de principio a fin xD

  2. Anónimo dice:

    Quizás a mis 32 años, soltero y aún festivo… El Puto Gary King me suena de haberlo visto en algún bar jajaja y empatizo muchisimo con esta película. Me encantó de sobremanera.

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