LA MUERTE DE LOBEZNO, de Charles Soule y Steve McNiven

 

Título original:
Death of Wolverine HC/TPB

Sello: Marvel Comics
Guionista: Charles Soule
Artista: Steve McNiven
Entintador: Jay Leisten

Colorista: Justin Ponsor
Contenido: Death of Wolverine #1-4 (Nov. – Dic. 2014)
Publicación USA: Enero 2015
Publicación España: Abril 2019 (Panini)
Valoración: Increíble pero cierto

 

 

Hace ya muchos años que sigo una táctica de coleccionismo auspiciada por mi irremediable fobia a la grapa. Tener más de cinco mil tebeos con este formato se convierte en una pesadilla logística absoluta, un infierno de estantería, papel amarillento y curvaturas que te lanza de manera irremediable hacia el tomo como elemento preferencial de compra. Llena más. Viste mejor. Es mucho más intelectual. De manera colateral, esto permite, al mismo tiempo, que ese ansia compulsiva que te fuerza a comer novedades como si no hubiera un mañana se aplaque. Te enseña a esperar. Te enseña a poder elegir. Te enseña a no cagarla tan a menudo. Al menos en un noventa y cinco de las ocasiones. Un ratio que no estaría nada mal si no fuera por el cinco por ciento restante. Un cinco por ciento de lágrimas, gemidos, dolor, aullidos, rabia y pena. Es lo jodido de la bazofia. Lo contamina todo, como la puta Peste Negra. Bienvenidos a…

LA MUERTE DE LOBEZNO
de Charles Soule y Steve McNiven

Supongo que aquí debería de estar explicándoos la trama de este cómic, pero no hay nada que explicar. En serio. Tal es la sima conceptual que sacude esta historia. Matan a Lobezno. Punto. Bueno. Tampoco. Lobezno muere porque hace el imbécil. Sí. Eso se ajusta más. Lobezno muere en tras una memez superlativa sin pies ni cabeza de ningún tipo. Lobezno muere porque es gilipollas. Sí. Eso es.

Todo lo demás es una paja mental carente de sentido que zozobra en una sucesión de escenas deslavazadas y sin contenido por las que desfilan algunos de los amigos y enemigos clásicos (o menos) del mutante canadiense. Que si Dama Mortal, que si Víbora, que si Dientes de Sable, que si Kitty PrideSOPOR absoluto. Desidia suprema. Cómic del malo, del que pica como una enfermedad venérea, del que se come tu afición por los superhéroes como un cáncer despiadado y maligno. Cómic vacío, carente de carisma, que se arrastra por la historia del personaje con un plúmbea condescendencia, confiando en que todo lo que Logan tiene de icónico salvará la papeleta. Cómic lamentable, hecho con desgana, tan falto de contenido que cabalga por las escenas sin profundizar en ninguna, saltando de villano en villano como el herpes, dejándonos con ese regusto de indiferencia hacia todo lo sucedido, hacia todo lo que pasa y hacia todo lo que va a pasar. Batiburrillo infecto. Mezcolanza fétida. Caos lineal como contradicción desastrosa suprema.

¿Qué pasa titis? Lo molo todo, ¿o qué?

El guión de Soule es una afrenta para la inteligencia, una sucesión de fotogramas desenfocados llenos de postureo que no te llevan a ningún sitio y que terminan de la forma más estúpida, precipitada y anticlimática posible. Un despropósito sin pies ni cabeza que te recuerda, en cada viñeta, porqué llevas años sin seguir al día las colecciones de los jodidos mutantes.

En cuanto al dibujo de McNiven, su amaneramiento cada vez más insoportable hace muy poco para combatir el monumental desastre que supone el guión de Soule. Artificial, maníqueo, relamido, ausente de cualquier tipo de fluidez narrativa… Nada funciona en este cómic. NADA. Quizá mi visión se vea enturbiada por el lamentable espectáculo que uno intuye en las letras de Soule (refrendadas después en esos extras en los que podemos leer partes del guión original del americano), pero la verdad es que McNiven hace mucho tiempo que me parece aburrido en lo narrativo y artificial en lo artístico. Si lo seguís ahora en Instagram, veréis que está mutando en una especie de hijo ilegítimo de Barry Windsor-Smith, y todo el mundo sabe que pudiendo disfrutar de la genialidad suprema del original, los clones quedan relegados a un cuarto y lejano plano. Cada vez que leo un cómic de McNiven me asalta la misma sensación: “parecía, pero NO”. Y no. Esta vez tampoco.

Soy un malote y me río mientras me corto. A lo emo, pero en chachi.

Uno a veces se deja guiar por la nostalgia. Es inevitable. Aunque sepa que va a hacer frente a un mojón de proporciones cósmicas. Es un tributo a pagar. Una deuda que nunca se saldará con personajes que te han dado miles de horas de diversión y emoción. Compras por romanticismo. Lees por devoción. Y cuando acaba el ritual, te preguntas cómo se le puede dar un “final” (esto es Marvel, ya sabemos cómo va el tema de las muertes) tan vil, patético, indigno y mefítico a uno de los grandes personajes de la Casa de las Ideas. Y sí. Conozco la respuesta. Solo hay que ver lo que se mueve en YouTube. Pero me niego a dejar de ser un romántico.

¡Nos vemos en la Zona!

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1 respuesta

  1. Zinco dice:

    Este es la clase de comic por lo que marvel me perdió como comprador. Sigo leyendo bastante digitalmente y comprando cositas antiguas claro, pero no pienso gastarne un centavo en nada que no este contrastadisimo en cuanto a calidad x precio. Lo ultimo que me compre es Secret Wars de Hickman y no creo que vaya a comprarme nada hasta que salga el tomo de House of X de Hickman.

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