LA MOMIA. El clásico cambia de género.

Título original:
The Mummy
Año: 2017
Director: Alex Kurtzman
Guión: Jon Spaihts
Fotografía: Ben Seresin

Reparto: Tom Cruise, Russell Crowe, Annabelle Wallis, Sofia Boutella, Jake Johnson, Courtney B. Vance, Marwan Kenzari, Javier Botet, Shina Shihoko Nagai, Solomon Taiwo Justified, Emily Ng, Jason Matthewson, Dylan Smith, Rez Kempton

Valoración: ¿Por qué, Tom? ¿POR QUÉ? / 10

Sinopsis: A pesar de estar enterrada en una tumba en lo más profundo del desierto, una antigua princesa, cuyo destino le fue arrebatado injustamente, se despierta en la época actual, trayendo consigo una maldición que ha crecido hasta límites insospechados con el paso de miles de años.

Culo veo, culo quiero. Esto es justo lo que pensó Universal hace unos años, cuando vio que Marvel Studios se estaba convirtiendo en la franquicia más taquillera del momento. Así que decidió planificar su propio Universo de monstruos clásicos de la misma y efectiva manera en la que Marvel lo hace, presentando a cada uno de ellos, estableciendo sus universos para luego juntarlos de vez en cuando. Pues bien, en una época en la que claramente todos los estudios en Hollywood se están intentando subir al carro de los Universos compartidos, la primera película oficial del Dark Universe es el perfecto ejemplo de cómo no empezar un Universo.

La Momia es, a la vez, un nuevo remake del clásico del Boris Karloff y de la versión de Sommers de los 90, uno que intenta aunar los dos tonos de esta película y fracasa estrepitosamente. Esta versión de La Momia no sabe si tirar por el puro terror o por la aventura cómica y ligera, y termina por no ser ni lo uno ni lo otro, un producto vacío que ni siquiera sabe qué tono adoptar. Y es este el mayor problema del guión: el tono, o más bien la falta de él. Me explico, la película está llena de un humor infantil, tontorrón y sin gracia que no corresponde con los trailers, que poseen un tono oscuro (sí, los trailers tienen más claro el tono que la propia película, ese es el nivel) y que han ocultado estupendamente. Y bien, ya no es sólo que esos chistes, que sólo hacen gracia a chavales de 12 ó13 años, no funcionen, sino que encima este humor ridículo se cuela en los supuestos momentos oscuros e intensos de la cinta, provocando en el espectador una extrema sensación de vergüenza ajena.

Y lo cierto es, que estas situaciones (introducir humor en situaciones dramáticas) es algo que La Momia de Stephen Sommers ya contemplaba, sólo que en aquella funcionaban gracias al tono desenfadado y sin pretensiones de la película. Pero aquí cometen el error de intentar tomarse en serio en determinados momentos, por lo tanto, una vez llegan los gags, estos no funcionan en absoluto porque la película no ha establecido un género concreto. Esto deriva en escenas realmente incómodas y ridículas donde, hasta como en la peor de las sitcoms, parece que se notan las pausas para que el espectador suelte una carcajada enlatada que, en este caso, nunca aparece.


En cuanto al reparto, está bien elegido y de primeras cada uno pega en su rol. El problema, derivado de ese tono idefinido, es lo que sueltan por la boca o las situaciones que tienen que representar. Quien sale mejor parada es Sofia Boutella como la nueva Momia, ya que su diseño es bastante original y su presencia impone al más pintado, aunque su objetivo en la película no pueda ser más tópico. No se puede decir lo mismo de Tom Cruise, quien está realmente exagerado y prácticamente tomándose a coña cada situación de la trama, porque vale, como aventurero gracioso resulta creíble pero aquí está sobreactuado hasta niveles demenciales (esos caretos, por favor). Igual que ese señor que se ha comido a Russell Crowe, quien pega como el Nick Fury de este Universo, pero cuando se transforma en Mr. Hyde resulta más risible que terrorífico.

La Momia (2017) es un reboot desastroso y desprovisto de la diversión y encanto de la versión de Sommers. Cuando quiere ser épica, sus escenas de acción y su espectacularidad no impactan; cuando quiere ser oscura, uno no se la toma en serio; y cuando pretende ser graciosa cae en el extremo ridículo. Un primer paso de este Dark Universe que ni siquiera se esfuerza en plantar unas semillas interesantes para las “supuestas” entregas venideras.

¡Nos vemos en la Zona!

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