LA MARCHA ZOMBI, Vol. 2, de Max Brooks y Raúlo Cáceres

 

 

Título original: Extinction Parade: War TPB
Sello: Avatar Press
Guionista: Max Brooks
Artista: Raúlo Cáceres
Colorista: Digikore Studios
Contenido:
Extinction Parade: War #1-5 (Jul. – Nov. 2014)

Public. USA: Septiembre 2104
Public. España: Octubre 2015 (Panini)
Valoración: 8/10

 

 

Hace unos meses os presentamos en la Zona el primer tomo de La marcha Zombi. Os dije que volvería y aquí estoy, acompañada de una horda de zombis y un ejército de vampiros para contaros que la segunda parte de la marcha más lenta, agónica y destructiva que la humanidad verá jamás… por fin llegó a nuestras librerías estanterías. Un segundo tomo que, como bien se titula originalmente (no así su despreciable traducción), la cabalgata de la extinción está en guerra. Una guerra sin tregua por la supervivencia de cada una de las tres especies que coexisten en este mundo de terrorífica fantasía. Humanos, vampiros y zombis desatan la Primera Guerra Mortal y protagonizan…

LA MARCHA ZOMBI, Vol. 2
de Max Brooks y Raúlo Cáceres

En el primer volumen estos dos AUTORES, así con mayúsculas (os recuerdo que estamos ante los padrinos del género zombi en el mundo del cómic) nos metieron de lleno en una plaga zombi que estaba asolando Malasia, desde las vivencias de Min y Laila, dos vampiresas que se las pintaban muy felices entre zombis que no las consideraban comida y humanos asustados de los que alimentarse hasta la saciedad. Pero pronto se dieron cuenta de que debían acabar antes de tiempo esta fiesta de vicio y frenesí, si querían que la comida no se extinguiera. Nuestras protagonistas y toda la comunidad vampírica asumen que tienen que hacer algo aparte de devorar a los humanos porque si los zombis los infectan y ellos se los comen, no quedará sangre que beber en poco tiempo. Ni vampiros. Al final no quedarían ni zombis.

El comienzo de este tomo enlaza directamente con el final del anterior, cuando Min y Laila deciden luchar contra los zombis para que los exterminados sean ellos y los días de sangre y rosas vuelvan. Pero no es tan fácil dormir durante el día y luchar a puñetazo limpio con los zombis durante toda la noche, teniendo que racionar los ataques a sus víctimas humanas, insuficientes para recuperar la energía empleada en acabar con la interminable plaga de no muertos.

¡Al ataqueerl!

En su nuevo día a día van aprendiendo a mejorar su manera de luchar contra los zombis. Esta premisa es la que utiliza el autor para contarnos la nueva vida de las vampiresas, hasta ahora sumidas en el sueño de la comodidad de contar con lacayos que lo hacían todo por ellas, y que despiertan de golpe en una cruda realidad. La raza de vampiros tiene que rehacerse a sí misma, y a través de la lucha de estas dos supervivientes vemos la evolución innata de cualquier ser racional cuando la violencia es el único camino para seguir adelante y tiene que valerse de su ingenio para matar de manera más eficaz. Muy racional todo. En un ejercicio narrativo impecable acompañamos a las vampiresas a través de siglos de historia de tecnología aplicada al armamento, y como si de la historia viviente de un museo de armas se tratase, en cada capítulo vamos conociendo a un nuevo personaje que aparece para dejar en ridículo el arma y número de víctimas del anterior, mostrando el potencial de su nuevo descubrimiento, con unas entradas en escena de lo más teatrales.

Un pequeño viaje a través de la historia bélica humana, y de los diferentes utensilios que se han ido creando a través de los tiempos y que los vampiros usan como base para ir introduciendo mejoras en su lucha contra la implacable marcha zombi (la evolución es más rápida porque ellos no tienen que idearlos ni fabricarlos, solo tienen que cogerlos, pero el orden es el mismo). Una historia de terror que encierra una pequeña reflexión de la obsesión de los seres vivos, y a veces incluso los muertos, por demostrar “quién la tiene más grande”. Desde que una vampiresa les enseña la curiosa danza de los cráneos para que dejen de gastar fuerzas inútiles usando a los zombis de sparring van a ir descubriendo nuevas maneras de enfrentarse a la nueva plaga. A lo largo del cómic iremos viendo cómo Min y Laila son iniciadas en diferentes estilos de lucha, llevados a cabo con diferentes armas, mejorando sus estilos y consiguiendo muchas más bajas con cada vez menos esfuerzo.

Así cualquiera…

De este modo vamos viendo, de manera ágil y, por ende, tremendamente divertida, cómo las dos vampiresas van conociendo y aprendiendo a manejar todo tipo de lanzas, katanas, espadas y armas de fuego, mientras van acabando arrasando con decenas centenares de zombis.

Que la narración sea ágil y fluida no quita que se tarde en leer más de lo que se estimaría para un cómic de 144 páginas. Sólo hay algo que podría mejorar una historia del, como ya he bautizado antes, “padrino de los zombis en el mundo del cómic”, Max Brooks. Ese algo es el dibujo de, con todos mis respetos, que lo digo desde el cariño, “la madrina de los muertos vivientes”, Raúlo Cáceres, que vuelve a dejarnos pillados mirando detalles hasta el infinito y más allá. Vuelve a hacernos sentir la agonía de ver seres putrefactos hasta donde te alcanza la vista. A atrapar nuestra mirada y hacernos arrastrar los ojos, casi obligados, hasta la siguiente viñeta. Si es que está lleno, lleno, pero lleno, de dibujo. Sin duda aprovechas hasta el último euro que te gastas, porque el decadente panorama tan jodidamente bien plasmado extiende la cadencia de tu mano al pasar las páginas haciendo que puedas pasar varias horas disfrutando de la masacre, y no contento con eso te invita a la relectura, porque, repito, los detalles son infinitos.

Teníais que verlo: la danza de los cráneos.

No puedo decir mucho más. Gracias al tándem Brooks y Cáceres porque siempre congratula disfrutar de trabajos bien hechos, y este tebeo se sale por todas partes. Esperamos ansiosos un nuevo trabajo de los padrinos. Juntos o separados, da igual, bienvenidos serán. Mientras tanto…

¡Nos vemos en la Zona!

Teresita Sunday

Si es creepy, es para mí.

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