LA LUNA NEGRA. Nana al terror de la supervivencia

Cuando los gemelos Jordi y Carlos decidieron juntarse y crear el sello editoral de Selento Books (uno escribe y el otro se encarga de las ilustraciones), se pusieron a crear un buen número de obras juveniles de aventuras y magia que ya han encandilado a muchos. Pero de la que os vamos a hablar hoy se sale un poco de la temática, siendo algo más adulta y directa. Dejadme que hoy os hable un poco de La Luna Negra.

En el borde del Universo conocido se encuentra el planeta de Cristal XVIII, una gigantesca esfera de hielo que sirvió como una de las explotaciones mineras más importantes de los grandes Conquistadores, regentada por la familia de los Décimo de Géminis. En este planeta helado, las ciudades se componen en grandes cúpulas en las que sus habitantes se protegen del frío extremo mediante un núcleo que dota de energía y calor a toda la población. El problema es que el planeta lleva ya muchos años abandonado a su suerte, debido a que los costes para transportar los minerales es mucho mayor que el beneficio que otorgan, por lo que estas ciudades y la gente que las habitan tienen las horas contadas. Especialmente con la llegada del temido Basilisco, un temporal tan atroz que termina congelando y destruyendo todo aquello que toca. A todo esto hay que sumarle una extraña enfermedad que es conocida como el frío de Cristal, el cual entra en el cuerpo de aquellos que toca y termina matándolos en cuestión de horas. Es normal que Marco, el nuevo capataz de la ciudad de Vincula, se vea entre la espada y la pared cuando aparece una niña llamada Baka frente a sus puertas, con un brazo cortado y presentándose como la última esperanza para lograr escapar de ese mortífero planeta llevando a toda la ciudad en un viaje mortal hacia el norte. Aunque hay demasiadas cosas le impiden avanzar: miedos, desconfianzas y el retorno de su hermano Liuba con nuevas sobre el estado del sur del planeta. Parece que es una apuesta arriesgada que tendrá que hacer le guste o no…

Hay que ver lo caprichoso que es el destino. Primero porque este libro lo compré cuando participé en el crowdfunding de El Príncipe Guilú, la última novela de Selento Books, y me llegó antes por el retraso (lógico y entendible) de la edición de la obra. Y segundo porque el final del libro me ha pillado en pleno confinamiento por el conocido virus que nos atormenta hoy en día. Sentir la angustia de los personajes conforme avanza la historia y lo difícil de escapar de la enfermedad del mismo planeta, que va terminando con aquellos que afecta de manera inmisericorde, le ha dado una dimensión nueva de angustia y terror que me ha impactado. Tampoco quiero que penséis que se regodean con el tema o que puede llegar a ser ofensivo por los tiempos que estamos pasando; realmente lo trata con naturalidad, como un hándicap más en una trama en la que el verdadero problema es estar encerrado en un planeta que es una trampa viviente y del cual debes salir cuanto antes y salvando a la mayoría de gente posible. Sin fuegos artificiales ni cliffhangers de baratillo. Aquí no valen los deus ex machina.

De hecho lo que más me ha llamado la atención es la cantidad de personajes importantes que hay durante toda la historia y lo bien desarrollados que están. Y, sin embargo, nunca llegas a conocerlos del todo. Me parece una característica tan real que resalta en una obra de ciencia ficción. Porque no nos olvidemos: aquí hay naves espaciales, seres nativos hostiles, robots guardianes, mutantes utilizados otrora en las grandes minas y mitos. Muchos mitos que recuerdan a los cuentos de los hermanos Grimm sin adulterar, con todo su gore y su crueldad intrínseca en la que las brujas no son seres estúpidos, sino bestias taimadas y retorcidas que harían lo que fuera necesario para lograr sus metas. Todo tiene una dimensión mayor de lo que parece inicialmente, creciendo de manera orgánica conforme avanzamos en el libro y nuestro protagonistas se van adentrando cada vez más en su peligroso periplo. 

Portada de la 1ª edición.

Pero todo esto no valdría de nada si la intrahistoria, el lore que rodea todo lo sucedido con Marco, Diana y Baka, no estuviese tan bien trabajado. El escritor nos coloca en un Universo que tiene un orden, unos estratos y unas leyendas fuertemente definidas y debemos aceptarlas desde un principio, tratando al lector como alguien inteligente que es capaz de saber situarse conforme va avanzando el libro. Tampoco es que sea complicado, pero todas las trazas de magia y ciencia ficción están ahí, con una riqueza en todo su alrededor que se nos verá recompensada conforme nos vayamos metiendo dentro de la historia. Me gustan las obras en las que todo está medido y te dan toda la información que necesitas desde un principio y que, pese a todo, consiguen sorprenderte en las páginas finales y dejarte atónito con todas las pistas que habías tenido y no habías sido capaz de hilar entre ellas. Disfrutable de principio a fin, ha sido uno de los descubrimientos más gratos que he tenido en los últimos meses. Creo que ahora no les voy a perder la pista a los hermanos de Selento Books.

Terroríficamente ingeniosa sería mi manera de definir a La Luna Negra, un título que te tiene en vilo hasta el mismísimo final de la obra. Una mezcla de historia de supervivencia con ciencia ficción y una atmósfera de los cuentos de los hermanos Grimm, gozando de una oscuridad que la aparta de cualquier historia juvenil al uso. Seguramente se trate del título más adulto de la editorial y ha sido una bendita casualidad que haya caído en mis manos en estos días tan extraños. Yo y las benditas casualidades, qué le vamos a hacer…

¡Nos vemos en la Isla!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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