LA LA LAND. Soñando bajo las estrellas.

Título original:
La La Land
Año: 2016
Director: Damien Chazelle
Guión: Damien Chazelle
Fotografía: Linus Sandgren

Reparto: Emma Stone, Ryan Gosling, John Legend, Rosmarie DeWitt, J.K Simmons, Finn Wittrock, Sonoya Mizuno, Jessica Rothe, Jason Fuchs, Callie Hernandez, Trevor Lissauer, Phillip E. Walker, Hemky Madera, Kaye L. Morris.
Valoración: Salir flotando del cine/10

Sinopsis: Mia es una aspirante a actriz que trabaja como camarera y Sebastian un pianista de jazz que se gana la vida tocando en los más sórdidos tugurios, se enamoran, pero su gran ambición por llegar a la cima amenaza con separarlos..

En 2014 se estrenó la premiada Whisplash, un brutal y visceral drama sobre el difícil camino a la fama de un joven aprendiz baterista de Jazz. Este fue el debut de Damian Chazelle, donde ya demostró un poderoso y eléctrico control en cuanto a la dirección (esos infartantes minutos finales) y una gran pasión por la música en general. Ahora con la recién estrenada y premiada La La Land, Chazelle nos confirma que lo visto en Whiplash no fue sólo suerte.

El toque Chazelle se nota en el ambiente.

La La Land es un estupendo musical que homenajea a clásicos del mismo género, como Cantando bajo la lluvia, y del cine en general, como Casablanca. Pero, aparte de ser un constante, precioso y nostálgico homenaje de este tipo de cine, Chazelle no se queda solo ahí, también nos deleita con una clásica historia de amor con sus momentos de comedia y, sobre todo, de drama. El nuevo trabajo de Chazelle tiene dos partes muy diferenciadas: la primera hora, realmente mágica y vívida; la segunda hora, más tranquila, donde todo ese lirismo de la primera parte desparece un poco para ponernos los pies en la tierra. Esto ha dividido a bastante gente, pero lo cierto es que es precisamente ese ligero cambio de tono en la segunda mitad, lo que, a mi parecer, hace que La La Land sea una película tan especial y haya conectado tanto entre el público general.

Chazelle nos habla de su pasión por la música a través de fantásticos números musicales, a veces espectaculares (como el de la escena inicial) y otras veces más íntimos (véase la hipnótica escena de la audición), pero también nos habla (igual que en Whiplash pero de una manera más ligera) de la dureza y sacrificio que conlleva el camino al éxito y de cómo esto mismo puede afectar negativamente a una relación. Es decir, le gusta mostrarnos que los sueños se pueden conseguir, pero que quizás pierdas cosas por el camino. Eso sí, aunque el film tiene sus efectivos momentos dramáticos nunca se olvida de su esperanzador y precioso mensaje. En su ópera prima ya demostró que sabe dirigir, pero aquí Chazelle da un auténtico recital. Todos los números musicales, sobre todo el espectacular arranque, están dirigidos de manera espléndida, con largos planos secuencia y una abrumadora inventiva visual que te atrapa. En cuanto a lo que vemos, es una auténtica maravilla. La colorida y fantástica fotografía de Linus Sandgren junto al juego de luces y colores que Chazelle realiza, hacen que ver La La Land sea como estar viendo una galería de cuadros realmente bellos, durante 2 horas. Todo es exageradamente precioso.

Qué bello todo.

En cuanto al cast, tenemos a dos estrellas que brillan con luz propia: Ryan Golsing y Emma Stone. Su química en pantalla es innegable y explosiva. Ellos dos son el alma de la película y están estupendos. Aunque Gosling vuelve a demostrar, como ya hizo en The Nice Guys, que tiene una gran vena cómica y esta realmente bien en el papel de Sebastian, La La Land es el show de Emma Stone. Stone nos regala su mejor interpretación hasta la fecha. Y también la más redonda: canta, baila, hace reír y sobretodo emociona como nunca. Además su encanto en la película es realmente magnético.

Realmente hay muchas cosas memorables en esta película, pero si hay algo que se os va a quedar en la cabeza durante semanas y seguramente meses es la fantástica y redonda BSO de Justin Hurwitz. Desde la enérgica “Another Day of Sun” hasta la preciosa “City of Stars”, todas me parecen memorables. De esos raros casos en las que todos los tracks de una banda sonora me gustan. Imprescindible. Antes de terminar y sin contar demasiado, para que el punch emocional sea más fuerte, decir que La La Land tiene uno de los finales más redondos y perfectos que he visto en mucho tiempo. Chazelle le da la vuelta a la tortilla en unos cinco minutos finales que son tan bellos como dolorosos. Un huracán de emociones que pone el broche de oro a un plato de por si ya delicioso.

¿¡Qué pasará!?

Estamos ante un maravilloso y atrapante sueño de 2 horas del que no querrás despertar nunca. Un sueño esperanzador y precioso que no tiene reparos en ponerte los pies en la tierra cuando lo requiere aún sin perder su tono optimista. Un auténtico soplo de aire fresco en el panorama de cine actual, sobre todo de cara a la actual temporada de premios (uno ya se cansa de los biopics y dramas todos los puñeteros años), y una joya que estoy seguro que recordaremos durante años.

¡Nos vemos en la Zona!

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