LA IMBATIBLE CHICA ARDILLA, de Ryan North y Erica Henderson

 


Título original:

The Unbeatable Squirrel Girl Volume 1
Sello: Marvel Comics
Guionista: Ryan North
Artista: Erica Henderson
ColoristaRico Renzi
Contenido: The Unbeatable Squirrel Girl #1-8 (Mar. – Oct. 2015)

Publicación USA: Noviembre 2016
Publicación España: Febrero 2016 (Panini)
Valoración: Con un par de nueces /10 

 

¡El pueblo es sabio, nunca se equivoca!, dijo alguna vez alguien en algún lugar, totalmente ebrio y preguntándose si lo que bebía era cerveza o Cruzcampo. Lo cierto es que la masa, por norma, es estúpida cuando se trata de seguir una dirección o idea. Pero aquí no nos referimos a una cantidad tan grande de gente, sino a aquellos cabrones que boicotearon mi encuesta en Twitter y votaron como bellacos la cuarta opción sobre qué debía reseñar para la web: broza pijamera.

Lo cierto es que hace unos años me leí los cuatro primeros números de esta serie de la que tanto se ha hablado desde entonces y no guardaba un mal recuerdo de aquello. Puede que esta no sea la reseña que necesite el cómic en cuestión, pero seguramente sea la que se merece. Hoy, roedores y roedoras, toca hablar de…

LA IMBATIBLE CHICA ARDILLA
de Ryan North y Erica Henderson

Doreen Green es, aparentemente, una joven normal y corriente que se ha apuntado a la universidad para continuar la gran aventura que es aquella de estudiar una carrera y pegarse un hostiazo criminal cuando la termine y se dé cuenta de que no hay trabajo de aquello que a estudiado. Pero lo que no sospecha ninguno de sus compañeros es que en realidad ella es la imbatible Chica Ardilla, una superheroína de clase B que posee la fuerza y agilidad proporcional del animal en cuestión y, además de todo esto, es capaz de comunicarse con ellos sin ninguna dificultad. Bueno, puede que su compañera de habitación, Nancy Whitehead, sea la única que tiene un par de ojos en su cara y en seguida se da cuenta de que Doreen en realidad esconde un gran secreto y una gran responsabilidad. O algo así. Lo cierto es que el desfile de villanos de otros superhéroes será el pan de cada día de nuestra protagonista y será la encargada de solucionar todas las crisis posibles siempre con buen humor y optimismo. Cosa que es de agradecer, todo sea dicho.

Recuerdo que hubo un momento que en la Casa de las Ideas comenzaron a realizar miniseries sobre personajes secundarios o simplemente de “nuevo” cuño en tono humorístico. Para una persona que llevaba más de quince años leyendo cómics pijameros y comenzaba a sentirse cansado, todas estas historias satíricas y estúpidas que buscaban divertir al público con tramas más sencillas, era como una brisa de aire fresco que se agradecía a más no poder. Mientras seguían publicando su broza pijamera que siempre vende, nos surtían con unas pequeñas joyas que se mofaban de todo lo que se estaba realizando paralelamente en la editorial, como si de la vía de escape mental de los autores se tratara, buscando reírse un poco de ellos mismos para colmar un sector que compraba. El problema vino cuando empezó a estirarse el chicle más de la cuenta y el chiste comenzaba a estar más manido que el del perro llamado Mistetas y volvimos a encontrarnos en la casilla inicial. Como viene siendo habitual con todo lo que hacen Marvel y DC actualmente, vamos.

Las infalibles cartas-guía de Masacre. Siempre vienen bien.

Pues algo parecido sucede con este cómic. El guión de Ryan North para los cuatro primeros números es perfecto. Todas las referencias y guiños que se hacen a personajes de la factoría marvelosa, sumado a los cameos directos o indirectos, hacen que esta sitcom juvenil sea de lo más divertida y entretenida. La manera en la que nos presenta a nuestra heroína, con todo ese desarrollo de personalidad típico de un personaje de Ron Howard, sirve como carta de presentación sobre qué narices va a ser el universo que rodea a Doreen. Lo mejor de todo es la forma con la que soluciona todos los problemas, siendo más cuerda y lógica de lo que pudiera parecer una chica hiperactiva que habla con su ardilla mascota Tippy-Toe. Lo malo es que tras la primera mitad, todo comienza a convertirse en la típica serie de TV que nos encasquetaban después de comer a finales de los noventa y que tanto daño han hecho a la inteligencia humana. Pasa de ser una serie de humor a entrar en la decadencia de la típica gracia que sueltas un día con tus amigos y es un auténtico éxito pero que, con el paso del tiempo y el uso de éste, termina por no levantar ni una muesca entre el público. Termina por convertirse en anodino por mera repetición y es muy triste.

Pero no nos llevemos a engaño, no digo que la segunda parte del cómic sea mala, pero mientras que la primera mitad me parece muy divertida, el resto se me hace hasta cuesta arriba de terminar de leerlo. Es una dolencia que suelen padercer ciertas historias que tienen un buen material con el que comenzar, pero que se queman antes de siquiera de terminar su cometido, cual Apolo 13. Cosa rara, pues desde el principio ya se nos presenta a un personaje tan insustancial como ridículo seudónimo como héroe, como es Tomás Lara-Pérez, por no hablar de su colega de aventuras Ken Shiga. Si el relleno de Naruto fue lo peor que se ha parido en la historia de los animes, estos dos personajes podrían catalogarse como el relleno argumental de la Chica Ardilla. Además, el arte de Erica Henderson es feo de narices. Que sí, que me gusta mucho como dibuja y me encanta sobremanera su Jughead, pero es que en ocasiones se suelta unas viñetas que dan muchito asquete. Poco puede apañar el coloreado de Rico Renzi con esos fondos inexistentes que intenta rellenar con rosas chillones o azules pastel. Le pasa igual que al guión: no realizan un mal apartado artístico, pero deja bastante que desear el trabajo final.

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La serie después de este primero tomo, sease los primeros ocho números, se renumeró y sigue hasta más allá de una treintena de grapas que continúan su legado. No sé si quiero leer aquello que se ha realizado después de este comienzo, pero lo cierto que es tiene un gran respeto y cariño por todos sus lectores. Digo yo que por algo será. Sea como fuere, en España tenemos la suerte de hacernos con la versión española de este título por parte de Panini, por lo que lo tenéis fácil para leerlo y valorarlo por vosotros mismos. Yo soy de los que piensan que, en algunas ocasiones, lo bueno si es breve, dos veces bueno. Si la Chica Ardilla hubiese gozado de varias miniseries que no estuviesen ligadas entre ellas, quizá podría haber gozado de mayor calidad en sus historias y no se habría fundido tan deprisa en un sólo tomo. No me ha parecido broza como tal, así que todavía me toca agradecer a los compañeros Sergio Roca y Pablo Berastegui, de Ansia Viva, por no haber sido muy cabrones. Con toda la basura infecta que se publica en esa editorial, al final me ha tocado bailar con la menos fea.

Está claro que no nos encontramos ante la gran maravilla que ha publicado Marvel en toda su historia, pero lo cierto es que la primera mitad se disfruta mucho y si la segunda parte no te consigue aburrir, entonces has encontrado tu serie pijamera fuera de todo lo más mainstream. Y de paso puedes ser un postureta más que lo compare con los pesos pesados de la editorial. Total, uno más no se va a notar y en unos años nadie se acordará. Pero como diría Carlos Playbook, eso es otra historia…

¡Nos vemos en la Zona!

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Joe Runner

Orgulloso elotano (de Elda) que pasa los días leyendo cómics y charrando sobre ellos con sus amigos y familiares de la Zona. Vivo mejor que quiero.

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