LA ESPERANZA PESE A TODO, de Émile Bravo

 

 

Título original:
L’espoir malgré tout. Première partie. Un mauvais départ

Sello: Éditions Dupuis
Artista: Émile Bravo
Publicación Francia: octubre 2018
Publicación España: septiembre 2019 (Dibbuks)
Valoración: Émile Bravo + Spirou = acierto seguro

 

Es cuanto menos llamativo que uno de los personajes más longevos y queridos por los lectores de tebeo europeo haya pasado prácticamente de puntillas por nuestro país. Así como Astérix o Tintín, otros buques insignia del tebeo franco-belga, cruzaron la frontera y eran (y son) de sobras conocidos y leídos, el personaje de Spirou y su universo, creaciones de Rob-vel para la revista belga homónima, pasó desapercibido para los lectores de nuestro territorio. Jocoso es el asunto si pensamos que ese botones Sacarino que andaba suelto por las viñetas de la revista DDT de Bruguera forma parte actualmente de los clásicos de la historieta española. A un lector de Spirou no se le escapan ciertas similitudes entre personajes. Y si hacemos justicia, tampoco a uno de Gastón, el Gafe.

Se puede decir que la cabecera octogenaria de la editorial Dupuis permaneció para el gran público de nuestro país prácticamente en el anonimato durante muchas décadas, víctima del denostado trato editorial que se le profirió. Ha sido con la adquisición de los derechos de publicación de Spirou por parte de la editorial Dibbuks, con Ricardo Esteban abanderando el proceso, cuando ha encontrado la regularidad en cuanto a la publicación de álbumes y la serie está recibiendo el cuidado que merecía. De esta forma, aunque aún falten por reeditarse álbumes y números, nos encontramos prácticamente al día con respecto a las novedades. Disponemos en catálogo de tomos recopilatorios de diferentes autores que han dejado su firma en las aventuras de Spirou (los muy celebrados de Cauvin o Franquin), de los tomos de la serie regular (La furia del Marsupilami hace la número 55), spin-offs como el de Zorglub de Munuera o los especiales, línea a la que pertenece…

LA ESPERANZA PESE A TODO
de Émile Bravo

Una aventura de Spirou por… es hoy en día, sin duda, la línea más interesante del personaje. En ella y desde 2006, insignes autores de la BD han ideado atrayentes tramas fuera del corsé de la serie regular. Y van ya 15. Ahora, Dibbuks acaba de publicar en nuestro país La esperanza pese a todo. Primera parte, de Émile Bravo. En ella el autor francés recupera la historia justo en el punto donde la dejó hace cosa de 10 años en Diario de un ingenuo, correspondiente al 4º volumen de Una aventura de Spirou por…

Sé que a muchos les parecerá una verdadera aberración, pero con permiso de Franquin y su excepcional trabajo al frente de Spirou, Diario de un ingenuo me parece el álbum más maravilloso de todos los que he leído hasta el momento por todo lo que comporta. Ambientado en la Bélgica de 1939, Émile Bravo plantea los inicios del personaje. Vendría a ser una suerte de año uno con el que el autor confesó haber dado rienda suelta y resuelto todas esas dudas que le surgían cuando leía de más joven a Spirou. Más allá de confeccionar unos sólidos cimientos para el sempiterno botones del hotel Moustic, ofrece un magnífico relato sobre la inocencia y los múltiples espectros del alma humana en el corazón de la convulsa Europa de la primera mitad del siglo XX.

Buenos dí… !?!

Émile Bravo pertenece a esa generación que han venido a designar como Nouvelle bande Dessignée. Compañero de Trondheim, Guibert, Blain, Sfar o David B. en el Atelier Nawak y fundador junto a algunos de los anteriores en el 95 del Atelier des Vosges, su trabajo viene avalado por las ventas, el gran número de lectores y un buen puñado de galardones y nominaciones en festivales y listas. Es una reconocida primera espada en su país en LIJ (literatura infantil y juvenil), todo un maestro en la creación de obras con diferentes niveles de lectura. Quizá su secreto para atrapar a niños, jóvenes y mayores por igual sea que, a la hora de concebir una obra, considera el acto de la lectura como un argumento intergeneracional en el que se comparten emociones, preguntas, deliberaciones y buenos momentos.

Entre sus trabajos se encuentran títulos tan reseñables como Mi mamá está en América y conoce a Buffalo Bill (junto a Jean Regnaud, publicado por Ponent Mon en 2008), la serie de Los siete osos enanos (SM solamente publicó en España los dos primeros títulos), la maravillosa colección Una asombrosa aventura de Jules, todo un MUST, por cierto (seis tomos publicados en dos integrales en 2012 por Ponent Mon), Lección de pesca, con Heinrich Böll, publicado por Dibbuks en 2013) o Las auténticas aventuras de Aleksis Strogonov (con Jean Regnaud, publicado por Ponent Mon en 2014).

¿Y este desfile?

Pero, volvamos a Spirou.

La esperanza pese a todo constará de cuatro volúmenes, uno por cada capítulo en que fue concebida la trama de un guión gestado entre 2013 y 2017 y que irán viendo la luz en los próximos años (nuestros vecinos verán aparecer el segundo tomo en nada).

El subtítulo de esta primera parte es Un mal comienzo; malos presagios se ciernen sobre Bruselas en el recién comenzado año 1940. La neutralidad perpetua y la inviolabilidad del territorio belga que Francia, Gran Bretaña, Austria, Prusia y Rusia (las cinco grandes potencias europeas de la primera mitad del siglo XIX) firmaron en el Tratado de 1831 se va al garete con la ocupación alemana. Y Spirou, Fantasio y el resto de ciudadanos belgas van a sufrir las consecuencias.

He visto cosas que nunca creerías, Spirou.

Estamos ante una magna obra que cuenta con una cuidadosa documentación. Sin embargo, el autor no nos muestra en ningún momento la bullente primera línea de lo que derivaría en la II Guerra Mundial. Su principal objetivo es presentar qué se cuece en las calles y qué preocupaciones albergan los ciudadanos de a pie durante la ocupación alemana de Bélgica. Las viñetas del tebeo actúan a modo de registro del pulso que se ha tomado a un pueblo que siente el gélido aliento del incipiente conflicto en sus nucas y que acabará desembocando en una de las máximes barbaries del siglo XX. Son pues las gentes ordinarias, los civiles, los que sufren directamente los infortunios y las consecuencias que derivan del enfrentamiento directo entre naciones. Partiendo de un pesimismo vital, en un escenario ciertamente negro que toma una deriva no especialmente halagüeña, Émile Bravo coloca el acento en la esperanza, la confianza y la resistencia. Es en las circunstancias más adversas cuando emergen cualidades tan valiosas como la integridad y la humanidad, factores encarnados por diversos personajes que encontramos en las páginas de este tebeo y que tienen en Anselme a su más destacado paladín. En su conjunto, el plantel de personajes que van desfilando es completísimo y muy rico. Gracias a las contraposiciones entre caracteres, la trama cobra una extraordinaria fuerza y se aprecian las múltiples dimensiones de la historia que se está desarrollando.

Además de proponernos una entretenidísma aventura, este tebeo se erige como un artefacto dotado de capacidad pedagógica. El conjunto de los cuatro volúmenes de los que constará este La esperanza pese a todo se intuye una especie de crónica del desarrollo de la ocupación alemana de Bélgica. Es interesante descubrir aspectos, fruto de ese esmerado proceso de documentación, que sustentan los mimbres históricos de los rincones por donde se mueven Spirou y compañía. La toma por parte de los alemanes de los medios de comunicación del país invadido con finalidades propagandísticas y de control, o el uso de determinados términos con los que la población belga se refiere a los invasores alemanes (boches), resultado de la evolución del uso del lenguaje, como ente vivo que es.

Vaya Boys Scouts más creciditos…

El trazo canónico de la BD que el autor francés practica se encarga de imprimir una cadencia a la narración que no pausa en ningún instante. Ese fantástico ritmo del que goza la historia obedece a un guión trabajado y elaborado a la par que sencillo y efectivo. Como muy bien argumenta Émile Bravo en sus intervenciones, la que constituye la parte más literaria en la concepción del tebeo es fundamental para el resultado final.

También aquí encontramos dos constantes en su trabajo. Ambas contribuyen a redondear este producto final que nos llega a los lectores.

Por una parte, el sentido del humor imperante en sus páginas. Mordacidad, dobles sentidos, lo que parecen ser ingenuos juegos de palabras…, por una razón u otra y sin perder de vista el drama, la sonrisa nos acompaña casi permanentemente a lo largo de la lectura. Está claro que esta propensión o capacidad contribuye en gran medida a diluir, ayudando a digerir y en cierto modo a comprender, los aspectos más duros a los que nos tengamos que enfrentar, tomándonos de la mano al igual que lo haría un progenitor protector.

¡Bomba va!

Y por otra, el uso del lenguaje. Únicamente escogiendo las expresiones más acertadas y los términos más precisos se logra despertar en el lector una determinada reacción. Madurados diálogos fruto del ingenio, construcciones gramaticales ágiles y utilización de onomatopeyas, suman en la dirección de dar a la historia el sentido y la intencionalidad precisa.

Por cierto, si os lo preguntáis, sí: en este tebeo también hay guiños hacia el Tintín de Hergé (los lectores habituales de Émile sabréis que suele ser un hecho habitual en su obra).

Un mal comienzo supone una más que redonda parte de un total, cuya magnificencia global solamente podremos valorar de aquí a unos años cuando se concluya su publicación. No obstante, conociendo parte de los trabajos de Émile Bravo y viendo los derroteros por los que se mueve, no me cabe ninguna duda de que será tan grandiosa como apunta el primer tomo.

¿Servicio de habitaciones? Un café y una leche, por favor.

Esta primera parte de La esperanza pese a todo supone una enriquecedora reflexión sobre cómo los conflictos bélicos consiguen poner del revés la realidad cotidiana y la forma en que trastocan el día a día de la ciudadanía. Un tebeo sencillamente delicioso e inteligentemente concebido con una sonrisa por recubrimiento, donde reflexión y entretenimiento coquetean y en el que no se obvia ni un instante el penoso trasfondo de realidad sobre el que se sustenta la trama. Un tebeo, en definitiva, que bien podría figurar en las listas de lecturas recomendadas de los institutos al igual que Diario de un ingenuo, La guerra de Catherine, Esclavos de Franco o El ala rota.

¡Nos vemos en la Zona!

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